El intento de Mario Holmann de convertirse en un jugador de Grandes Ligas —al menos con los Yanquis— llegó a su final ayer, tras ser dejado libre por la organización de Nueva York.
Firmado en la Navidad del 2002, tras haber logrado un buen desempeño con la Selección Nacional en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en El Salvador, Holmann subió hasta Clase A alta, pero además hizo un rápido viaje a Triple A, para tomar un turno.
Firmado por su impresionante velocidad en los senderos y su buena defensa, Holmann no logró ser consistente con el bate y fue perdiendo espacio hasta ser relegado al banco y ahora es dado de baja.
“Creo que he concluido un ciclo y voy a dedicarme a estudiar. Sentí que se perdió interés en mí y en lugar de estar en la banca, mejor voy a hacer algo más productivo para mi vida”, es la conclusión a la que llegó Mario y así se lo hizo saber a sus familiares hace poco.
La carrera de Holmann tuvo un prometedor inicio en el 2003 en Dominicana. Bateó sobre .300 y se ganó el boleto a Estados Unidos en el 2004, pero no logró tronar como se esperaba.
Sin embargo su mejor año llegó en el 2005, cuando resumió .271 en Charleston, con 75 hits en 277 turnos, además de robar 40 bases en 48 intentos. Ese año lo terminó incluso, como el jugador más defensivo de la organización.
El año pasado, además de volar bajo en su average, tuvo lesiones en una mano y hasta cerró con una hernia. Perdió la titularidad y no logró recuperar el ritmo.
Holmann queda fuera, porque además de solicitarlo así a los Yanquis, éstos concluyeron que había alcanzado su tope y que probablemente tendría pocas opciones de crecer en su futuro en la organización.
Cuando se le firmó, se le observó su talento y se pensó que iría largo, pero juzgar el talento en una de las tareas más difíciles. Eso sí, no me queda duda que Mario hizo su mejor esfuerzo.