Las ex ministras de la Familia, Ligia Terán e Ivania Toruño, eran interrogadas esta mañana en calidad de testigos, en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) de la Policía Nacional, en torno a una serie de adopciones anómalas ocurridas durante sus administraciones (2005-2006) en el pasado gobierno.
Ambas ex funcionarias se presentaron a la DAJ, situada en la Loma de Tiscapa, pocos después de las nueve de la mañana.
Tras insistir en que su presencia en la DAJ era meramente en calidad de testigo, la ex ministra Terán, dijo que llegaba a escuchar las preguntas de la Policía para conocer sobre qué sería interrogada.
En relación al único acusado hasta ahora en el caso, el ex director de Protección Especial, Pedro Siero, la ex ministra trató de desligarse de él, indicando que éste fue llevado a trabajar al Ministerio de la Familia (Mifamilia) por su antecesora Ivania Toruño.
"Toda mi actuación fue conforme la ley", dijo por su parte la ex ministra Toruño, poco antes de entrar a la DAJ.
La ex titular de la Familia, quien prometió hablar más del caso en una conferencia de prensa, aseguró haber sido "muy responsable" durante su administración, y que su proceder se enmarcó "en las acciones que un funcionario debe tener".
Una auditoría en el Ministerio de la Familia, efectuada en el período 2005-2006 y que fue dada a conocer a mediados de mayo, detectó graves anomalías en la autorización de al menos 24 adopciones de niños y adolescentes en los centros especiales, controlados por esa institución.
Los niños procedían de los centros de protección Divino Niño, Esperanza para los Niños y Tierra de Judá, todos en Managua. La mayoría de los menores fueron entregados a estadounidenses y canadienses.
Finalmente la Procuraduría denunció a Siero por presunta sustracción de menores y exposición de personas al peligro, por las anomalías debidamente documentadas, presentadas en 16 adopciones.