La producción de orquídeas es una nueva opción económica para Adiel Isaías Obregón Bravo, productor del municipio de Santa Lucía, quien ha decidido incursionar en este rubro con el establecimiento de un vivero de 500 plantas para la exportación.
“La idea de producir orquídeas me nació porque está extinguiéndose en la zona y esto me ha motivado a reproducirlas, conservarlas y venderlas sosteniblemente”, sostuvo Obregón Bravo.
Cuenta que está experimentando con las orquídeas porque el clima de Santa Lucía favorece su producción y, hasta el momento tiene sembradas ocho variedades de orquídeas, entre las que sobresalen las conocidas popularmente como flor del toro, lirios y flor de venado.
“A pesar que estoy comenzando y que no cuento con recursos, tengo un vivero con la suficiente cantidad de orquídeas, como para sacar unas 500 matas, dispuestas a la reproducción y venta”, añadió el pequeño productor en tono optimista.
MIRA AL MERCADO INTERNACIONAL
Obregón explicó que su objetivo es trabajar sólo con las variedades de orquídeas y montar un proyecto que le produzca ingresos económicos, con la producción y exportación, así como con el turismo que dice promoverá en su vivero.
Explicó que para obtener las diferentes variedades de orquídeas sale a buscarlas al campo y otra parte las consigue a través de los productores, porque se las lleva a su casa, donde tiene establecido el vivero.
El productor señaló que este experimento es costoso, porque se requiere realizar inversión para la fabricación de los bancos de madera para sembrar las plantas y tenerlas en el vivero. Además, se necesita poner en práctica técnicas que aseguren que la planta se pegue en palos y piedras, ya que no van sólo en tierra.
La meta que Obregón tiene para un futuro es hacer crecer el vivero. Es decir “hacer un buen proyecto” que le permita exportar las orquídeas al extranjero.
A nivel local una planta de este tipo puede costar al menos 10 dólares.
Obregón manifestó que los costos de producción son elevados, porque la técnica que se realiza es a base de cáscaras de árboles, aserrín, paste de monte y fertilizante orgánico obtenido con la técnica de lombricultura, para lograr que las orquídeas “se peguen” y posteriormente sacar varias cepas de una mata.