SAN JOSÉ. - Sin lanchas ni vehículos, la policía costarricense se limita a hacer acto de presencia en el río San Juan, línea divisoria con Nicaragua, incapaz de controlar el paso de indocumentados y cargas de dudosa procedencia.
Así lo asegura el diario La Nación de este domingo que señala que en el puesto policial de Boca de Sarapiquí, a pocos metros del Río San Juan, donde dos policías permanecen de guardia quince días seguidos, alejados de sus familias con las que ni siquiera tienen comunicación telefónica, carecen de lancha o de una panga de remos para patrullar.
Eso les impide interceptar y mucho menos perseguir cualquier lancha extraña que intente ingresar desde Nicaragua con indocumentados o cargas sospechosas.
Esta situación, según el diario, se repite a lo largo de la frontera con Nicaragua, donde los policías se limitan a hacer “acto de presencia”, en instalaciones a menudo destartaladas y sin ninguna infraestructura básica.
Según el subdirector de la Policía de Fronteras, José Fabio Pizarro, este cuerpo está en proceso de reestructuración después de que fue “uno de los más abandonados por los dos últimos gobiernos”. Sobre todo, espera poder obtener lanchas y motores fuera borda para los puestos de Sarapiquí, Barra del Colorado y Boca de San Carlos, así como ocho vehículos rurales y dos camiones a los puestos fronterizos norte y sur.