Había que estar allí para ver el aparato. La punta de la avioneta quedó destrozada contra una inmensa montaña de arena. Y había que ver cómo los cuatro tripulantes sobrevivieron a este accidente de una aeronave, en pleno barrio Acahualinca.
Los milagros aún existen, aunque los incrédulos piensen lo contrario. Si lo ponen en duda, pregúntenle al joven pálido, de camiseta, con la cara llena de granos, que ayer recibía una llamada telefónica preguntando si estaban bien. Él era uno de los sobrevivientes.
“Mi madre está llorando”, dijo Marvin Sosa, mientras sus dos hermanas, Hazel y Rosa Sosa, le halaban un brazo. Ellas también iban en la avioneta y no quisieron ninguna entrevista.
La aventura en esta avioneta inició con un paseo que salió del aeropuerto de Los Brasiles, cerca de Ciudad Sandino, según el joven Sosa.
La avioneta dio vueltas y vueltas, por un supuesto problema del motor, cuando de pronto empezó a hacer un ruido espantoso. El piloto, capitán Nerys Morales, advirtió: “¡Agárrense que vamos a caer!”
¿Caerían en el agua o en la arena que avistaban?, se preguntaron. El cerro de arena fue el destino y la salvación de estas cuatro personas. Cuando Sosa lo cuenta, la palidez vuelve a su rostro. Una de sus hermanas le toma el brazo otra vez.
—Estamos bien, mamá —interrumpe la entrevista para responder una llamada telefónica.
¡Estamos bien, apenitas me golpeé el codo!
Y luego corta la llamada, mientras los curiosos se pasean sobre la arena.
La avioneta azul y blanco, matrícula YN-C65, en la que viajaban, cayó a eso de las cinco de la tarde en un plantel de la Alcaldía de Managua ubicado en el barrio Acahualinca.
Es un lugar altamente inflamable, donde hay arena, piedrín y mucho kerosén, porque, de acuerdo con un funcionario, allí hacen el asfalto que ocupa la municipalidad.
Por eso, Jorge Berríos, encargado del plantel, estalló en ira al ver a más de mil personas de los alrededores que corrieron al sitio para ver la aeronave. “¡Apagá ese cigarro, vamos a volar todos!”, advirtió, mientras pedía a la Policía, a través de un radio, que desalojara a los curiosos.
APARECE EDÉN PASTORA
La avioneta resultó ser propiedad de Edén Pastora, el ex candidato presidencial. La gente lo agarraba, lo tocaba y le preguntaba: “Edén, ¿cómo está el piloto, cómo está el muchacho?”
Pero Pastora sólo tenía respuestas para los medios de comunicación. Eran respuestas fragmentadas, porque aún no había podido platicar con el piloto.