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Así lucía ayer la plaza del antiguo centro de Managua, vista desde lo alto de la catedral en ruinas, mientras continuaban las críticas al gobierno sandinista de Daniel Ortega por haber mandado a destruir la fuente musical que la adornaba. El alcalde sandinista Dionisio Marenco dijo que no permitirá que el gobierno central reforme el monumento a Rubén Darío, a decenas de metros de allí, donde supuestamente Ortega pretende mandar a instalar la fuente que arrancó de la plaza.
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