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Noticias >> Entrevista
Eva Zetterberg ()
Eva Zetterberg : “Quiero ver más resultados del Gobierno”
La embajadora sueca respalda la agenda social del Gobierno, pero dice que ha visto pocos resultados. Critica la falta de información y las pocas discusiones del Ejecutivo con el cuerpo diplomático.
Por Carlos Salinas Maldonado Fotos de Orlando Valenzuela
domingo@laprensa.com.ni
El café, los Mejía y Ernesto Cardenal

Eva Zetterberg nació en la Europa de la posguerra, en el seno de una familia religiosa. Su padre fue obispo auxiliar luterano y su madre una estudiosa de la Biblia, quien tras la muerte de su esposo, y a los 79 años, se inscribió en la universidad para sacar una licenciatura en Teología. A la edad de 84 años presentó su tesis sobre los secretos culinarios de las Sagradas Escrituras. El título: La Biblia nos invita a un banquete.

Zetterberg dice que no heredó el amor de su madre por la cocina, y afirma que lo suyo es comer. “Disfruto de la comida nicaragüense. No como mucha carne, lo que a mí me gustan son los camarones, langostas, pescados; ustedes aquí tienen de todo. Además me encantan las frutas y verduras y los platos tradicionales como el gallo pinto, el flan de coco, el tres leches. Soy aficionada del café; no tanto del ron, aunque es bueno.”

Admira a Rubén Darío y le encanta la literatura de Gioconda Belli y Ernesto Cardenal, de quien se dice amiga. En música prefiere a los Mejía Godoy, pero también menciona a Katia Cardenal y Norma Helena Gadea.

“Es difícil decir lo que más me gusta de Nicaragua. Creo que se habla mucho de que Nicaragua es un país pobre, y es cierto que mucha gente vive en extrema pobreza, pero lo que yo veo es que este país tiene mucha riqueza: naturaleza, dos costas, lagos donde se pueden bañar todo el año. En Suecia nos encanta bañarnos, pero solamente algunos muy deportistas nadan en los lagos o mares. Aquí hoy hay mucha lluvia, pero también hasta en tiempo de lluvia puedes salir”, afirma, sonriente, la embajadora, mientras sorbe la taza de café que pidió al inicio de la entrevista.

Eva Zetterberg (Estocolmo, 1947) no es mujer de oficina. Es una de las embajadoras más activas del país, con una presencia constante en los medios de comunicación. Dice que la cansa el revuelo político y la burocracia de Managua, por lo que prefiere viajar por los departamentos, para constatar el buen uso de las coronas que el Estado sueco quita a sus paisanos en contribuciones y que llegan a Nicaragua en forma de cooperación.

Zetterberg es una política activa de la izquierda sueca. Miembro del Partido de la Izquierda, fue diputada y vicepresidente de la Asamblea Nacional de su país. Talvez sea por eso que mira de reojo a los políticos nicaragüenses, criticándoles fuertemente cuando toman decisiones mal vistas por la comunidad internacional.

Su voz es la segunda más conocida de entre los embajadores acreditados en el país, sólo superada por la de Paul Trivelli, embajador de EE. UU. Ella dice que no es injerencismo, y advierte que la relación de más de siete décadas entre ambas naciones, le dan el derecho de hacer las críticas, como en el caso de dos viejas amigas.

Se ha declarado admiradora de la Revolución Popular de 1979 y principalmente de la Campaña de Alfabetización desarrollada por el gobierno sandinista en la década de 1980. Lamenta no haber conocido Nicaragua en esa época pero afirma con orgullo que perteneció a comités de solidaridad formados en Suecia.

No esconde las esperanzas de cambio que tiene en este Gobierno pero es tajante al afirmar que el Ejecutivo sandinista debe mostrar un avance en las promesas sociales hechas durante la campaña presidencial del año pasado. Del presidente Ortega dice no conocerlo pero sobre su pasado revolucionario afirma: “todo el mundo cambia, nadie puede ser el mismo con los años”.

Zetterberg viste con sencillez hasta en los eventos protocolarios. A esta entrevista se presenta con poco maquillaje, saco y falda beige, blusa roja y tacones negros. Su cabello rubio lo lleva recogido en un moño. Ríe mucho pero también se pone muy seria y analiza sus respuestas antes de contestar a una pregunta que le incomoda.

Su oficina tiene un toque femenino: una antesala con muebles azules, flores tropicales, cortinas blancas y mesitas con libros y fotos familiares como la de su madre en la casa de Estocolmo, con un lago celeste y el edificio del Ayuntamiento de fondo. O la de sus cinco hijos, a quienes dice extrañar y son la principal causa por la que tiene que viajar una vez al año a su país.

Viuda hace seis años, Zetterberg dice que la de Nicaragua es su primera misión diplomática y que el país le ha gustado tanto, que pidió ampliar su estadía por un año más. Se va en septiembre de 2008.

Usted ha viajado mucho por el país y se ha relacionado con la gente, ¿cómo calificaría la personalidad del nicaragüense?

Como muy generoso, hospitalario, a la gente le gusta compartir lo que tiene. Yo he viajado mucho, es la parte que más me encanta de mi trabajo.

¿Cómo relaciona estas características con la clase política del país?

Creo que en la política hay personas con una voluntad de cambiar para mejorar las cosas para los demás, pero hay otras que me parece –y espero equivocarme- responden más a intereses personales. A veces a mí me cansa eso de los círculos políticos, las reuniones formales; siento que es como un juego, como un teatro. Tan sólo cuando salgo de Managua y llego a poblaciones pequeñas a conversar con la gente, los alcaldes, las juntas municipales, siento algo muy diferente, que ahí se está trabajando a pesar de que pertenecen a diferentes partidos políticos, y que hacen lo mejor para sus poblaciones.

¿Cómo ha sido su experiencia con los políticos?

Como dicen ustedes, un poco de cal y un poco de arena (ríe). Hay muchos que tienen un compromiso grande de cambiar las cosas pero talvez no pueden por las estructuras, porque están metidos en su partido, que no les permite hacer eso. Creo que hay mucha voluntad política, pero hay que ser más incluyente, menos partidario.

Me parece muy importante también que los políticos salgan, que tengan lazos estrechos con sus regiones, con la gente. Me llama mucho la atención que no haya un lazo directo entre el diputado y la gente que le ha elegido. Yo vengo de la política, y en Suecia uno viene de una circunscripción, y yo tengo que ir frecuentemente a explicar a la gente de mi partido lo que hago o no hago.

¿Cómo calificaría a los políticos del país?

Hay de todo, pero creo que los políticos podrían hacer mucho más, pensar más en su país y en sus ciudadanos que en la política misma. Espero que en este nuevo Gobierno haya cambios positivos, una posible reducción de la pobreza.

¿Cómo valora los cuatro primeros meses de este Gobierno?

Lo que he visto, y que es muy positivo, son las declaraciones del Gobierno contra la corrupción, poner en práctica programas de reducción de la pobreza, más empleo, mayor participación de la gente. Estas son cosas muy positivas, aunque tal vez yo soy una persona muy impaciente y quiero ver más resultados.

¿A qué se refiere cuando habla de más resultados?

Por ejemplo, el Programa Hambre Cero, del que puede salir mucho, pero hasta ahora no se han visto tantos resultados. Entiendo que todo toma su tiempo, pero es muy importante que el Gobierno muestre su decisión de hacer cambios reales. He notado, y espero que eso se mejore con el tiempo, que no ha salido tanta información del Gobierno. La comunidad internacional estamos esperando un diálogo más estrecho y más discusiones con el Ejecutivo. Es cierto que es un Gobierno todavía nuevo, pero deberían entregar más información y tener discusiones con nosotros.

Algunos expertos han explicado que programas como Hambre Cero y el cambio en el sistema de educación, no han sido bien planificados. La Coordinadora Civil ha dicho que parece que este Gobierno no estaba preparado para asumir el mandato del Estado...

No puedo hacer una evaluación tan general. Claro que en algunas partes vemos falta de capacidad y preparación. Es positiva la decisión del Gobierno de enfocarse en Educación y Salud, estableciendo acceso gratuito. Aunque eso también ha causado problemas porque las escuelas están adaptadas a las descentralización.

Una cosa negativa, y que no es sólo de este Gobierno, es que se cambian tantos funcionarios. Yo quiero que eso termine porque hay tantos funcionarios buenos que pueden ser contratados, que conocen bien las funciones en los diferentes ministerios. Eso me preocupa porque muchas personas con las que hemos trabajado han sido despedidas.

Quiero poner mi ejemplo: yo fui enviada aquí por el gobierno socialdemócrata, viniendo yo misma de la política como diputada de la Asamblea Nacional de Suecia, y ahora tengo un contrato renovado con un nuevo Gobierno de derecha y eso me llena de orgullo: que mi país pueda aceptarme a pesar del cambio de Gobierno, porque soy vista como funcionaria del Estado.

¿Qué opinión tiene del presidente Daniel Ortega?

No le conozco bien personalmente, solamente he podido hablar un par de veces con él. Claro que es impresionante que una persona pueda regresar al poder después de tantos años. Yo realmente espero que él aproveche las buenas relaciones que otros países tienen con su Gobierno y que la oposición ayude, porque Nicaragua no puede darse el lujo de mantener muchos pleitos políticos. Creo que con tanta experiencia que él tiene, debe ser posible.

¿Y cómo mira la relación que este Gobierno tiene con Venezuela?

Creo que es muy inteligente al aprovecharse del apoyo de todos los países posibles, incluyendo Venezuela. Pero no deshacerse de otros amigos, como EE. UU., que es un país sumamente importante para Nicaragua. Lo que existe como peligro para cualquier Gobierno es que dependa demasiado de otros gobiernos, ya sea Venezuela o EE. UU. o cualquier otro país que tiene sus propios intereses.

¿Y el acercamiento a Irán?

Es lo mismo. Es bueno para Nicaragua tener este tipo de relaciones. Me preocupa el tema del programa nuclear, porque Suecia es un país que siempre ha luchado contra las armas nucleares. Creo que hay que tener cuidado, no porque sea Irán sino con cualquier nación que no tenga permiso para tener estas armas. Es bueno tener amigos en todas partes, pero no comprometerse demasiado.

El Presidente ha hablado de salirse paulatinamente de los programas con organismos multilaterales, ¿qué opina de esto?

Lo que vemos ahora es que están en negociaciones con el Fondo Monetario y en buenas relaciones con el Banco Mundial. Yo entiendo el deseo de Nicaragua, como también se ha expresado en Bolivia y Venezuela, de salirse de estos programas porque significan muchas restricciones para los países, hasta tener injerencias de otros poderes. El mismo Gobierno ha expresado mantener estas relaciones, porque de momento no es ventajoso para Nicaragua romper completamente con el Fondo Monetario.

Quiero destacar que para Suecia no es una exigencia tener un programa con el Fondo, lo que sí es importante para nosotros es mantener una macroeconomía estable y sostenible, y eso el país puede tenerlo con el FMI, con el Banco Mundial o sin ellos. Nicaragua es un país muy pobre y creo que es sana la decisión del Gobierno de mantener esta relación, pero con mayor influencia en las decisiones, y no dejarse manejar, para tratar de obtener un acuerdo bueno.

¿Cómo mira usted la posición que tiene la primera dama, Rosario Murillo, dentro del Gabinete de Gobierno?

Me gustó la posición del Presidente de tener tanto mujeres como hombres en su Gobierno. Hasta ahora no se ha cumplido, pero al menos se ve un mayor número de mujeres en puestos importantes. En cuanto a la primera dama, entiendo que hay mucha crítica al asumir el puesto como coordinadora de la Comisión de Comunicación. Claro que es algo sorprendente ver a una primera dama teniendo tanta influencia.

¿Qué opinión tiene de la primera dama?

Lo mismo que con el Presidente, no la conozco personalmente. Es una mujer que ha demostrado que le interesa la política, que le interesa participar y compartir sus opiniones. Entiendo que el tema es un poco delicado, pero como mujer en principio estoy de acuerdo con un papel destacado para las mujeres.

Usted es una de las voces del cuerpo diplomático que más se escuchan en los medios de comunicación, algunas veces se le ha acusado de injerencismo por las críticas a los gobiernos...

Todo el mundo se da cuenta que por parte de Suecia no hay injerencia. Nosotros no tenemos una agenda escondida. Suecia no tiene interés de sacar recursos naturales de Nicaragua. Lo que nos interesa es que el país se desarrolle.

El ex ministro del Mag-for, Mario Salvo, criticó el hecho de que algunos donantes, incluido Suecia, presionaran para que la institución ocupara parte de los fondos de la cooperación para el pago de asesores, ¿es esto cierto?

Me acuerdo bien de las discusiones que tuvimos con el ex ministro. Pero eso fue un acuerdo entre el Magfor, Suecia y otros donantes. Lo que se ve es el uso excesivo de consultores, que cuesta mucho a las instituciones. Creo que es bueno lo que ha hecho este Gobierno de terminar contratos para un número bastante alto de consultores. En el caso del Magfor no puedo decir que fue excesivo, pero no fue un invento de Suecia utilizarlos.

Según el ex ministro se destinaron 1.5 millones de dólares en asesorías, ¿luego de esta discusión cómo han trabajado? ¿Decidieron disminuir los gastos en asesorías?

Siempre lo hacemos en discusión con el ministerio o la institución afectada, no es una decisión únicamente de Suecia. No puedo decir si en este caso es demasiado, aunque parece que es un monto alto. Queríamos conocer más en detalle algunos aspectos del Presupuesto.

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