Con la muerte de otros tres candidatos y activistas políticos en los últimos días, son ya 50 los asesinatos de tinte político registrados en Guatemala en lo que va del año, ola que afecta de manera particular a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) de Álvaro Colom, el favorito para conquistar la Presidencia.
“Es decepcionante que esto se siga dando. No se sabe si estos ataques vienen de otros partidos políticos u otros sectores, pero creo que es muy importante que los partidos promuevan el evitar este tipo de hechos”, afirmó a la AFP la analista política Susan Batres, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies).
Un activista de la opositora Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), así como dos del partido de gobierno, Gran Alianza Nacional (Gana), fueron asesinados en diferentes departamentos de Guatemala en las últimas 48 horas, aparte de dos más entre el 26 y el 27 de mayo pasado, con lo que suman 50 activistas asesinados en lo que va del 2007, según reportaba ayer por la tarde la agencia AFP.
Estos asesinatos de personas que militan en partidos políticos se producen pese a que 19 agrupaciones firmaron un código de ética multipartidario, “en el que existe compromiso con la no violencia, así como de campañas de altura, responsables y de respeto”, agregó Batres.
Registros de la organización civil Mirador Electoral dan cuenta de que antes de la convocatoria oficial a elecciones generales del 9 de septiembre ya se habían registrado 45 asesinatos de activistas y dirigentes políticos.
En tanto, una misión de verificación de la Organización de Estados Americanos (OEA) manifestó recientemente su preocupación por estos hechos, además de exigir al Gobierno que garantice la seguridad de los activistas políticos que participan en la contienda.
Según esta misión, la violencia e inseguridad que se ha percibido es mayor a la registrada en la campaña del 2003, en la que se recibieron unas 1,013 denuncias de amenazas contra organizaciones políticas y comités cívicos.
En ese sentido, Batres explicó que entre los sectores que atentan contra la seguridad de los guatemaltecos sobresalen las pandillas, el narcotráfico y la delincuencia común.
Por eso pidió que los discursos de los partidos no se centren en ataques a los demás contendientes y al partido de gobierno, “sino en presionar para que las autoridades encargadas de la seguridad tomen cartas en el asunto y pongan las barbas en remojo”, detalló la analista.