Al general Charles De Gaulle se le atribuye la frase célebre de que los Estados no tienen amigos, sólo intereses. Pero quien quiera que haya sido el que la creó, lo cierto es que con esta frase se expresa toda la amoralidad de la política, sobre todo de la política de Estado.
Por cierto que de esa cínica regla política está siendo víctima la República de Taiwán, con la cual Costa Rica rompió relaciones esta semana debido a que los gobernantes ticos esperan sacar más provecho económico de sus vínculos con China comunista. En efecto, la justificación que dio el presidente Oscar Arias a su decisión de romper todo tipo de relaciones con Taiwán y establecerlas con China continental, fue la de que los taiwaneses no le dieron a Costa Rica toda la ayuda económica que pedía. “Siempre fui crítico con los taiwaneses y es algo que puedo decir ahora, pero (a ellos) se los dije siempre... ustedes deberían ser más generosos si quieren tener amigos en el mundo, porque cada día tienen menos”, declaró el mandatario tico. Arias reveló que en una ocasión pidió 100 millones de dólares al Gobierno de Taiwán, para recompra de deuda externa, pero que sólo le ofrecieron 50 millones. Y agregó que “la ayuda de Taiwán nunca fue suficientemente grande para los países que lo reconocen… a los pocos amigos que tenían no los trataron bien”.
Por su parte, el Presidente de El Salvador, Antonio Saca, dijo que su gobierno quiere establecer relaciones diplomáticas con China comunista, pero advirtió que no permitirá que se condicione eso a la ruptura con Taiwán. Sin embargo eso está por verse, porque el Gobierno de China comunista no acepta tener relaciones diplomáticas con ningún país que las tenga al mismo tiempo con la democrática Taiwán.
En todo caso, lo más probable es que sea Nicaragua el siguiente país centroamericano que rompa relaciones con Taiwán, a la que a estas alturas apenas reconocen 24 países. A pesar de que el gobierno sandinista firmó este año un “Memorándum de Entendimiento para el Fortalecimiento de las Relaciones de Cooperación, Inversiones y Comercio entre la República de Nicaragua y la República de China (Taiwán)”, el presidente Daniel Ortega ha emitido claras señales de que más temprano que tarde restablecerá las relaciones diplomáticas con sus camaradas de China comunista, o sea que las romperá con Taiwán.
En realidad, el gobierno de Nicaragua debió haber roto con Taiwán antes que Costa Rica, pero Oscar Arias se adelantó sin duda porque no quería aparecer como seguidor de Ortega.
Es posible que para Costa Rica las relaciones con China comunista sean económicamente más beneficiosas que con Taiwán. Según informaciones ticas, el año pasado Costa Rica vendió a China comunista productos por valor de más de mil millones de dólares, pero a Taiwán sólo 95 millones de dólares. Sin embargo, Nicaragua exportó el año pasado a China comunista apenas 1.7 millones de dólares, y a Taiwán cinco millones y medio. Únicamente en el año 2005 fue que hubo una exportación relativamente importante de Nicaragua hacia China comunista, por un monto de 24.2 millones de dólares, por una venta extraordinaria de azúcar nicaragüense.
Las relaciones comerciales de Nicaragua con Taiwán debían aumentar con el Tratado de Libre Comercio entre ambos países. No obstante, este tratado no ha entrado en vigor por retrasos burocráticos y lo más probable es que no va a entrar en vigencia, o que funcionará a muy bajo gas al romper el gobierno sandinista las relaciones con Taiwán.
En todo caso, el criterio para relacionarse con una o la otra China, la democrática o la totalitaria, no debería ser determinado por asuntos de dólares y centavos. Entre las naciones como entre las personas, las relaciones deben tener en cuenta también principios y valores de carácter moral, si es que estos pudieran tener cabida en la política y particularmente en política de Estado. Es digno tener relaciones y amistad con una nación que vive en libertad y se gobierna democráticamente, pero es indigno asociarse, por unos dólares más, con un régimen totalitario que oprime a su pueblo y le niega los derechos y las libertades más elementales.