Sólo el que no juega, no tiene malas temporadas.
“Tienes que haberte puesto un guante en las manos y fildear una pelota para entender que algunos batazos de lo más manejables, se te pueden ir entre las piernas”, dijo en una ocasión el brillante torpedero de San Luis, Ozzie Smith, maestro en el uso de la manopla.
Por eso es comprensible que Padilla tenga una mala actuación o una mala campaña, como le ocurre ahora. Astros del nivel de Tom Seaver (tuvo 5-13 en 1982), Nolan Ryan (8-16 en 1987) y Roger Clemens (11-14 en 1993) tropezaron también con malos momentos.
Ahora, un récord de 2-8 y 6.45, muestra claramente que Padilla no ha estado del todo bien, pero tampoco es para llegar a conclusiones de carácter global sobre su carrera y pensar que mejor debería venirse al Chinandega. Sencillamente atraviesa una mala temporada, como le pasa a cualquiera.
Sin embargo, a los problemas de fragilidad que ha mostrado hasta ahora, hay que agregar la preocupación que se ha generado al presentar incomodidades en el brazo de tirar.
Más que una excusa en relación al mal momento que vive, eso de los dolores en los tríceps de su brazo derecho, podría ser la explicación a su inconsistencia. Aún con lesión, se puede lanzar fuerte, pero el control de los disparos no es posible y la puntería ha sido el problema del nica.
Pero, ¿lanzará mañana ante Milwaukee?
“Eso lo vamos a decidir el sábado, (hoy) luego que lo volvamos a evaluar”, dijo el coach de lanzadores de los Rangers, Mark Connor, el mismo que informó que el pinolero no se sintió bien el jueves, luego que realizó 53 disparos en el bullpen.
Connor relevó que no estaba seguro que podría sustituir a Padilla en caso que no pudiera lanzar mañana. De todas formas, sustituir un abridor no es nada nuevo para los Rangers, que han usado a nueve lanzadores en esa labor este año y lo peor, sin éxito.