Carlos Alfonso Flores Cantarero dejó de trabajar este lunes para acompañar a su esposa, Eveling Valle, en un viaje desde el municipio de Waslala, en la Región Autónoma Atlántico Norte, hasta la ciudad de Matagalpa donde pretendían inscribir el nacimiento de su cuarto hijo.
Durante el tedioso viaje en un bus de transporte colectivo, ambos se turnaron para cargar en brazos a Esley, nombre con el cual querían inscribir al niño que nació en el Centro de Salud de Waslala el pasado 29 de mayo.
Una vez en el Registro del Estado Civil de las Personas (RECP) de Matagalpa, la pareja recibió la mala noticia: el viaje fue en vano, porque el niño debía ser inscrito en Waslala.
“Pero ya fuimos al Registro en la Alcaldía de Waslala y dijeron que no podían inscribirlo porque hace falta papelería”, justificó Valle, desconociendo que en el RECP de Matagalpa existe la misma problemática: carecen de los formatos para inscribir los nacimientos.
Sólo en el RECP de Matagalpa hay un promedio diario de 30 inscripciones de nacimientos, dijo la registradora Lisseth Lourdes Blandón Rivera, admitiendo que “tenemos un mes de estar sin papelería para la inscripción de recién nacidos”.
El presidente del Consejo Electoral Departamental, Noel Escobar Corea, reconoció que “hay escasez de material en todo el país y no es un problema nada más de Matagalpa y sus municipios… Los 153 registros del país tienen dificultades de materiales para inscribir”.
Escobar justificó la crisis argumentando que el Registro Central como dependencia del Consejo Supremo Electoral (CSE), que abastece con los formatos de inscripción a los RECP del país, carece del presupuesto para imprimir más papelería.
Indicó que el CSE está haciendo esfuerzos para imprimir con urgencia al menos los formatos para las inscripciones de nacimientos “que es lo que tiene más demanda”.
DESPROTEGIDOS Y CON MÁS GASTOS
Valle, quien se desempeña como profesora en el municipio de Waslala, lamentó que por la falta de papelería en los RECP “uno tiene que movilizarse hacia otros lados, hacer más vueltas, gastar más dinero, en fin, se dificultan más las cosas”.
Como asegurada ante el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), Valle dijo que “todo esto de no poder inscribir al niño nos afecta en las gestiones ante el INSS para solicitar la leche”.
Mientras tanto, Aurora Guillerma Rivera Rugama, residente en el barrio Las Marías, de Matagalpa, tampoco pudo inscribir a su hijo César Andrés Rugama Rivera, nacido el primero de mayo recién pasado.
“Estamos empeorando en todo, parece que volveremos a los años 80”, exclamó Rivera, resintiendo que por esa situación “ya perdí el primer mes de leche, porque en mi caso no es con el INSS sino que me la iban a dar en la empresa donde trabaja mi esposo, pero como no hemos podido inscribir al niño, entonces vengo a ver si me dan una constancia”.