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Noticias >> Nacionales
Salvador Montenegro. (LA PRENSA/b.PICADO)
Acceso y calidad “esfuman” el agua
A Nicaragua le sobra agua, pero no toda la población accede a este recurso
Wilder Pérez R.
nacionales@laprensa.com.ni
Consecuencia humana

Salvador Montenegro, director del CIRA, siempre ha mantenido que el agua es consecuencia de la actividad humana.

A su juicio, la escasez, falta de acceso y calidad, dependen de qué hace el hombre con ese recurso.

El ejemplo más claro es el de Managua. Montenegro mantiene que desde el siglo XIX, cuando se introdujo el café en lo más alto de la cuenca sur del lago Xolotlán, iniciaron los problemas que mataron este cuerpo de agua por la erosión.

“El suelo no soporta el impacto de las gotas de agua”, explicó el director del CIRA.

Esta tarde se presenta el Informe sobre Desarrollo Humano 2006, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su título Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua, resume la preocupación de la organización porque el agua falta cada vez más en el mundo.

Salvador Montenegro, director del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos (CIRA), quien realizará una presentación sobre el informe hoy en el Banco Central de Nicaragua, coincidió con el documento, pero advirtió que en Nicaragua el mayor problema no es la escasez, sino el acceso y la calidad.

Montenegro afirmó que por la cantidad de agua que tiene Nicaragua, a cada ciudadano le corresponden 38,700 metros cúbicos de agua por año, lo cual es unas 23 veces más que los 1,700 metros cúbicos que establece el umbral de la escasez.

Sin embargo, más de 100 mil personas que habitan en las zonas urbanas deben pagar 25 córdobas por un barril de agua, porque el recurso no les llega. Y los campesinos deben arreglárselas como puedan.

El especialista ejemplificó el problema con una piscina de diez metros de largo por cinco de ancho y tres de profundidad. Mientras una persona acomodada pagaría 900 córdobas por llenarla, a alguien que no recibe el servicio de agua potable por tuberías le costaría 18 mil córdobas hacerlo.

Montenegro dijo que para que Nicaragua alcance la meta del milenio, de reducir a la mitad la cantidad de personas sin acceso a agua segura, se necesita que las fuentes de agua estén en buenas condiciones, pero además, protegerlas aprovechando instrumentos como la Ley General de Aguas Nacionales, que aunque es débil en este asunto “si se sabe aplicar debería ser la solución”, explicó.

La calidad es clave, según el especialista, porque gente como los campesinos de Chinandega pueden no tener problemas de acceso al agua, pero sí de calidad, la cual no vigilan por falta de educación y terminan con problemas de salud.

El problema en Nicaragua, no obstante, va más allá, porque la misma gente en la ciudad sufre por falta de acceso al agua.

A una buena parte de los barrios de los distritos Cinco y Seis de Managua de nada les sirve tener tuberías porque carecen del agua tanto como un campesino con su pozo seco.

Montenegro advirtió que no se debe descuidar lo que sería la producción del agua, a pesar de que abunda en el país, ya que si esto ocurre, de nada valdrá que Nicaragua supere con el doble las metas del milenio.

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