El ex director general de Protección Especial del Ministerio de la Familia, Pedro Siero, solicitó a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), de la Policía Nacional, extender a otras personas la investigación en el caso de las anomalías, presentadas en las adopciones de niños de los centros de protección especial.
Siero acudió ayer a la DAJ de forma voluntaria y en su declaración menciona al menos cinco personas más, entre funcionarios y ex funcionarios del Ministerio de la Familia (Mifamilia), que deben ser abordados. Dos de estas personas están en la lista de las mencionadas como testigos en la denuncia presentada por la Procuraduría General de la República (PGR) ante la DAJ.
La solicitud de Siero también abarca al auditor interno Wilfredo Reyes, para que explique los motivos por los cuales se limitó a indagar sólo el período 2005-2006, cuando Siero considera que hay otros casos que deben indagarse, expresó ayer su abogado Guillermo Cordero.
El ex funcionario de Mifamilia fue denunciado a raíz de una auditoría interna efectuada en esa institución e iniciada por órdenes de la entonces titular Glenda Ramírez, durante su fugaz gestión en Mifamilia.
Entre las personas que Cordero propone que sean investigadas aparece una abogada de apellido Robleto, quien tiene un hijo trabajando en Mifamilia y hace gestiones de adopciones a ciudadanos estadounidenses. La abogada prometió brindar declaraciones hoy sobre el tema.
La auditoría practicada en el período 2005-2006 analizó 24 casos de niños de centros de protección especial controlados por Mifamilia y en 16 de estos sitios se encontraron anomalías.
En el escrito de la PGR aparece el caso de unas niñas de apellido Rivera adoptadas por una pareja de apellido Sadler y que LA PRENSA publica en su edición del sábado 2 de junio.
Al momento que Siero supuestamente entregó a las niñas, éstas no habían sido declaradas en total desamparo, indica la PGR.
SE DEFIENDE LA MADRE ADOPTIVA DE GEMELITAS
A través de un correo electrónico, Victoria Castillo Sadler, quien reside en Estados Unidos, señala que “probablemente se trate de una lamentable confusión sobre el caso de mis hijas”.
Castillo Sadler indica que cuenta con todas las pruebas documentadas que demuestran que en dicho proceso no hubo falsificaciones, ni irregularidades.
Y añade que la adopción de las niñas fue mediante un largo proceso que duró casi dos años “totalmente trasparente y lleno de mucho amor”, aseveró.