El presidente de la junta directiva de Solka S.A., Roberto Solórzano, demandó ayer al Presidente de la República, Daniel Ortega, definir su posición frente a la toma de la empresa por parte de un grupo de trabajadores de esa compañía.
Asimismo, el presidente de la Cámara de Industria de Nicaragua (Cadin), Mario Amador, se mostró preocupado por la toma de la empresa Solka, ubicada en Carreta a Masaya, y también demandó al Gobierno un pronunciamiento inmediato ante tal situación que afecta la inversión.
Los trabajadores de Solka se tomaron la compañía tras conocer el despido de Rubén Ulloa, secretario general del sindicato, quien según Solórzano devengaba un salario de más de 26 mil córdobas al mes, sin ejercer ninguna función dentro de la empresa. Es “un visitante asiduo de la Secretaría del Frente Sandinista”, sostuvo Solórzano
El directivo señaló “que existe un mensaje mixto por parte del Gobierno”.
Dijo que han tenido conocimiento de que el Ejecutivo no está de acuerdo con la toma de la empresa, pero por otro lado “personal de Secretaría General (del Frente Sandinista) le ha dado directrices al Ministerio del Trabajo (...) para que el señor Ulloa no sea tocado”.
Ulloa presentó ante el Ministerio del Trabajo (Mitrab) una denuncia de incumplimiento del convenio colectivo.
Solórzano aseguró que funcionarios del Mitrab expresaron “que tenemos órdenes específicas de no tocarlo, pero por otro lado, (algunos) ministros nos han dicho que las órdenes del Gobierno son no tolerar estos actos (la toma de empresas)”.
Solórzano señaló que la toma de la empresa “no abona para que la inversión crezca en el país, pues más bien genera incertidumbre para los empresarios”.
Indicó que “dentro del Gobierno mismo no están claros de cuál es la señal. Por un lado hay una señal de orden, de estabilidad, que no se promuevan este tipo de actos, pero por otro lado se promueve que no se toque al señor (Rubén) Ulloa, porque es protegido del Gobierno”, expresó Solórzano.