Vicente Padilla, un hombre de carácter habitualmente tan duro como el mármol, siente que la ansiedad lo carcome mientras busca urgentemente un enderezamiento. Abril fue negro con 4 derrotas y mayo gris, ganando 2 y perdiendo 4.
Ese balance de 2-8 con 6.45 en carreras limpias durante 67 entradas en 12 aperturas, es terriblemente frustrante para él y los Rangers, que invirtieron 33.75 millones por los próximos tres años.
Esta noche en Arlington, Padilla se enfrenta a los candentes Tigres de Detroit, que presentan una línea de fuego encabezada por el incontrolable Magglio Ordóñez, el siempre temido Gary Sheffield, Plácido Polanco, Iván Rodríguez y Carlos Guillén, con el agregado de Omar Infante, Craig Monroe, Curtis Granderson y Sean Casey.
El pinolero, que viene de su trabajo más flojo y registra 9.00 en los últimos tres juegos, cruzará disparos con el zurdo Nate Robertson, (4-5 y 4.25)
¿Que puede esperarse? como diría el poeta, el beisbol es misterio, la verdad inaccesible y el secreto que cobija cada envío duerme en la sombra.
Con cuatro bateadores de 300 y cinco impulsadores con más 30 carreras, los Tigres plantean un grueso reto a cualquier pitcher y es un buen momento para que Padilla envíe señales de recuperación.
No importan sus cifras, Vicente es lo único que tenemos en la Gran Carpa y nuevamente, todas nuestras miradas serán para él.