Para producir una hamburguesa se necesitan 11 mil litros de agua.
Esto al tomar en cuenta toda el agua que se involucra desde la que toma la vaca, hasta el que requiere el tomate, la cebolla, la lechuga, etc.
Eso es más del doble de lo que requiere la producción de 2.2 libras de arroz.
Cuando el petróleo sea reemplazado por energía renovable, la desertificación haga perder valor a la tierra y antes de que el oro pierda su capacidad de calmar la sed, el agua se convertirá en el bien más codiciado, aunque probablemente no abunde.
El Informe sobre Desarrollo Humano del 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que será presentado el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, en la biblioteca del Banco Central de Nicaragua, advierte sobre el mal uso de los recursos hídricos en el planeta, muchas veces apoyado en malas políticas de aprovechamiento.
El estudio advierte que la sequía afecta la calidad y fertilidad del suelo, así como al ganado. Cuando éste se muere y se pierden las cosechas, los hogares pobres pierden ingresos y empeora su nutrición.
“El agua es poder, y cuando escasea, las relaciones de poder cobran mayor fuerza para determinar quién tiene acceso al agua y bajo qué condiciones. Los individuos que no tienen poder de decisión son los primeros en sufrir las modificaciones que implica el suministro limitado”, asegura el informe, e incluye datos funestos: en Indonesia cada año mueren 25 mil personas por la sequía.
En Nicaragua esa cifra es impensable. Tiene el mayor reservorio de agua de América Central en el Lago Cocibolca, pero la población lo desperdicia y lo contamina, tal como lo hizo con el Xolotlán y la Laguna de Tiscapa.
AGUA SIN POLÍTICAS
Ningún Gobierno hasta ahora ha planificado políticas de agua pensando en la importancia de administrar bien el recurso.
Las que el vicepresidente Jaime Morales Carazo anunció el pasado 22 de abril, Día Mundial de la Tierra, casi se limitaron a la necesidad de “hacer conciencia”, a través de la educación formal.
Ruth Selma Herrera, presidenta ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), dijo que parte de las nuevas políticas de agua sería cobrarla a todos los consumidores, especialmente a las industrias que tienen sus propios pozos, multar a quienes rieguen con mangueras y sacar la crianza de tilapias del Lago Cocibolca.
Pero las políticas no están culminadas y hoy mismo siguen en ideas.
Nicaragua no está aislada del mundo en esto. El informe muestra que los gobiernos tienen sus políticas de agua de cara a la industria, la agricultura y el uso doméstico, ignorando el medio ambiente.
DESPERDICIO Y DEUDA
De esta manera han desaparecido humedales y lagos.
“El mundo está enfrentando una deuda hidrológica insostenible”, advierte el documento.
El presidente Daniel Ortega Saavedra dijo que la protección ambiental del Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua es prioritaria, pero también mencionó que no hay cómo protegerlo. Prueba de eso es que el narcotráfico ya opera en “la Mar Dulce”.
La crianza de tilapias en el lago todavía causa polémica sobre si contamina o no, pero la máxima advertencia la hace el Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos (CIRA), cuyo director, Salvador Montenegro, resaltó que en 1970 se regaban 30 mil manzanas de tierra con el agua del lago, en 1980 la cantidad subió a 93 mil manzanas, pero la capacidad de irrigación que tiene es de 800 mil hectáreas. Eso demuestra la inexistencia de políticas del agua.
Montenegro mencionó que hasta hace pocos años se invirtieron 6.4 millones de dólares para regar 1,800 hectáreas, y que “si el riego estuviera bien orientado no se producirían 28 quintales de arroz por manzana, sino 120, lo que causaría un impacto positivo en el problema de la inseguridad alimenticia”.
El informe del PNUD reconoce que la explotación de las fuentes subterráneas de agua “ha hecho mucho por el desarrollo humano”, no obstante, advierte que, cuando se abusa del recurso, “los niveles friáticos se deprimen, los costos de bombeo aumentan y los problemas medio ambientales (que reducen la calidad del agua) se hacen más generalizados”.
OTRA VEZ SE VE “NUBLADO”
El informe advierte que en el año 2025 la población mundial será de 8,000 millones de habitantes. Serán 2,400 millones más los que necesiten alimentos. Eso provocará un aumento del 27 por ciento en la extracción de agua en los países pobres.
Para entonces la pobreza habrá pasado del 70 por ciento al 82 por ciento.
“Si no se respetan los requerimientos ecológicos, el medio ambiente, que sustenta los medios de vida, se erosiona, en detrimento del desarrollo de la humanidad a largo plazo”, advierte el PNUD a través de su último informe.