El canciller venezolano Nicolás Maduro viajó ayer a Panamá para asistir a la XXXVII Asamblea General de la OEA que inicia hoy y termina el próximo martes 5 de junio, escenario donde rechazará “cualquier intento” de desviar el tema central de la cita, la energía, hacia la “situación política de Venezuela”.
Maduro argumentó que podría intentarse desviar el tema central de la reunión hemisférica hacia Venezuela porque “la oposición” nacional así como “sectores de la derecha de algunos países atacan recientes decisiones del gobierno” del presidente venezolano, Hugo Chávez.
El gobierno de Chávez no renovó la licencia de transmisión a la cadena privada RCTV, que cesó emisiones en señal abierta por el canal 2 el pasado domingo a la medianoche, tras vencer su última concesión de 20 años. Pocos minutos después, por el canal 2, comenzó a emitir la nueva emisora TVes, creada por el Gobierno y presentada como la primera televisión de servicio público del país suramericano.
Esa decisión gubernamental ha generado la movilización de miles de estudiantes universitarios venezolanos en defensa de la libertad de expresión y duras críticas de sectores de varios países, la mayoría tradicionalmente opuestos al Gobierno.
Maduro aseveró que durante la próxima Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) llevará “la voz del pueblo venezolano y del gobierno bolivariano”, de acuerdo con un comunicado oficial.
TEMA INEVITABLE
La libertad de expresión ha vuelto al debate hemisférico después de la decisión del presidente Chávez con RCTV y el tema probablemente será mencionado entre la montaña de resoluciones que salgan de la asamblea de la OEA, aunque específicamente el caso de RCTV no está en la agenda.
Sin embargo, la no renovación de la concesión a RCTV, canal al que Chávez califica de “golpista”, está tomando fuerza. El Departamento de Estado norteamericano informó que la secretaria Condoleezza Rice aprovechará la asamblea en Panamá para tocar el tema de la libertad de expresión y el caso de RCTV.
TENSIÓN BRASIL-VENEZUELA
Por otra parte, en los últimos días creció el intercambio de críticas entre Brasil y Venezuela, debido a los fuertes cuestionamientos lanzados por Chávez contra el Senado brasileño, que rechazó la salida del aire de RCTV y que generó una protesta del presidente Lula da Silva en respaldo a las instituciones de su país.
La Alianza Regional para la Libertad de la Expresión e Información, integrada por 17 organizaciones, expresó ayer en una declaración su preocupación a la OEA porque “en las Américas sigue existiendo legislación que impide el pleno ejercicio de la libertad de expresión”.
Señalan que el gobierno de Chávez decide “de manera poco clara y discriminatoria la renovación de ciertas licencias y la no renovación de otras”.