PRIMERA ENTREGA
En el mundo hay más de 100 millones de personas que viven a más de un kilómetro de la fuente de agua más próxima, la cual les provee sólo cinco litros de agua por día y puede estar contaminada. Es fácil pensar en el campesino que toma agua de un charco para no morir de sed, lo difícil es imaginarse a un miembro de nuestra familia haciendo lo mismo. Eso es lo que indica la cifra, una de cada seis personas lo hacen.
El dato lo refleja el Informe sobre Desarrollo Humano de 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El mismo hace énfasis en las zonas secas de Asia y África, pero los números son globales, y Nicaragua, como país en desarrollo, encaja en los más desalentadores.
El Informe señala que la cantidad de personas que no tienen acceso a agua limpia en los países en desarrollo es de una por cada cinco, es decir, que la crisis por el agua aumenta en el tercer mundo, que es al que pertenece Nicaragua.
Las cifras no mienten. En abril de este año el Banco Mundial presentó la situación de las Metas del Milenio. Las conclusiones indicaban que más del 80 por ciento de la población de los países del hemisferio occidental (América) tuvo acceso a fuentes mejoradas de agua en el año 2004, a excepción de Haití y Nicaragua, los dos países más pobres del continente.
Las metas del milenio con respecto al agua y saneamiento indican que Nicaragua debe hacer llegar el servicio a 2.5 millones de personas en el año 2015, es decir, que tendría unos cinco millones de abonados dentro de siete años.
Si bien Nicaragua alcanzó el 79 por ciento, los números se enmarcan en las áreas urbanas. La Comisión Nacional de Agua Potable y Saneamiento (Conapas), en su Estrategia Sectorial elaborada en agosto de 2006, indica que solamente un cuarto de las familias nicaragüenses tiene acceso a agua segura, es decir, tuberías de agua potable.
En esta situación toma relevancia social una acción institucional que pasó como noticia política el mes pasado: la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) despidió a los trabajadores del proyecto de Acueductos Rurales porque el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) no tenía más dinero para mantenerlo.
Esto significa que cada vez habrá más campesinos recorriendo por lo menos un kilómetro en busca de algún charco de agua para beber, o quizás no, lo más probable es que esa labor la tengan que hacer sus esposas o hijas.
El Informe del PNUD afirma que son las mujeres y niñas las más golpeadas por la crisis del agua, pues son ellas las que acarrean el agua para los quehaceres de las casas.
Las normas internacionales aceptadas por las Naciones Unidas indican que una familia de cinco personas necesita por lo menos 100 litros de agua para subsistir. En peso, esa cantidad se traduce a 100 kilogramos, o 220 libras. Eso es lo que cargan las mujeres de la casa en el campo, recorriendo por lo menos dos kilómetros a diario.
Eso explica en parte por qué en Nicaragua cada año se quedan entre 800 mil y 500 mil niños sin ir a la escuela. Una parte de ellos, las niñas, deben ayudarle a su mamá con el balde de agua.
Su situación precaria ni siquiera les permite imaginarse viviendo como en Europa, donde la gente gasta entre 200 y 300 litros de agua cada día con sólo abrir el grifo.
Menos aún en Estados Unidos, donde cada persona utiliza 575 litros de agua. Y se les caería el balde de las manos al saber que en el desierto de Phoenix los habitantes consumen mil litros de agua a diario, eso es diez veces más de lo que necesita una familia y 200 veces más de lo que ocupa un campesino, sin tomar en cuenta que este bebe agua sin tratar y los estadounidenses tienen agua potable.
FUTURO DESESPERANZADOR
Pero las esperanzas de un futuro mejor quitan el aliento. Nicaragua necesitaría casi mil millones de dólares para solucionar el problema de acceso al agua potable, y este año sólo dispone de dos millones de dólares, que serán utilizados en diagnosticar una parte de los 800 kilómetros de tubería que están dañados en Managua.
Las advertencias sobre la distribución son más desmoralizantes. Para el año 2013, Managua deberá haber abandonado sus pozos y estar abasteciéndose del Gran Lago de Nicaragua o Cocibolca, de lo contrario, el sistema enfrenta el peligro de colapsar.
Para eso Enacal necesita 146 millones de dólares para lograrlo, o lo que es lo mismo, invertir 18 millones de dólares cada año durante los próximos ocho años. Todo lo que tiene la Empresa es un préstamo de 30 millones de dólares otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ejecutarse en los próximos tres años.
Según el Informe de Desarrollo Humano, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los países necesitan dotar de “saneamiento mejorado” a 120 millones de personas cada año hasta el 2015, habiendo iniciado en el 2006. Aún así, quedarían 1,900 millones de personas sin acceso.
Se trata de gente que realiza sus necesidades fisiológicas prácticamente al aire libre y que hacen que quienes tienen una buena letrina o inodoro en su casa, sean seres privilegiados, ya que en América Latina menos del 14 por ciento de los residuos humanos recibe algún tratamiento, las heces restantes quedan en los ríos, lagos y el subsuelo, revela el Informe.
Lograr que 2,600 millones de personas tengan una “garita” adecuada costaría 10,000 millones de dólares en todo el mundo, siempre que se utilice tecnología sostenible de bajo costo, es decir, excusados con gradas, similares a los que otorgan los organismos donantes internacionales. Si se les pusiera inodoros, los costos se elevarían hasta los 34,000 millones de dólares.
La situación de Nicaragua es crítica, porque en el año 2004 necesitaba 884 millones de dólares para alcanzar las metas del milenio. Los planes consisten en ejecutar 248 millones de dólares en los primeros cuatro años, y 636 millones de dólares desde el año 2008 hasta el 2015.
Aún con el dinero garantizado, se estimaron “brechas” de 13 millones de dólares para el período de 2004 a 2008, y de 401 millones de 2008 a 2015. Los recursos se agotarían en el año 2009 para el sector rural y en 2011 para la zona urbana, según estimaciones que hizo el Centro Humboldt hace dos años.
No se pudo conocer las estimaciones actuales que el Gobierno maneja de forma oficial, pero el presupuesto total de Enacal para este año asciende a 841 millones 791 mil 878 córdobas, el de la Comisión Nacional del Agua es de 5.9 millones de córdobas, y lo que destinó para la reducción de la pobreza fueron 13 millones 862 mil 620 córdobas, parte de lo cual se destina a proyectos de agua potable y saneamiento.
En otras palabras, el Gobierno destinará unos 47 millones de dólares en el 2007 en su camino hacia las Metas del Milenio. En promedio, cada año Nicaragua debería invertir 80 millones 363 mil dólares para alcanzar los objetivos con respecto al agua.
SANEAMIENTO
La importancia del saneamiento se debe a que un sistema sanitario con protección mínima reduce hasta en un 30 por ciento la mortalidad infantil, debido a que hay menos riesgos de diarrea, la enfermedad que más niños mata en los países que sufren por agua.
En medio de sus limitaciones, Nicaragua logró un préstamo con el BID en años anteriores, que permitirá a Enacal invertir 40 millones de dólares hasta el año 2010, en la planta de saneamiento del lago Xolotlán, un cuerpo de agua cuya contaminación es tan alta que ni siquiera se recomienda respirar su brisa.
Sin embargo, hay retos como el de la zona de occidente, donde hoy en día la gente está siendo afectada más por el consumo de aguas contaminadas que por los pesticidas como el Nemagón, que condenaron a muerte al menos a cinco mil personas desde mediados del siglo pasado.
Nicaragua es el país que tiene más agua dulce disponible en Centroamérica. En teoría, ningún nicaragüense debería sufrir de sed, pero la realidad demuestra que quedan más de dos millones de personas sin tener acceso al agua potable ni saneamiento, y sus lagos se siguen usando al revés, para depositar los desperdicios en vez de calmar la sed.