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(LA PRENSA/ARCHIVO)
Cultura y Niñez
Gonzalo Cuéllar

“La creatividad contiene la realidad vital y vivencial del sujeto”.
“Sólo es posible acceder a una actitud o pensamiento creador haciéndolo”.

Roberto Vega
(Autor y director teatral).

Posibilitar experiencias en el terreno de las artes escénicas a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en edad preescolar y escolar es una de las misiones más importantes que tiene el teatro de títeres Guachipilín que a lo largo de sus 26 años de vida ha estimulado las prácticas artísticas en cientos de niños y jóvenes.

El ser humano, por su naturaleza para poder expresarse necesita áreas de confianza, para ejercer con libertad y espontaneidad el acto creativo. La tendencia creativa está presente en todos los seres humanos, la educación debe desarrollar esta necesidad ontológica de crear.

¿Cual es el papel del arte en el desarrollo sicológico de niños y niñas?

Cuando el niño es bebe, las canciones de cuna, los libros de ilustraciones e imágenes, los relatos antes de la hora de dormir, los juegos del lenguaje, los títeres, la música a través del juguete sonoro, lo ayudan a convertirse en un niño autónomo y a formar en ausencia de los padres representaciones imaginarias capaces no sólo de suplir ciertas carencias familiares sino de adquirir una avidez permanente por adquirir conocimientos nuevos.

Cuando niñas y niños en edad preescolar y escolar interactúan con los títeres, la música, las canciones, las artes plásticas, el teatro, la danza, estas acciones inciden de una manera positiva en la evolución del niño, provocando la estimulación sensorial auditiva y visual.

Así, dichas aportaciones tanto en bebés, como en edad escolar permiten contrarrestar factores socioeconómicos que podrían conducir al fracaso escolar del niño.

La acción cultural-artística cobra en la actualidad una relevancia sustancial en el desarrollo de niños y niñas. En los años sesenta, estudiosos de la sicología reconocieron que el factor más evidente del fracaso escolar era la precaria situación sociocultural de la familia, las migraciones, la desintegración y la destrucción del entorno social del escolar. Esta verdad innegable apareció como algo fatal capaz de ser superado sólo por las grandes transformaciones.

Las reformas en la educación de los 90 (la famosa autonomía escolar) sólo habría aliviado la angustia del niño en situación de fracaso escolar, pero no aportaron en nada a la solución del problema de fondo, que hoy reaparece en forma de analfabetismo.

Una mirada mas atenta sobre la vida síquica del niño muestra que la evolución de la inteligencia y del lenguaje dependen de circunstancias sobre las cuales es posible intervenir, cuando el niño es pequeño y de manera positiva. La acción artística es hoy en día reconocida como un factor que estimula, que sensibiliza sin ninguna intención pedagogisante y favorece el desarrollo más armonioso de la personalidad del niño y una mejor inserción en la comunidad a la cual pertenece.

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