En mi infancia, mis padres solían contarme algunos cuentos de los hermanos Grimm, bellas historias como Blancanieves y los Siete Enanos, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, o los relatos de El Patito Feo de Hans Christian Andersen, autores considerados clásicos de la literatura infantil que han sido leídos por generaciones.
También recuerdo los cuentos de Tío Coyote y Tío Conejo, cuyo origen según Pablo Antonio Cuadra se encuentra en las antiguas tribus que poblaron la región del Pacífico de la Nicaragua precolombina.
Si embargo, estos cuentos existen en Centroamérica, hay cuentos del Tío Coyote y Tío Conejo en El Salvador, Costa Rica y Guatemala, algunos con modificaciones, adaptaciones al cuento original o el mismo cuento con otros personajes.
En esta edición especial dedicada a la literatura para niños queremos rescatar esas travesuras de Tío Coyote y Tío Conejo y retornar un poco a la magia de los relatos infantiles populares, contados de antaño por nuestros abuelos y que han sido olvidados. Lo lamentable es que estas historias han sido sustituidas por el enlatado dibujo animado gringo que nos ha invadido y que tiene un amplio mercado en la producción de libros.
No obstante, la aparición cada vez de más libros dedicados a la niñez va abriendo las esperanzas de que otros escritores se animen a publicar sus cuentos como el caso de Sergio Ramírez con El Perro Invisible, la hermosa labor que realiza María López Vigil y su hermano Nivio al editar bellas ediciones ilustradas sobre El Güegüense o la titánica labor de sacar historias con el sello Guachipilín que van forjando publicaciones de calidad, competitivas con el mercado internacional, sin olvidar al sello Libros Para Niños, dirigida por Eduardo Báez que año con año promueve concursos de cuentos para niños y edita a los ganadores.
Creo sinceramente que hacer literatura infantil es una labor menospreciada por algunos pero que el ambiente de ir produciendo y creando para los niños va creciendo por la cantidad de libros que aparecen. Es esperanzador el panorama y el reto para los adultos es más grande y hay que defenderlo. Yo me apunto.