Nandaime es un pueblo verdaderamente católico y todos los meses de julio hace gala de esa fe en su celebración a su patrona Santa Ana, una fiesta de varios siglos en la que resaltan la fe, la devoción, la tradición y la cultura.
Uno de los momentos de mayor significación para los devotos es la peregrinación de la imagen de Santa Ana, acompañada de la imagen de San José, ambos abuelitos de Jesús, a la comarca La Orilla, ubicada a siete kilómetros de la ciudad de Nandaime.
La peregrinación tiene un especial significado espiritual y cultural para los devotos peregrinos, expresado a través de promesas y los atractivos bailes de las inditas y los diablitos.
MILAGROSA
“Lo más lindo en la celebración a nuestra patrona es ese empeño de los devotos por expresar su fe y fervor. La fe mariana del pueblo se evidencia en su devoción a su patrona”, afirma el sacerdote Mario Campos, cura párroco de Nandaime.
Nandaime celebra a Santa Ana casi desde la fundación de esta ciudad, que data de varios siglos. Luego de terminar la festividad, la imagen regresa a la bella e histórica Iglesia de Santa Ana, una joya arquitectónica de más de 250 años de antigüedad.
“Ella es muy milagrosa y yo le tengo mucha fe y confianza porque soy católica de nacimiento”, dijo Enriqueta Sandoval Reyes, de 90 años, quien asegura que desde niña es devota de Santa Ana.
La festividad se extiende durante los próximos días con diferentes expresiones religiosas y culturales, como las corridas de toros y las dianas al son de los famosos chicheros del pueblo.