Es un profesional y por eso se prepara con su maquillaje, alhajas y vestuario, en pocos minutos.
“Eso es lo más fácil”, dice ahora, después de más de cuarenta años de promover la tradición indígena y 37 de ser el primer Cacique Mayor de las fiestas patronales de Managua, en honor a Santo Domingo de Guzmán.
Aun con toda esa experiencia, y la paciencia que sólo la da el paso de los años, Oscar José Ruiz Rivera, el Cacique Mayor, confiesa que el mayor trabajo es otro: buscar las plumas para su traje.
EMPIEZA LA BÚSQUEDA
Desde tempranas horas del jueves 26 de julio, recién pasado, empezó la travesía.
Su sombrero blanco al estilo norteño y su carácter de hombre serio lo llevaron ese mismo día de Managua hasta Jalapa, a buscar las plumas de una ave que con los años se extingue y empieza a formar parte de la mitología, el pavo real.
Tal vez por esas condiciones del pavo real, el Cacique Mayor regresó a Managua hasta el viernes 27, luego de buscar, rebuscar y comprar unas sesenta de esas plumas.
La travesía no concluye ahí. El Cacique Mayor aún necesita comprar unas cincuenta plumas de lapa, otra de las bellas aves de Nicaragua.
“Tengo que regresar a Jalapa, buscar esas plumas de lapa”, dice con su hablar pausado el señor de 61 años.
El costo de las plumas de lapas es similar al precio de las plumas de pavo real, que oscila entre los 30 y 40 córdobas. Sumando la necesidad y tamaño del vestuario del Cacique Mayor, probablemente se deba invertir unos cuatro mil córdobas sólo en el traje, indicó el propio personaje reconocido por la Iglesia católica, el Instituto Nacional de Cultura y la Alcaldía de Managua.
“La Alcaldía patrocina”, dice en tono muy respetuoso el hombre que por años ha mantenido un espíritu religioso, mismo que le ha impedido beber licor o hacer cualquier otro escándalo en las fiestas agostinas.