Jefa policial decidirá sobre polémico reintegro
La directora de la Policía tiene la última palabra sobre el reintegro de una oficial que fue dada de baja deshonrosa de la institución, tras haber sido acusada de torturas, en contra de varios detenidos en Nueva Guinea.
En febrero pasado el Inspector General de la Policía, Juan Báez, ordenó la baja deshonrosa de la suboficial Lidia Bermúdez González, tras haber sido denunciada de participar en la tortura ejecutada en contra de los detenidos Orlando Abel Obando Reyes y Gilber Javier Delgadillo Aguilar, junto a otras tres personas, que eran buscadas por el delito de abigeato, en Nueva Guinea.
El reintegro de la oficial fue denunciado la semana pasada por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
La directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, refirió que “estaba revisando el caso, vos sabés que aquí hay un proceso, diferentes etapas de apelación”.
Indicó Granera que tras la orden del Inspector General, siguió un proceso de apelación “en donde consideraron por distintos motivos que a la compañera no se le debía dar la baja, sin embargo, está en revisión final, tengo yo el expediente y voy a tomar la última decisión en estos días”.
“Mientras las fajas no se quemen, o no se llegue hasta la última etapa de apelación, no está efectiva la baja. Sin embargo, también decían que hay unos policías voluntarios, eso es totalmente falso, los policías voluntarios no estaban”, sostuvo la jefa policial.
LA MÁS DENUNCIADA
Las críticas del Cenidh coinciden con señalamientos efectuados por el departamento de Defensoría de la Procuraduría de Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), que aseguró el jueves pasado que en el primer semestre del año la Policía Nacional aparece en primer lugar entre las instituciones más denunciadas por supuesta violación a los derechos humanos, con 410 casos.
El derecho más vulnerado, presuntamente por parte de la Policía, está referido a la integridad personal o al debido proceso, y cuando hay abuso policial o arbitrariedades en las detenciones.
Pero la jefa policial consideró que esa cifra no es significativa en relación con los 10 mil policías que integran la institución. “Creo que deberíamos estar aplaudiendo y dándole gracias a Dios de la Policía que tenemos”, dijo Granera.