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El Proyecto Flor de Mayo, ubicado en Tola, está en tierras que son reclamadas por personas que dicen representar a los indígenas del sector. (LA PRENSA/ARCHIVO)
Queja contra judicial
Por haber allanado el proyecto Flor de Mayo sin soporte legal e intentar entregarlo a supuestos indígenas
Representante de ese proyecto turístico asegura que esa actuación violentó todos los procedimientos
Carlos Martínez Morán yNoelia Sánchez Ricarte
nacionales@laprensa.com.ni
Repercusión

En el vaivén de denuncias de extorsiones, de paralización de grandes proyectos turísticos y de escándalos que involucran en actos ilícitos a personeros del Frente Sandinista, ha pasado inadvertido el sentimiento que hay entre cientos de familias de comunidades rurales de Tola, que han quedado sin trabajo por esos problemas.

Lo que inició con un acto de extorsión, denunciado por el inversionista Armel González, que garantizaría la tranquilidad de posesión de una valiosa propiedad ubicada frente al mar, ha desencadenado una serie de situaciones en donde pobladores del municipio de Tola han llevado quizás la peor parte.

Esteban Warren, un norteamericano que pretende establecer proyectos turísticos en Tola, dijo conocer que algunos inversionistas han decidido esperar alguna solución a estos problemas para continuar con sus planes.

Paralizan proyectos

Debido a los conflictos existentes sobre algunas propiedades costeras en Tola, Rivas, algunos inversionistas han decidido detener temporalmente sus proyectos en ese municipio, debido a los últimos acontecimientos que se han presentado con el cierre de proyectos millonarios que se desarrollaban en la zona costera del país.

Inversionistas del proyecto turístico Flor de Mayo, ubicado en Tola, recurrirán de queja ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), en contra de la juez local único de ese municipio, Astrid Fonseca, por haber penetrado esa propiedad y pretender dejar en posesión a un grupo de personas de la comunidad indígena de las Salinas de Nagualapa sin ningún aparente sustento legal.

La denuncia del hecho la realizó ayer el asesor legal de ese proyecto, Guillermo Palacios Escobar, quien aseguró que el viernes pasado la judicial Fonseca se presentó en el proyecto turístico con una resolución de la juez de Distrito Civil de Rivas, Jenny Chávez, sobre una querella y amparo en la posesión de la propiedad, promovida por supuestos representantes indígenas.

La sentencia de la autoridad judicial de Rivas es contra los inversionistas del proyecto Flor de Mayo, Philip Christopher y Mark Wolte.

Desde hace varios años la propiedad donde se desarrollará el proyecto Flor de Mayo es reclamada por personas que dicen representar a los indígenas del sector, por considerar que esas parcelas es parte del territorio de su comunidad.

Palacios Escobar indicó que con la sentencia de la judicial de Rivas, los reclamantes indígenas solicitaron una certificación de la misma, que luego pusieron en conocimiento de la judicial de Tola, con quien posteriormente se trasladaron a la propiedad en conflicto para que los dejara en la posesión del bien inmueble.

Señaló que la judicial Fonseca incurrió en una serie de violaciones, porque intentó dejar en la posesión del bien inmueble a los supuestos representantes indígenas sin tener competencia ni jurisdicción para constituirse en el proyecto Flor de Mayo.

También porque intentó entregar la propiedad a otras personas sin cumplir con el proceso de actuación de sentencia, y por haber actuado sin ningún mandamiento judicial para llevar a cabo esa acción.

“Por esa y otras violaciones vamos a recurrir ante la Corte Suprema de Justicia”, dijo.

Explicó que con la actuación de la judicial Fonseca se violentaron los derechos constitucionales de su representado, porque existió un allanamiento de morada sin ningún respaldo jurídico.

“Para que la juez pudiera ingresar a la propiedad, debió haber tenido un mandato judicial que respaldara su acción, y aunque se le preguntó sobre ese documento, ella no lo presentó, indicó el representante legal del proyecto Flor de Mayo.

Relató que el día que la judicial Fonseca se presentó en el proyecto turístico, llegó acompañada de un grupo de agentes policiales.

De manera simultánea ingresaron varios grupos de entre 80 y 100 personas por los extremos de la propiedad.

Los vigilantes del proyecto trataron de detenerlos pero fue difícil y ante la agresividad de estas personas, Palacios Fonseca dijo a uno de los vigilantes realizara una detonación al aire con un arma de fuego, lo que provocó la intervención de la Policía Nacional, que se llevó detenido a tres vigilantes.

La juez Fonseca se retiró del lugar, dejando la propiedad en poder de sus dueños.

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