Managua
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29.07.07
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Noticias >> Entrevista
“Habrá alianza sólo con el visto bueno de Arnoldo”
Se acabó el tiempo en que los liberales de Eduardo Montealegre llamaban ladrón a Arnoldo Alemán, al menos públicamente y a grandes coros como en la campaña. Jamileth Bonilla incluso llega a decir que cualquier unidad debe contar con el visto bueno del otrora ex presidente “corrupto”
Por Carlos Salinas Maldonado
Fotos de Orlando Valenzuela domingo@laprensa.com.ni

Son tiempos distintos. Políticos que antes se ofendían, hoy buscan estrecharse las manos. Aquellos que llamaban ladrón al ex presidente Arnoldo Alemán, hoy buscan su beneplácito para un proyecto político que pretende hacer contrapeso al poder logrado por el Frente Sandinista tras el triunfo electoral del cinco de noviembre de 2006. Siete meses después de que Ortega asumiera la Presidencia, una oposición desordenada busca enrumbarse, aunque no hay garantía que las ambiciones y el pasado dejen de condenar el proyecto.

La clave de ese acercamiento está en una mujer, la diputada de la Alianza Liberal Nicaragüense, Jamileth Bonilla, protagonista del camino espinoso de esa nueva alianza. La misma Bonilla (Managua, 1956) sufrió los ataques: ella aparecía en el Plenario de la Asamblea enjugándose los ojos irritados por las lágrimas, mientras con frases cortadas trataba de defenderse de las acusaciones hechas por Enrique Quiñónez, diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), quien la señaló de ser amante del ex presidente Arnoldo Alemán. Los ataques se dieron en plena campaña electoral, cuando la ALN pretendía disputarle al PLC su hegemonía dentro de las filas liberales.

Bonilla formaba parte del grupo cercano a Alemán cuando era miembro del PLC. Se le veía cercana al ex presidente en las giras fuera de Managua, en los discursos políticos y en la toma de decisiones. Defendió a Alemán cuando este fue acusado de fraude al Estado, y todavía hoy da el beneficio de la duda al ex mandatario.

Ahora que la nube electoral se disipó, Bonilla fue la primera en iniciar conversaciones para lograr una alianza entre la ALN y el PLC, de cara a las elecciones municipales de 2008, pero pensando en las presidenciales de 2011. A la primera persona que citó para hablar del tema fue a Quiñónez, afirmando que ha dejado de un lado el escandaloso capítulo del año pasado. Todo, dice, en nombre de la unidad de los liberales.

Para muchos Bonilla es una política astuta. Ella pasó del Partido Comunista –por el cual fue concejal de Managua-, a aliarse con el ex presidente Alemán, a quien le dio su voto cuando este se postuló como alcalde de Managua. Años después rompió con la cúpula cercana a Alemán para seguir a Eduardo Montealegre, en ALN, una vez que se había proyectado en la vida política del país con la figura del ex mandatario.

Bonilla conversó con Domingo en la sede de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional –que ella preside- una tarde lluviosa, y en pleno receso parlamentario. El tac, tac de sus tacones alimentaban el eco del edificio del parlamento, ahora sin diputados ni periodistas y con apenas un par de policías. Elegantemente vestida, sin un cabello fuera de lugar, y siempre sonriente. Hábil en sus frases y respuestas. Al final de la entrevista se despidió con un irónico: “Pobrecito, Alemán, ojalá que lo dejen libre, ya lleva mucho tiempo preso.”

¿Cómo iniciaron las negociaciones con el PLC?

Surgieron en enero, desde que se perdieron las elecciones. En la Asamblea Nacional, cuando se inician las conversaciones para la elección de la Junta Directiva de la Asamblea. Comenzamos muy tarde a conversar con el PLC porque ellos tenían un acuerdo con el Frente Sandinista de cómo iba a quedar la Junta Directiva. Aún así, teniendo un presidente sandinista en la Junta, decidimos las conversaciones y de manera personal a invitar a diputados del PLC para hacer encuentros informales, para ir rompiendo el hielo, limando asperezas y aquella confrontación que tuvimos producto de la campaña electoral se fuera disminuyendo.

Salieron las propuestas de los símbolos patrios, con una resolución exigiendo al Gobierno que respetara los símbolos. Otra sobre los Consejos de Comunicación y Ciudadanía. Después ambos presidentes de partidos decidieron ponerse al frente de las conversaciones, y tuvieron un par de encuentros que no fueron satisfactorios, porque hubo muchas ofensas. Sin embargo, sí hubo pasos. Después se formaron comisiones de negociación.

¿Cómo avanzan esas negociaciones?

Veo satisfactorios los resultados. Es un camino difícil. En estos momentos tenemos dos propuestas que han hecho ambos partidos. La de ALN es una propuesta legislativa muy firme, que ha sido avalada por varios diputados de la bancada del PLC. La del PLC es una propuesta muy electoral. Lo importante es que en la convención del 8 de julio, Eduardo Montealegre manifestó firmemente la necesidad de la unidad, pero también abriendo la posibilidad de las elecciones primarias para la selección de los candidatos a alcalde, vicealcalde y concejales, tal y como la propone el PLC.

::: ¿Cuáles son las condiciones que ha puesto ALN para lograr un proyecto de unidad con el PLC?

Hablamos de un alto en los ataques entre los dos partidos y que se formulara un documento para reformar los estatutos de los dos partidos en la parte metodológica, que tenía que ver con el proceso electoral.

¿Qué papel juega el ex presidente Arnoldo Alemán en estas negociaciones?

Él es el que dirige el PLC, orienta a su bancada de 25 diputados. Es bien difícil sacar una decisión del PLC que no sea avalada por el doctor Alemán. Entonces el papel que él juega es el de un liberal fuerte dentro del PLC, que tiene 58 alcaldías, que tiene gente en los poderes del Estado, con un electorado de 620 mil votos obtenidos en las elecciones nacionales.

¿ALN va a permitir que dentro de este proyecto de alianza Alemán mantenga ese poder?

Nosotros no podemos poner como condición al PLC que lo expulse, que lo sancione o que lo inhiba de participar en las decisiones internas que ellos toman. Para nosotros es mucho más importante lograr un acuerdo de una agenda legislativa, con 47 votos que somos los liberales en el Parlamento, para poder frenar las arbitrariedades que el Frente Sandinista está cometiendo cada día. Y también hacer una alianza electoral en la que le podamos arrebatar cien alcaldías al Frente Sandinista, que abriría un proceso para prepararnos para el 2011.

¿No influye por parte de ALN el hecho de la condena del ex-presidente Alemán a 20 años de cárcel por delitos de corrupción?

Creemos que las comisiones deben de trabajar. No se puede estancar una unidad de dos fuerzas liberales importantes en el país por estar diciendo que si está o no está una persona, en este caso Arnoldo Alemán. Creo que la alianza que se vaya a dar va a ser con el visto bueno de Arnoldo. Si Arnoldo dice que está de acuerdo con la propuesta, esa es la propuesta que el CEN va a aceptar. Bienvenido sea y aplausos para Arnoldo Alemán si dice que hay que cerrar filas con una agenda en común. Creo que eso el pueblo lo está esperando.

No importa que sobre él pese una condena...

Por lo menos él participa en toda la vida política de su partido. Todos los medios de comunicación le dan cobertura todos los días. Si esa persona es activa en la política y tiene liderazgo fuerte, eso es mucho más importante que decir no, porque estás condenado a 20 años no me respaldés mi propuesta legislativa.

¿No sería como respaldar esa la libertad que él tiene ahora estando condenado?

Yo creo que el Poder Judicial ya se hubiera pronunciado hace rato. Nosotros como partido quisiéramos estar dentro del Poder Judicial y cambiar muchas cosas que hay ahí. Creo que en este caso hay retardación de justicia. ¿Por qué de una vez no le confirman los 20 años le dan la libertad? Porque al Frente Sandinista le conviene tenerlo como lo tienen.

¿Pesa más entonces el poder del ex presidente que los casos de corrupción?

En la balanza se tiene que poner el delito de Arnoldo Alemán y por otro lado el detener a Daniel Ortega. Lamentablemente el PLC así se maneja. Creo que todos los partidos así se manejan: por disciplina hay que hacer lo que el partido diga. ¿Qué partido es distinto? Ninguno.

¿Diputada, cómo se da su traspaso del PLC al Movimiento de Eduardo Montealegre y después a ALN?

Cuando estábamos en el PLC habían varios precandidatos a respaldar para la candidatura a la Presidencia. Yo apoyé a Eduardo Montealegre. Arnoldo Alemán no veía a Eduardo como candidato, y comenzó a limitar los espacios dentro del PLC. Vino la campaña y formamos el Movimiento Vamos por Eduardo, al que se sumaron muchos del PLC.

Después se creó ALN. No mostré interés en afiliarme inmediatamente a un partido político; creía que para mí era más importante trabajar en la parte electoral. Es hasta ahora en julio que se da la oportunidad de que yo pudiera ocupar un cargo, que está por definirse, dentro de las estructuras superiores.

¿Cuando usted era concejal de Managua, le dio su apoyo a Arnoldo Alemán para que lograra la Alcaldía...

Yo llego como concejal por el Partido Comunista, que luego me echó de sus filas porque ya no podía trabajar de tiempo completo como trabajé casi ocho años. Tenía el trabajo en la Alcaldía, decidí ir a la universidad, tenía mis hijos... Desde la Alcaldía tenía la coordinación de todos los distritos (...) En 1996 va la candidatura de Arnoldo Alemán para Presidente, y me hago cargo de la organización a nivel nacional, sin ser del PLC. Ganamos las elecciones y Arnoldo me nombra Ministra de Acción Social y hasta en 1998, en una convención, me propone para que forme parte del CEN.

¿Por qué votó por el ex presidente Alemán para que se convirtiera en alcalde de Managua?

Porque hizo una campaña buena siendo concejal. De hecho él trabajaba como si fuera candidato a alcalde; manejó un trabajo de liderazgo en la campaña edilicia.

¿Hubo algo a cambio de ese apoyo?

No, porque fue un voto unánime, todos los concejales votaron. Yo obtuve un cargo administrativo, trabajaba en la coordinación de los distritos, manejando la política de atención a los barrios.

Se dice que su figura política se proyecta a partir de esa alianza con Arnoldo Alemán...

Bueno... Yo ya era una activa luchadora en contra del Gobierno sandinista. Participé en la lucha armada contra la dictadura de Somoza. No creo que eso no tenga parte de mi historia de figura política. En 1981 caigo presa por parte del Frente Sandinista. Entonces no creo que haya iniciado con mi trayectoria en el PLC... Tal vez no la figura política, sino mi trayectoria...

Usted se vio muy unida a la cúpula del PLC, muy unida al ex presidente Alemán, ¿cómo se da la ruptura con Arnoldo Alemán?

Fueron varias razones, pero se inicia con las elecciones municipales de 2004, cuando yo argumentaba muchas debilidades y criticaba decisiones que me parecían sospechosas. En medio de la campaña electoral se comienzan a nombrar candidatos a alcaldes desde Managua, sin que participaran las autoridades de los municipios, se comienzan a apartar a los líderes que tenían respaldo dentro del partido y a poner a otro por pleitos internos. Se comienza a atacar a Eduardo Montealegre, para quitarlo de convencional.

Pero la decisión principal es en torno a la estrategia para la salida del doctor Alemán. Habían dos caminos para su salida: el de la democracia y de un amarre del FSLN. Él decidió que había que amarrarse con el Frente Sandinista para buscar su salida. Yo no aguanté. Así se da el rompimiento con Arnoldo, además de una discusión fuerte que tuvimos, en la que me amenazó que si quería jugar bola recia con él, me dijo que iba a correr a todos mis familiares que trabajaban en el Gobierno.

¿Cuál fue su posición cuando se dieron a conocer los escándalos de corrupción?

Fue defender a Arnoldo Alemán y decir que fue un juicio político, que era un reo político. Los nicaragüenses saben muy bien que estuvimos luchando por su libertad.

¿Y cuál es su posición actualmente?

Conociendo como está el Poder Judicial, los actos de corrupción que se dan, con los señalamientos al Presidente Ortega, cómo creer en un juicio del Poder Judicial apegado a Derecho. ¿Realmente encontraron culpabilidad en Arnoldo Alemán? ¿Realmente no fue un juicio político? No sé. Yo, hoy, lo pongo en duda.

¿Cree que es inocente?

Es que es difícil decir si robó o no robó. Creo que cometió muchos errores. ¿Tenía que tener una condena de 20 años? No sé quién más tiene una condena así en este país...

¿Cómo era su relación con el ex presidente cuando estaba en el PLC?

Era muy fuerte. Yo manejaba la organización nacional del partido, directamente con él. Tuve siempre todo su respaldo. Era la que recorría el país junto con él, municipio por municipio.

Habla de una forma muy diplomática del ex presidente, ¿no será para mantener abiertas las dos puertas, ALN y PLC?

No me interesan esas puertas. Me interesa lo que creen los que están detrás de esa puerta, si creen que puedo apoyarlos. Si no creen, o no quieren, aunque esté abierta, no entro. No me interesa tener puertas abiertas, sino el criterio de lo que hago. Soy una activa y fuerte luchadora de lo que es la unidad liberal.

El año pasado Enrique Quiñónez dio declaraciones muy fuertes, la acusó de haber tenido relaciones íntimas con el ex presidente, ¿cómo le afectó esto?

Enormemente. Yo llegué a llorar al parlamento con una actitud como esa, en la que me veía incapaz de acusar a Enrique Quiñónez por la vía legal, porque él estaba en el PLC y este estaba amarrado con el Frente Sandinista. Simplemente me tragué toda la ofensa. Al primero que yo llamo en enero para hablar de la unidad, es Enrique Quiñónez, porque si yo quería la unidad del partido, tenía que doblar las páginas de esas ofensas.

El hecho de que se unan puede ser mal visto: dejar a un lado una ofensa de ese tipo por temas políticos...

Sí, es política. Es un problema de democracia, de libertad en el país, de evitar el socialismo del siglo XXI. Va más allá de la ofensa o la herida que tengo en mi corazón. Esto no lo voy a olvidar, pero ese no es el motivo por el que voy a dejar de hablar con Quiñónez del tema de la unidad.

¿Cómo cataloga a Enrique Quiñónez?

Es un hombre valiente, capaz de todo, antisandinista –que es muy importante-; toma riesgos...

¿Y usted cómo se cataloga como política?

¡Qué difícil!... Me catalogo como una mujer luchadora por la democracia de este país; no lucho por personas, sino por principios. Si tengo que apoyar mañana a Juan Pérez como candidato a la Presidencia, es porque Juan Pérez me garantiza la democracia. Si no me la garantiza, tengo que buscar a otro que lo haga.

¿Las características que mencionó de Enrique Quiñónez no pueden también caracterizarla a usted?

Sí, yo creo que he sido valiente. Los años que he tenido de caminar en la política me han hecho tener un poco de madurez, y eso me permite tener la fuerza para aguantar calumnias, malas interpretaciones. La experiencia me ha dado la capacidad de ver lo que puede pasar en política y decir cosas antes que los demás lo digan... Sí, una mujer valiente, osada, fuerte...

¿Y capaz de todo?

No.

Muchos la miran como una mujer audaz, y ponen como prueba su paso del Partido Comunista al PLC, y luego a ALN...

Creo que es una lectura grosera. Yo salgo del Partido Comunista porque el Comité Central toma la decisión de sacarme, porque yo tenía un pensamiento estilo Perestroika dentro del partido. La idea era buscar que el partido dejara de ser ortodoxo y abriera las puertas...

¿Y no se puede esperar un nuevo cambio? ¿Qué deje ALN?

No tenía la decisión de integrarme a ALN, porque del PLC nos excluyeron. Ahora se repite la historia. Eduardo me propone para que ocupe un cargo en el CEN, es por eso que ahora en julio hago mi afiliación.

¿Cuáles son sus ambiciones políticas?

Ninguna. No tengo ninguna.

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