La comuna y los chatarreros de Managua están enfrentados.
La Alcaldía actualmente exige que al menos una treintena de sitios de almacenamiento de la chatarra sean trasladados a las afueras de la capital, mientras los chatarreros defienden la búsqueda del pan de cada día.
La municipalidad sólo ha autorizado el trabajo de unas veinte empresas recolectoras y separadoras de chatarras, sin embargo hay otras ochenta que trabajan sin cumplir con las leyes ambientales, y de esas, treinta deben ser reubicadas con urgencia, indicó Modesto Rojas, director del área de Medio Ambiente de la Alcaldía de Managua.
“No habrá arreglos, si nosotros decimos que es incompatible con esta zona, tienen que moverse. Que busquen un sector industrial o fuera del área de Managua. Ellos son menores, y la población a la que perjudican es mayor”, indicó el funcionario municipal, luego de inaugurar el primer taller con la Asociación de Chatarreros de Nicaragua (Asochanic) en las instalaciones de la comuna.
No obstante, Gustavo Pastora, representante de Asochanic, adelantó que “la búsqueda del pan de cada día no es ilegal, por eso creemos que se debe negociar antes de tomar cualquier decisión de ese tipo (traslado o cierre de chatarreras)”.
LAS DIFERENCIAS
La Alcaldía de Managua toma una posición más fuerte en el regulamiento de la industria de chatarras, porque las quejas contra esas pequeñas empresas han aumentado últimamente.
La obstrucción peatonal en los barrios donde se ubican las chatarreras, causada por los furgones que trasladan la chatarra; el proceso de descarga del material que además del ruido provoca la filtración de polvo metálico dañino para la salud humana y para el medio ambiente, son las principales causas del aumento de las quejas.
“Todo ese proceso llama a los gérmenes, zancudos, cucarachas y comienzan a proliferarse en la comunidad, después de eso empiezan a preparar la chatarra, a demoler, quebrar y todo eso causa mucho ruido”, dijo Rojas.
Sin embargo, pese a las quejas de las comunidades, los chatarreros sostienen que su permanencia en las áreas urbanas pobladas es fundamental para recolectar su material.
“Creo que debemos llegar a acuerdos, porque la comuna también provoca serios daños al ambiente y al final nos terminan responsabilizando a nosotros”, dijo Manuel Ordeñana, dueño de una chatarrera.
La industria de las chatarras en Managua se encarga de recolectar acero, hierro, cobre, aluminio, bronce, catalizadores, baterías y radiadores.