Sin un cargo político, pocos en el mundo generan tanta controversia como Michael Moore. Ya había expuesto la extrema facilidad con que la gente consigue armas en Estados Unidos explicando los excesos de violencia locales, ganando un Oscar con su documental Bowling for Columbine. Con Farenheit/911 se burló de George Bush, exponiendo sus conexiones con la casa real de Arabia Saudita y la familia de Bin Laden, en plena época de elecciones. Como resultado, no logró evitar la reelección de Bush, pero semejante controversia generó una recaudación mundial que superó los 220 millones de dólares y más de veinte premios internacionales, incluyendo la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
Este año, volvió al mismo festival francés, pero fuera de competencia, para estrenar mundialmente el nuevo documental Sicko, tomando con humor el serio planteo de las fallas de salud que tiene el país más rico del mundo. Como un solitario activista que se enfrenta constantemente en contra de las corporaciones internacionales, agregando la polémica que tanto lo caracteriza, Michael Moore incluso se atrevió a cruzar la frontera de Cuba con su cámara, para demostrar que hasta Fidel Castro ofrece un mejor servicio de salud. El problema es que al haber un bloqueo comercial entre Estados Unidos y Cuba, ya le están lloviendo las demandas judiciales que amenazan con una posible pena de cárcel.
¿Qué busca denunciar exactamente con el nuevo documental Sicko?
¿Por qué permitimos que cerca de 50 millones de norteamericanos no tengan ningún tipo de seguro médico? Nueve millones de ellos son niños. Eso no es Estados Unidos. No son los Estados Unidos que yo quiero ver. Estoy seguro que al ver lo que están haciendo los canadienses, británicos, franceses y cubanos, los americanos van a decir “Un momento. Somos Estados Unidos. Seguramente podamos conseguir algo mejor”. Y espero que genere discusiones no sólo por la falta de seguro médico universal sino por la forma en que somos hoy. ¿No existe una equivocación fundamental? Trato de encontrar los caminos que la gente no se atreve a recorrer por el solo hecho de poder encontrar algún lado oscuro.
¿Es verdad que la justicia norteamericana lo está investigando ahora por el documental ‘Sicko’?
Sí. Diez días atrás recibí una carta certificada de la Administración Bush notificándome mis derechos, diciéndome que estoy siendo investigado por violar las leyes de Estados Unidos que prohíben intercambios o viajes a Cuba. Pidieron que les proporcionara cierta información que querían. Nuestros abogados determinaron que tal vez quieran reclamar el contenido de la película, si se había obtenido ilegalmente al violar la ley, bien pueden intentar confiscar todo aquello que crean que fue obtenido en Cuba. Por eso me aconsejaron que hiciera un duplicado del filme original y lo sacara fuera del país lo antes posible. Y es lo que hice dentro de las siguientes 24 horas, para tener algo que mostrar en el Festival de Cannes.
¿No pensó en las consecuencias cuando filmó el documental?
Yo soy norteamericano y vivo en Estados Unidos. Es un país libre. Deberíamos poder viajar libremente, deberíamos poder hacer lo que queremos hacer...
¿Hasta qué punto se arriesgaría para exponer sus ideas? ¿La cárcel realmente vale la pena?
Yo hago lo que puedo. Ningún cineasta debería estar hablando sobre cárcel o penas o a dónde se puede viajar. Es una conversación ridícula la que estamos teniendo. ¿Si pertenecieras a la administración Bush no deberías esperar que salga la película en Navidad? Después, si quieren ir atrás mío, que lo hagan.
¿Desde un principio había programado el viaje a Cuba para demostrar que tienen un mejor sistema de salud que Estados Unidos?
Todos los que hablan ni siquiera vieron la película. Pero el punto nunca fue ir a Cuba, sino al territorio norteamericano en la Bahía de Guantánamo, para llevar gente que trabajó en el operativo de rescate del 9-11 para que reciban la misma atención médica que le dan a los detenidos de Al Qaeda. Ese era el objetivo. Y el viaje a Cuba fue un accidente, sólo porque la Bahía Guantánamo está ubicada ahí. Si el campo de detenidos hubiera estado en una de las bases navales que Estados Unidos tiene en Filipinas, Australia, España o Italia, hubiéramos ido allá. Y si nos hubieran rechazado de la base naval, hubiéramos pensado en ver la clase de ayuda que nos puede dar el sistema de salud español o el sistema de salud italiano.
En Estados Unidos es época de elecciones. ¿Ninguno de los candidatos a Presidente se acercó para plantear alguna idea por un cambio?
Hasta ahora, no vi a ningún candidato presidencial que tenga un plan para el cuidado de la salud, diciendo lo que se precisa decir.
¿Cómo es que esta vez no confrontó a ningún político, como cuando en la puerta del Congreso le preguntó a diferentes senadores si ellos mandarían a sus hijos a Irak, en el documental anterior de Farenheit 911?
Bueno, esta vez decidí hacer una película diferente. Quise darle un tono diferente y quería decir las cosas en un modo distinto. No quería que el público me viera pegándole a un ejecutivo de una corporación para que me alienten (...) La película no intenta que Michael Moore haga algo sino que lo hagan los estadounidenses.
¿Cómo tomará la otra confrontación que tenga cuando la industria farmacéutica le responda en contra o el Gobierno diga que el documental es pura propaganda comunista?
Tengo mucha fe en el público estadounidense. La gente entiende. Y sé que son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que esta película solo intenta mostrar cómo abandonaron a aquellos que trabajaron en el rescate de víctimas después del ataque terrorista en Nueva York, buscando ayuda del Gobierno. Y cuando lo vean, no van a concentrarse en Cuba, Fidel Castro o cualquier otra propaganda que venga de la Casa Blanca. Van a decir “¿Quiere decir que los detenidos de Al Qaeda reciben mejor atención médica que la gente que ayudó a rescatar a aquellos que sufrieron el ataque del 9/11?”. Y no van a prestarle atención a Bush. Solo el 28% del público lo apoya actualmente.
¿Qué lo llevó a desarrollar un documental de este estilo? ¿Vivió alguna experiencia personal afectada por las fallas del sistema?
En 1999 tenía un programa de televisión en Estados Unidos que se llamaba La Terrible Verdad (The Awful Truth) y habíamos hecho una nota sobre un hombre que tenía seguro médico. Pero el seguro, la compañía Humana, no quería pagarle el transplante de páncreas que el doctor había recomendado. Y después decidimos conducir el funeral del hombre aunque todavía estaba vivo, en el jardín de la compañía Humana. Tres días después, decidieron darle el transplante al pobre hombre. Y ahí empecé a darme cuenta que con una cámara, yo había salvado la vida de una persona. Así surgió la idea original.
¿Como los otros 50 millones de estadounidenses que describe en el documental, usted tampoco tiene seguro médico?
Yo tengo la cobertura de la Asociación de Directores, el Sindicatos de Autores y también el Sindicato de Actores. Tengo tres diferentes pólizas de seguro. Sólo se precisa una. Teníamos una escena que no agregamos en la película donde iba al Sindicato de Autores para ver si yo podía ceder mi póliza a algún otro americano que no tiene seguro médico. Estoy sobreprotegido porque pertenezco a un sindicato. Pertenezco al 9% de la población norteamericana que pertenece a un sindicato.
¿Y personalmente, nunca tuvo alguna experiencia negativa con los seguros médicos?
Realmente no tengo demasiadas historias de terror con los médicos. Tuve mucha suerte, considerando que también formo parte de las dos terceras parte de la mayoría norteamericana que necesita caminar un poco. Y he sido bendecido por no tener que lidiar con ello. Pero al hacer esta película, empecé a pensar que era demasiado hipócrita filmar sobre el cuidado de la salud cuando yo no estaba cuidando mi propia salud. Y por eso un día empecé a caminar entre media y una hora por día. Y empecé a comer esas cosas que llaman frutas y vegetales. Y perdí cerca de 12 kilos en los últimos dos meses. Cuidar tu propia salud me parece una buena forma de luchar contra el sistema, porque de esa forma evito pasar por la oficina de un médico o algún hospital. Esa es mi intención.