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Chinas en plan de conquista
Pekín y Taipei han iniciado una ofensiva diplomática, alimentada por la ambigüedad del discurso del presidente Daniel Ortega para garantizarse el apoyo de su Gobierno
Carlos Salinas Maldonado
domingo@laprensa.com.ni

Centroamérica se ha convertido en el campo de batalla de una guerra diplomática entre China Popular y Taiwán. Las ofensivas se han recrudecido después de que la primera cruzada la perdiera Taiwán, con la ruptura de las relaciones con Costa Rica, anunciada por el presidente Óscar Arias. La próxima batalla es por Nicaragua, una nación que desde inicios de año coquetea con ambas. Y el resultado, según algunos analistas, es difícil de predecir.

Las claves de esta guerra diplomática están en un partido poderoso, el Frente Sandinista; un Presidente, Daniel Ortega, que parece añorar la época del alineamiento político; una economía que crece de forma escandalosa; la intransigencia de esa potencia; una deuda de más de 180 millones de dólares por condonar y una isla rica que pide a gritos ser reconocida por el mundo.

En el contexto internacional, Nicaragua podría mantenerse en el grupo de 23 naciones que reconocen a Taiwán o bien pasar a la lista de países que han roto relaciones con la isla -como ocurrió recientemente con Dominicana, Granada, Senegal, Chad y Costa Rica- y pasar al grupo de 169 naciones que reconocen oficialmente a China Popular.

El temor de Taiwán inició con la campaña electoral de 2006. Entre sus discursos de paz y reconciliación, el entonces candidato presidencial Daniel Ortega anunció que una vez en el poder, reanudaría las relaciones comerciales y diplomáticas con China Popular, que quedaron suspendidas a inicios de la década pasada, cuando la administración de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro decidió iniciar relaciones con Taiwán.

La política diplomática de China Popular es intransigente, y para Pekín es inconcebible que uno de sus aliados mantenga lazos diplomáticos con la isla que considera una provincia rebelde. Así es que, de forma automática, terminaron las relaciones oficiales que según algunos analistas y políticos consultados, no tuvo más beneficios para Nicaragua que ayuda en armamentos, alimentos e intercambios políticos y culturales.

Los únicos lazos que se mantuvieron fueron entre el Frente Sandinista y el Partido Comunista chino. Un experto y ex asesor de la administración Chamorro, consultado para este reportaje, dijo que después de la derrota de 1990 y durante toda esa década, el PC chino brindó ayuda económica en “especies” al FSLN: las bisuterías chinas que comenzaron a inundar los comercios de Managua, con cuyas ventas se inflaban las arcas del partido.

Con el inicio de las relaciones diplomáticas entre Managua y Taipei, Nicaragua se convirtió en la novia caprichosa agasajada con joyas de lujo por un pretendiente interesado en mantener la nueva unión. Durante 17 años de matrimonio, el país ha recibido una cooperación de 200 millones de dólares, se han abierto Zonas Francas que generan aproximadamente 20 mil empleos y se ha firmado un acuerdo comercial que, de mantenerse, podría dejar al país unos 20 millones de dólares en su primer año de vigencia.

Eso sin contar el retoque de maquillaje en el rostro capitalino, con la construcción de edificios oficiales (sólo la construcción de la Cancillería tuvo un costo de 2 millones de dólares), monumentos y fuentes musicales, financiados con los impuestos de los taiwaneses. Taiwán es para Nicaragua el socio perfecto: no reclama, se mantiene callado, es generoso y sólo pide un voto a su favor en el mayor foro internacional, Naciones Unidas.

Pero ese idilio podría terminar en divorcio si se atiene a la nueva estrategia diplomática desarrollada por la administración sandinista, que vuelve la vista a naciones con las que supuestamente comparte la misma ideología.

Cuando el canciller de Costa Rica, Bruno Stagno, fue interrogado por los periodistas por la forma sorpresiva con que su Gobierno terminó una relación de 63 años con Taiwán, el funcionario dijo que había en el aire “señales” de que la ruptura llegaba, pero que los medios no las supieron interpretar.

Si se sigue esa lógica, en Nicaragua también se producen señales que alteran los nervios de los funcionarios de la embajada taiwanesa en Managua. Además del discurso de Ortega a favor de China Popular, está el aplazamiento de un viaje del canciller Samuel Santos a Taiwán, previsto para el primer trimestre del año, que fue interpretado por un funcionario taiwanés como “nervioso e inquieto” y como una viva señal de que las relaciones con China Popular “sólo son un problema de tiempo”.

Un grupo de funcionarios y diputados sandinistas crearon la Asociación Nicaragüense de Amistad con la República Popular de China y su Pueblo (ProNica-China), que demanda al Gobierno de Daniel Ortega establecer relaciones diplomáticas con China Popular.

A la cabeza de esta organización está el asesor económico de Ortega, Bayardo Arce, quien dejó claro que Nicaragua se debe sumar a la “corriente mayoritaria internacional, que reconoce en la República Popular de China, a través de Naciones Unidas, al único y legítimo representante del pueblo chino”.

Desde el punto de vista del asesor presidencial, pensar que Taiwán puede retirar su ayuda, las inversiones en el país y terminar con el intercambio comercial, es un “disparate”. En declaraciones hechas en el programa televisivo En vivo con Danilo Lacayo, Arce dijo que era una “injusticia” que naciones como Nicaragua tengan que seguir los preceptos de países ricos, “sólo por el hecho de ser pequeño y pobre”.

Las declaraciones de Arce siguen las líneas de la hechas anteriormente por el asesor presidencial para asuntos internacionales y limítrofes, Miguel D’Escoto, quien en junio dijo que el reconocimiento de China Popular por parte del Gobierno es “algo que va a pasar” y que “llegará un momento en que tendremos que tomar una decisión”.

“Es algo penoso y doloroso para nosotros porque tenemos buenas relaciones con Taiwán, pero no podemos ignorar a China Continental”, advirtió el funcionario.

¿Qué ofrecen las Chinas para que Nicaragua elija a una de las dos? 16 años de relaciones con Taiwán han garantizado una sana inversión taiwanesa en Nicaragua. Para este año, el gobierno de ese país realizará una serie de proyectos que sumarían 108 millones de dólares. La semana pasada Taiwán donó 30 millones de dólares para comprar una planta de generación eléctrica que permita hacer frente a la crisis de energía que afecta al país, y cuyo déficit ha llegado a superar los 100 megavatios de una demanda máxima que anda por los 480 megavatios, según datos de la distribuidora Unión Fenosa.

De interrumpirse las relaciones con Taipei, esa cooperación se cancelaría. Así lo afirmó en una entrevista ofrecida a LA PRENSA antes de su partida, el ex embajador de Taipei en Managua, Ming-Ta Hun.

Taiwán es el segundo mercado asiático en importancia para Nicaragua, después de Japón. Datos del Centro de Trámites para la Exportación, Cetrex, muestran que en 2006 se exportaron a Taiwán 5.6 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 16.3 millones de dólares.

En cambio, las exportaciones a China Popular, según la misma fuente, fueron de 1.7 millones de dólares en 2006. Si bien este país no representa un mercado importante para Nicaragua, su enorme mercado (más de 1 mil 300 millones de potenciales consumidores), su asombroso crecimiento económico y el hambre de materias primas, lo convierten en un socio atractivo.

El problema está en que la materia prima que más le interesa a China Popular es el petróleo. Datos del Ministerio de Comercio Exterior y Cooperación Económica de ese país, muestran que China consumirá 300 millones de toneladas de petróleo este año.

Por eso la estrategia diplomática de Pekín va encaminada a conquistar aquellos países que cuentan con grandes reservas de crudo, como es el caso de Sudán, ubicado en el noreste de África, que tiene unas reservas comprobadas de 6 mil 400 millones de barriles de petróleo. Sudán ha sido sancionado por EE.UU., que acusa al gobierno de ese país de permitir el genocidio en la región de Darfur, donde una guerra sectaria ha causado 200 mil muertos y dos millones de refugiados. A Pekín esto parece no importarle y mantiene una feroz estrategia comercial y política en el país africano.

Funcionarios del Gobierno sandinista han dicho que China Popular estaría interesada en la construcción de un canal seco en Nicaragua. Una inmensa obra de infraestructura que significaría una inversión de más de 15 millones de dólares, triplicaría el PIB (que según el Banco Central fue de 5,300 millones de dólares en el 2006), generaría 400 mil puestos de trabajo durante su construcción y 25 mil empleos en la fase de operación.

Pero este proyecto, según el ex canciller Emilio Álvarez Montalbán, es una “fantasía”, mientras que el ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco dice que es el único elemento que haría a Nicaragua atractiva ante los ojos chinos, dada la cercanía del mercado estadounidense.

Al igual que el doble discurso del presidente Ortega sobre el tema, para los analistas es difícil sacar una conclusión. Ellos no se ponen de acuerdo sobre el futuro de las relaciones de Nicaragua y las dos Chinas.

Tinoco dice que el gobierno sandinista ha sido estratégico al mantener las relaciones con Taiwán, pero dejando clara la posibilidad de explorar el mercado de China Popular. Para Tinoco, el Gobierno debe actuar guiado por lo que más le conviene a Nicaragua en términos económicos y de cooperación. Según el también diputado por el Movimiento Renovador Sandinista, sería un “error garrafal” que el Gobierno se dejara llevar por criterios ideológicos a la hora de desarrollar una nueva política de relaciones con estos países.

Álvarez Montalbán es más categórico. Dice que las relaciones con Taiwán son más beneficiosas para Nicaragua porque ambos países se necesitan. El analista no cree que el gobierno de Ortega rompa relaciones con Taipei, pero afirma que haría un “doble juego”, manteniendo relaciones fraternas con el Partido Comunista chino.

“El caso de Costa Rica no influirá. Ellos tienen un comercio con China de más de 1,500 millones de dólares. El caso del resto de Centroamérica es diferente porque Taiwán significa una ventaja. Todos necesitan la ayuda de Taiwán”, afirma.

Pero el ex asesor de la administración Chamorro no se muestra muy convencido de esto. Dice que el gobierno sandinista romperá este año relaciones con Taiwán, para restablecerlas con Pekín. Todo dependerá, advierte, de que Taipei decida condonar a Nicaragua la deuda de 187 millones de dólares, algo que no se ve que sea tan fácil de lograr. Taipei está convencido de que ése es un elemento a su favor.

Antes de su partida, el ex embajador Hu lanzó una frase que sonaba a súplica: “Nosotros en Taiwán creemos en la lealtad de nuestros amigos, confiamos en la lealtad y agradecimiento de Nicaragua... No creo que ningún país, ni China Continental, puedan ofrecer una condición tan buena como la de China Taiwán: de pueblos siempre amigos.”

El presidente Ortega dijo el 19 de julio que su Gobierno mantendra relaciones con ambas Chinas, aunque dejo claro su interes por Pekín. Está por verse el final de esta guerra diplomática y en especial de la nueva batalla que de la noche a la mañana ha convertido a Nicaragua en una joya codiciada.

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