Cuba, con un brillante trabajo de su abridor Adiel Palma, se alzó ayer con su décima medalla de oro consecutiva en el béisbol de los Juegos Panamericanos al derrotar 3-1 a Estados Unidos.
El zurdo Palma, quien había ganado ante México en la ronda preliminar, tiró siete y dos tercios de episodios y sólo permitió una carrera y cuatro hits, para llevar a la novena cubana a conseguir su décima presea dorada al hilo desde 1971 y su 11 en la historia de los juegos.
Estados Unidos, que ganó su único oro en 1967, tuvo que conformarse con la plata por tercera ocasión consecutiva.
México y Nicaragua compartieron el bronce sin pisar el parque. El partido por el tercer lugar no se jugó debido a los inconvenientes causados por las lluvias, que afectaron el terreno de los dos campos montados temporalmente en la llamada Ciudad del Rock.
La novena mexicana, dirigida por el ex grandes ligas Vinicio Castilla, ya regresó a México y fue la ausente en la premiación. Cuba y Estados Unidos regresaban el mismo viernes a sus respectivos países.
La final, que se había aplazado el jueves, se disputó con un candente sol.
Cuba se fue arriba en la parte alta del tercero con un doblete del inicialista Alexander Mayeta que impulsó a Giorvis Duvergel y Yoandry Urgelles, con dos outs. Duvergel había llegado a primera con un sorpresivo toque de hit y Urgelles le siguió con imparable.
Los isleños sumaron la tercera en el inning siguiente por intermedio de Osmani Urrutia, que abrió con imparable y avanzó con toque de sacrificio de Ariel Pestano. Alexei Ramírez salió out, pero Eduardo Paret remolcó con incogible.
Estados Unidos pudo conectarle a Palma y fabricó su única rayita en el cuarto con dos outs. Justin Smoak remolcó con hit al centro al primer bate Jordan Danks que abrió con doblete.
Palma se aplomó y no dio concesiones en los siguientes capítulos, en tanto que el estadounidense Tyson Ross, quien relevó al abridor Jacob Thompson en la apertura del quinto, también lanzó buena pelota y no cedió carreras en dos innings.