Managua
11:40 pm
20.07.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
Dilemas y retos
Hugo F. Castillo
El autor es sociólogo.

Qué hacer cuando las cosas han llegado a un punto incontrolable para todos, es decir, cuando han superado la capacidad de las instancias determinadas para su control, cuando se ha superado la capacidad de quienes han creado esas instancias. ¿Hay que depurar? ¿Quién depura? ¿Quién elimina las causas de las crisis? Si los llamados a hacerlo son también parte y factores coadyuvantes de esa crisis, éstos son asimismo, factores activos del deterioro creciente e integral de nuestro país.

Premios y reubicaciones para testaferros eficientes, valga decir los que han mejorado sustancialmente su estándar de vida, “dando la cara” por los que tienen un poco más de “escrúpulos”, premios y menciones para los que desfalcan y actúan con dolo cuando ocupan un cargo publico, sea éste por designación o por elección popular o simplemente porque se hicieron con el poder en determinada situación histórica-política de nuestro país. Premios para los que viven sujetos a dogmas que les imponen, arrebañados, cosificados, que incrementan la posibilidad del eco, que son ecos y no voces, sirven pero no comprenden. Sujetos u “hombres” que se sienten en la sociedad por sus indignidades, sin un ápice de moral, que viven jactándose de su desvergüenza confundiéndola con el ingenio, como si ser sinvergüenzas fuese una gran virtud. Es posible hasta llegar a aceptar que existan imbéciles en un extremo de la soga y que en el otro estén los genios, pero es inaceptable los claro-oscuros del medio.

Es difícil, con esta clase de sujetos que pululan por todo lo ancho y largo del servicio público y que se extiende a todos los sectores de nuestra sociedad, definir o establecer criterios más acabados de lo que estamos llegando a ser en manos de esos “hombres medios”.

Premios y menciones para los que hicieron negocios con mafias internacionales, dándoles concesiones hoteleras y playas, concesiones que luego en el libre juego del mita y mita las “lavaron”, vendiéndolas a otros capitalistas y de otros países. Por ejemplo. la ecuación simple: Nicaragua-Italia-Italia-España, España-Nicaragua-Italia, igual: Montelimar, entre otros. Otras ecuaciones que dan como resultado arroceras de Altamira, naranjales -miles de hectáreas- en Río San Juan, aportes económicos de campaña versus palma africana en Kukra Hill. Otros a partir del tráfico de influencias consiguieron concesiones para generación energética para luego “manejarlas” con los verdaderos dueños del dinero con el que carearon para obtenerlas, y no hablemos de la Cornap que por la vía del tráfico de influencias ha cedido empresas a particulares, igual que las concesiones madereras dadas por Marena, y otro centenar de ecuaciones simples que se han transformado por la vía del cincuenta-cincuenta en verdaderas ecuaciones compuestas; dicen popularmente, que de mano en mano se pierde una carreta, pues aquí se ha perdido hasta la vergüenza —ya no hablar de los ideales— y poco a poco o “al suave” se les empieza a limpiar la cara, con cargos y premios.

Hemos enmudecido, no hay meditación posible, nos sentamos en el camino a contemplar y esperar que nos pasen por encima, nada se nos refleja en la imaginación, ya no hay poesía posible y menos aún ideales. Aquí en nuestro país, se define la mediocridad por sí misma, estamos en manos de sujetos que andan a ras del suelo, sin moral ni ética, dando resultados funestos para nuestra sociedad, la que pierde día a día su capacidad de controlar y sancionar.

Ahora los retirados no sólo bajan la cabeza ante el INSS, para que les asigne pensiones indignas, además arrastrarán su cuerpo entero por una bujía “ahorradora”, ante esa maquinaria burocrática y esquilmadora del esfuerzo forzado del asalariado. ¿Quién dice o hace algo? Los ecos del pasado se confían en los actuales y futuros homos-ecos.

Nos queda como camino posible, nuestra condición como individuos, emprender una retirada táctica, para acrisolarnos en función de ideales o refugiarnos en nuestra soledad para no perderlos. Momentos duros y graves a los que estamos llegando. No hablamos, solamente repetimos y juzgamos como oímos que juzgan a los demás, y mientras más se encumbra el adversario más pleitesía se le rinde, aún cuando éste, por naturaleza y por carácter sea un mediocre.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda