Los comerciantes ven estas fechas como una oportunidad para recuperarse de las deprimidas ventas de todo el año. / LA PRENSA/C. CORTEZ
Sólo vendedores en vigilia
Moisés Martínez
nacionales@laprensa.com.ni

La tradicional vigilia que hacen los militantes sandinistas, la noche previa antes de la celebración del 19 de julio de este año, fue toda una feria para comer, beber y comprar.

Es una combinación entre una celebración de fiesta patronal y noche familiar.

Corrección. En realidad ya no es vigilia. Los únicos que ahora amanecen en ese lugar son los comerciantes de bisuterías, vendedores de comida y los toldos con logos de marcas de cerveza, gaseosa y rones, que simulan a bares improvisados de rápida estación. Sólo por una noche.

La idea de irse una noche antes, es para tener el mejor lugar posible para cuando la plaza se colme en la celebración del 28 aniversario de la Revolución Sandinista.

Pero los militantes que llegan al sitio por tradición revolucionaria ya no amanecen. No porque no quieran, sino por culpa del personaje que veneran y cuyo rostro cuelga por todos los postes de la Plaza de la Fe Juan Pablo II, en carteles rosados con la consigna ¡Arriba los pobres del mundo!

“Yo no se por qué a Daniel (Ortega) le ha agarrado eso de hacer los actos en la noche. Ya nadie se queda porque ¿quién va a estar toda la noche y todo el día de mañana esperando a que comience el acto hasta las 5:00 (de la tarde), ni que fuera”, dice Carlos, un treintón que aprovechó a sacarse una foto polaroid junto a su novia a un precio de 35 córdobas. Para la posteridad.

Aparte de comer, beber, comprar y caminar, la vigilia no da muchas opciones para celebrar la revolución. Incluso la música testimonial para ambientar esta tertulia política, era “cortada” constantemente. Muchas fueron las parejas de militantes que emocionados escuchando algún tema que les gustaba se echaban a pegar su bailadita, pero finalmente quedaban con las ganas porque la música bruscamente era interrumpida a media canción.

La mayor atracción en esta “vigilia” era ver los trabajos en la monumental infraestructura que se preparaban de cara a la celebración. Además de una enorme tarima, un juego de luces muy potentes como para convertir a la Concha Acústica es una esfera de discoteca.

Asimismo, dos pequeñas tarimas, una de ellas para medios de comunicación y enormes rótulos del presidente Ortega, siempre puño en alto y pregonando ¡Arriba los pobres del mundo!, junto a imágenes de Rubén Darío y Augusto C. Sandino.

Estos trabajos en la Concha Acústica es otro de los misterios de la celebración sandinista. Los trabajadores, sin poder publicar sus nombres porque es sinónimo de despido automático, aseguran que fueron contratados por la Presidencia de la República.

Ningún funcionario gubernamental se ha tomado la molestia de aclarar el costo de estos trabajos de remodelación, pero ya trascendió que superan un poco más del millón de córdobas. También hay silencio sobre los vehículos del Estado que se han reportado en la obra.

La conexión más evidente con la Presidencia, que se pudo constatar, fue la presencia en la obra de tres hijos del mandatario (Daniel, Juan Carlos y Laureano).

A eso de las 11:00 de la noche apareció la otra distracción de la noche. La Primera Dama de la República, Rosario Murillo, con su camisa roja estampada con la foto de su esposo, con la misma leyenda: ¡Arriba los pobres del mundo! Llegó para inspeccionar los trabajos. Subió rápido a la tarima, saludó desde lo alto a los militantes y luego se puso a platicar aparentemente sobre cómo estarían colocadas las sillas para los invitados especiales al acto. Luego desapareció. Así como a medianoche iba desapareciendo el grueso de personas que había cumplido “con su deber revolucionario” de hacer su acto de presencia en esa noche de celebración sandinista.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados