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La senadora y primera dama argentina, Cristina Fernández de Kirchner. (LA PRENSA/AFP/A. PAGNI)
Cristina va por la Presidencia
Senadora peronista y Primera Dama de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, oficializa su candidatura para comicios de octubre
Pese a diferencias, viene la inevitable comparación con Eva Perón
Liliana Samuel
BUENOS AIRES/ AFPUN PERFIL PERSONAL Y POLÍTICO
Promete mantener curso

La primera dama argentina, Cristina Fernández de Kirchner, lanzó el jueves su candidatura presidencial, con la promesa de “seguir en la misma dirección” que el Gobierno actual para afianzar un modelo de inclusión social y de reconstrucción del Estado.

La candidata demostró sus dotes de oradora al hablar durante tres cuartos de hora en un colmado teatro de La Plata, su ciudad natal, donde unos 2,000 asistentes —funcionarios del Gobierno y partidarios—, entre ellos su esposo Néstor Kirchner, en primera fila, siguieron un discurso que apeló más a lo racional que a lo emocional.

“Esta Argentina que tiene nuevas esperanzas necesita que este modelo que viene sea institucionalizado. Las elecciones presidenciales no pueden ser más una ruleta rusa para los argentinos, donde si gana uno, vamos para allá, y si gana otro, vamos para otro lado”, dijo la senadora, de 54 años.

Con impecables falda y chaqueta blancas, Fernández destacó uno a uno los “logros” del Gobierno de Kirchner, quien, indicó, desde que asumió en mayo de 2003 se dedicó a la “reconstrucción del país”, tras la grave crisis desatada a finales de 2001.

Cristina, como es llamada por los argentinos, señaló que el modelo desplegado por su esposo debe ser profundizado e institucionalizado.

La candidata explicó que eso se logra a partir de tres ejes: la reconstrucción de un “Estado democrático y constitucional”, un modelo económico “acumulativo y de inclusión social” y la recuperación de la confianza de los propios argentinos. (EFE)

Un fuerte carácter

“Cristina es una mujer muy inteligente, muy firme, de temperamento fuerte. Es una excelente polemista y una mujer de acción. Ella es el mejor cuadro político femenino de los últimos 20 años”, describió el diputado peronista Dante Dovena, un amigo de los Kirchner de vieja data.

La candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, una mujer peronista con vuelo propio y sólida trayectoria política, evoca inevitablemente a la mítica Eva Perón, a quien admira sin querer ser su copia fiel.

Cuando Cristina nacía en la ciudad bonaerense de La Plata (60 km al sur) en el seno de un hogar de clase media politizado, el 19 de febrero de 1953, millones de argentinos aún lloraban la muerte de Evita, la ‘abanderada de los humildes’, a quien un cáncer había extinguido a los 33 años el 26 de julio de 1952.

Hija de una sindicalista peronista, Cristina mamó la historia de Eva, esa niña pobre y sin padre que desembarcó en Buenos Aires para ser actriz y terminó como segunda esposa de Juan Perón, fundador y líder histórico del principal movimiento político de la segunda mitad del siglo XX.

“Evita es la imagen de la mujer que con mucha voluntad política llegó a las altas esferas del poder. Es un modelo de identificación muy fuerte al que Cristina no puede escapar”, analizó Marta Maffia, filósofa e investigadora de la estatal Universidad de Buenos Aires, en diálogo con la AFP.

Evita se hizo mito y su imagen, como la de Perón, es disputada por los “verdaderos peronistas” en una lucha en la que Cristina se puso al margen al punto de elegir un teatro para lanzar este jueves su candidatura y acotar con ello la tradicional pompa partidaria.

“A Cristina no le gustan las referencias a la liturgia peronista, pero no reniega de Evita. Tiene a Evita como guía, para ella es un modelo a seguir”, aseguró a la AFP el diputado oficialista Dante Dovena.

A diferencia de Eva, una revolucionaria intuitiva, Cristina, de 54 años, forjó su carrera política desde la militancia estudiantil de los álgidos años 70 y la continuó desde 1989 en el parlamento.

Se catapultó a la escena nacional desde la patagónica Santa Cruz, provincia natal del presidente Néstor Kirchner y donde se instalaron juntos durante la dictadura (1976-83), pusieron un buffet de abogados y construyeron su fortuna personal.

“Cristina es una mujer muy inteligente, muy firme, de temperamento fuerte”, describió Dovena, un amigo de los Kirchner de vieja data.

A semejanza de Evita, Cristina gusta del vestuario caro, las joyas y el excesivo maquillaje, lo que le ha valido muchas críticas.

“Ya de joven era así, venía siempre ‘empilchada’ (bien vestida). No parecía peronista. Un día le dije: ‘no te pintes tanto, no vengas tan producida porque no es bueno’. Y me contesta: ‘Dante, cuando Evita iba a los barrios más pobres se ponía la mejor ropa del mundo’”, contó Dovena.

Pero para Evita, quien hizo realidad el voto femenino, vestirse con pieles y joyas era un modo de reivindicar a esas mujeres humildes y discriminadas, como ella, frente a la oligarquía que la consideraba una intrusa.

“El reconocimiento que busca Cristina no es el que buscaba Evita, el de los pobres, de las mujeres, de los que llamaba sus ‘cabecitas negras’. Ella busca el reconocimiento de los grandes dirigentes del mundo”, advirtió Maffia.

Antes de anunciar su candidatura el 1 de julio, Cristina viajó a varios países de América Latina, a Francia, España y Estados Unidos.

Si Cristina —como dicen— construyó la carrera política del matrimonio Kirchner, Evita aceptó estar a la sombra de Perón e inclusive hacer su histórica renuncia a una posible candidatura en 1951.

“Cristina no quiere ser Eva, ella quiere ser Juan Perón, ese es su modelo. No le gusta el rol de primera dama, quiere estar entre los dirigentes, ser uno de ellos”, explicó Maffia, legisladora electa porteña por la coalición de Elisa Carrió, candidata presidencial opositora.

Si Cristina gana, como vaticinan los sondeos, será la primera mujer electa Presidenta, pero no la primera mandataria de Argentina.

María Estela Martínez, conocida como Isabel Perón, llegó al Gobierno en 1974 a la muerte de su esposo, tres veces Presidente (1945-55 y 1973-74), en una etapa nefasta para el país que culminó con la más cruenta dictadura en 1976.

“Cristina es un cuadro formado, a Isabel la sacaron de un cabaret. No son comparables. Aquella era la mujer de Perón, Cristina es Cristina y hasta 2003 Néstor era el marido de Cristina”, advirtió Dovena.

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