Las cooperativas centroamericanas están buscando cómo reorientar su estrategia de crecimiento, basadas en el principio de soberanía alimentaria.
Este principio es parte de las discusiones que tuvieron diversas organizaciones de cooperativas, reunidas en Managua en el Taller Regional de Desarrollo Rural, promovido por el Centro Cooperativo Sueco, esta semana.
Denis Medina, coordinador nacional del Centro Cooperativo Sueco, resaltó el abandono en el que ha estado este sector en Centroamérica, pese a que es un modelo económico que ha funcionado en diferentes partes del mundo, incluyendo los países desarrollados.
Agrega que están impulsando una mayor incidencia de las organizaciones cooperativas en las tomas de decisiones.
Rafael Alegría, coordinador de Centroamérica de Vía Campesina, afirma que después de varios años en los que las cooperativas han tratado de sobrevivir, ahora los gobiernos han llegado a la conclusión de que es un modelo que sí funciona.
“Hay que prepararse para una nueva alternativa de desarrollo, la cual creemos es la alternativa de soberanía alimentaria”, sostiene.
MÁS EFICIENTES
Pero el fortalecimiento de este sector pasa por elevar los niveles de eficiencia y prepararlos para enfrentar los retos del mercado, sostiene.
En este nuevo contexto, sostiene Alegría, “hay que implementar programas de reforma agraria, financiamiento agrícola, tecnología al alcance de los campesinos y de los mercados locales”.
Por su parte Matilde Rocha, directiva de la Federación de Mujeres del Campo (Femuprocam) sostiene que las cooperativas han avanzado también en integrar cada vez más a las mujeres productoras que constituyen una fuerza laboral considerable.
Asegura que las mujeres poco a poco han ganado espacio, aunque “cuando se refiere a la perspectiva de género, las leyes y reglamentos se hacen en una sola dirección”.
Pero éste es un esfuerzo en el que los diferentes sectores están haciendo los suyos. Martha Estela Gutiérrez, de la Cooperativa Cafenica, sostiene que “el movimiento cooperativo en este momento está en un proceso de fortalecimiento y articulación entre los diferentes rubros”.
De esta forma asegura que desde hace seis años “nos articulamos con otros sectores como el lácteo, granos básicos, ajonjolí, maní”, ampliando la cadena productiva.
No obstante, Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), considera que el desarrollo del campo pasa también por mejorar las condiciones sociales de la población rural.
“No podemos tener ningún programa de desarrollo mientras haya un alto nivel de analfabetismo”, ejemplifica Fiallos.
Un factor importante para dar el salto productivo, sostiene, ya que el sector cooperativo debe apuntar a la agroindustrialización, priorizando la producción de alimentos para la población nicaragüense.
“Al hablar de agroindustrialización no es que vamos a traer maíz de Europa o azúcar”, aclara, para luego agregar que se trata de producirlos y procesarlos.
Insiste en la necesidad de promover el desarrollo de los productores para enfrentar los retos del mercado tanto local como internacional, “no podemos lanzarnos al mercado internacional si no hay un fuerte componente de desarrollo de la población”.
En este sentido, Fiallos, también presidente del Instituto de Desarrollo Rural, sostiene que están tratando de definir una estrategia con el Gobierno.