Una sola victoria fue suficiente para que la Selección Nacional de Nicaragua alcanzara la medalla de bronce —compartida con México— del torneo de beisbol de los XV Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
Nicaragua y México iban a jugar la mañana de ayer y solamente el ganador tenía derecho a la presea. Sin embargo, la lluvia junto a las malas condiciones del terreno de juego, del estadio de Ciudad de Rock, cancelaron el desafío y los organizadores decidieron premiar a ambos equipos.
El juego por la medalla de oro entre Cuba y Estados Unidos se pasó para hoy. El desafío por el bronce no se pudo correr un día más porque los mexicanos viajan hoy de regreso a su país.
Así que el triunfo del pasado martes sobre República Dominica catapultó al equipo de beisbol al podium, y se une a las selecciones de 1983 y 1995, como las únicas ganadoras de medallas en estos juegos, salvo que las dos primeras fueron de plata.
El beisbol iba dirigido a uno de sus mayores fracasos, al perder 1-0 ante Brasil y 8-4 frente a los Estados Unidos en las dos primeras programaciones.
Sin embargo, el lanzador Armando Hernández paró en seco a una alineación de siete bateadores con experiencia en las Grandes Ligas que llevaron los dominicanos, camino a una grandiosa victoria de 2 por 0, con la ayuda de Wilder Rayo, quien sofocó una rebelión en la novena entrada.
Ese triunfo provocó un triple empate en el segundo lugar del Grupo B y gracias al bendito pitcheo nicaragüense, la Selección clasificó a la semifinal al permitir menos carreras que Brasil y República Dominicana, en los juegos entre sí.
Tres horas después de dejar en el camino a los dominicanos, la Selección tuvo un reto mayor, enfrentar a Cuba en la semifinal y allí Luz Portobanco, con sus meteóricos disparos, detuvo a los isleños por largo trecho en un gran relevo, pero el bateo estuvo trabado, igual que en todo el torneo. Solamente Justo Rivas le pegó a la pelota con propiedad.