El ex diputado y ex candidato presidencial, Ricardo Toledo, pidió a los autoridades costarricenses todo el peso de la ley en contra de un menor de 16 años, quien es enjuiciado por el crimen de dos personas, entre ellas la nicaragüense Ligia Hernández.
“Espero en Dios que se haga justicia en el caso de dos muertes, la golpiza que le dieron a mi mujer y la tentativa de homicidio contra los policías”, dijo Toledo.
El menor, de apellidos Solís Arguedas, es el primero de tres personas que es sentado en el banquillo de los acusados por este hecho, pero el juicio en su contra arrancó en privado y por separado el martes en un Tribunal Penal Juvenil, en la capital costarricense, por tratarse de un menor de edad.
Se sospecha que el 21 de marzo anterior, Solís Arguedas y otros dos costarricenses, mayores de edad, ingresaron a eso de las 6:45 a la casa de Toledo.
La esposa de Toledo, Marta Lora, relató que mientras ella entraba a su casa por el garaje, los sujetos se introdujeron y la obligaron a bajarse de su carro, golpeándola con la culata en la oreja y en uno de sus brazos, así como en la boca y barbilla.
Recordó que ese día no pudo observar el momento en que le dispararon a Hernández, la nicaragüense que era la empleada doméstica, pues equedó inconsciente. En su huida, los antisociales mataron a otro extranjero de nombre Werner Bohl, vecino de Toledo, quien alertó sobre la presencia de los criminales.
Los asaltantes fueron detenidos por la Policía posteriormente, tras un enfrentamiento a balazos, en la zona de Hatillos, al sur de la capital. Hernández era originaria de Estelí y dejó a siete hijos.
“Yo creo que esto puede ser algo grande, en este país, que sirva sentenciar a alguien para que se cambie la legislación y que los menores de edad pongan las barbas en remojo, que pueden ir a la cárcel como un adulto si cometen delitos”, añadió Toledo.