Fin de las ideologías
Se acuerdan de aquellos tiempos en que los partidos políticos tenían definiciones de principios, programas y estudiaban las corrientes ideológicas que los inspiraban. Había escuelas de cuadros y no era raro ver a los nóveles políticos con libros bajo el brazo, citando a Montesquieu, Locke, Marx o Engels según fuera el caso. ¿Y ahora de dónde se nutren los nuevos políticos? ¿Quién es liberal, conservador o comunista? ¿Quién de izquierda y quién de derecha? ¿Cómo distinguir a un diputado liberal de uno sandinista más allá de la camiseta que se ponen el día que celebran su partido? ¿Es que acaso comenzó ya en Nicaragua el fin de las ideologías que vaticinó en 1960 Daniel Bell?
Código mafioso
Reconozcámoslo: los partidos políticos, más que una propuesta ideológica son ahora grupos de ciudadanos que se asocian para llegar al poder y sacarle el mayor provecho. El propósito es tomar el botín y repartírselo. Ya no se estudian los idearios políticos sino los códigos mafiosos, que aparentemente resultan más efectivos para los propósitos que se han establecido. “Si estás conmigo sacás provecho, si estás contra mí te haré daño”, parece ser la ley.
Garrote
Veamos un ejemplo: cuando un ciudadano denuncia que un “mediano dirigente” del Frente Sandinista estaba extorsionándolo, en representación de un “alto dirigente” de ese partido, la reacción fue violenta. El ciudadano aquél, su familia y socios están a punto de perder los millones de sus inversiones, sobre él pesan cientos de denuncias en los juzgados, su suegro perdió su diputación y quién sabe qué vendrá después. Se trata, como en la mafia, de golpear durísimo, y que a nadie le quepa duda de quién tiene el garrote en la mano. No es solamente acallar la voz incómoda sino mostrarnos al resto lo que sucede con quien cuestione el sistema. Escarmentar. Demostrar lo malo para la salud que resulta vivir fuera de “la familia”.
Estructura de mando
Una estructura básica de las mafias sería: Don o Padrino, Underboss o segundo al mando, Músculo o jefe de los matones, Consigliere, Caporegime o Capo (jefe de pandilla) Soldado y Asociado. Hagamos entonces el ejercicio: piense en alguno de los partidos políticos actuales y póngale nombre y rostro a cada uno de esos cargos. ¿Interesante verdad?
Optar
No se puede quedar bien con Dios y con el Diablo. Durante la campaña electoral y los primeros días de gobierno, el Frente Sandinista corrió montado en dos caballos: prometía tierras a los sintierra y tranquilidad a los terratenientes, continuidad a los empresarios y reivindicaciones a los obreros, coqueteaba con China Taiwán y se le veía paseando agarrado de la mano con la China comunista, y le daba indistintamente el sí al TLC y al Alba, al FMI y a Chávez. Obviamente no puede seguir así por siempre y en algún momento tendría que optar. Y ese momento está llegando. Y habrá crisis.
Bipolar
Hasta ahora lo que ha hecho Ortega es hacer una cosa y decir otra. En el discurso están “arriba los pobres del mundo” pero en la práctica crece una nueva capa de empresarios, se toma fotos con el embajador taiwanés pero avanza en las negociaciones con China continental o comunista... Por eso le dicen “dual”, “doble discurso” o “bipolar”. Nada de eso. Sólo se trata de ganar tiempo.