Un consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) arribó a El Salvador para definir, entre otros temas, un esquema de precios en torno al etanol, en el marco de un programa piloto regional que busca tener menos dependencia del petróleo.
El brasileño Julio María Martins Borges “va a estar aquí una semana y viene como una respuesta a nuestra solicitud de asistencia técnica”, dijo el miércoles en rueda de prensa la ministra de Economía, Yolanda Mayorga de Gavidia.
El consultor revisará “todo el esquema de costos posibles y definirá un esquema de precios dentro de la ley, que es uno de los elementos más importantes que nos hacen falta”, explicó la funcionaria.
El gobierno del presidente Tony Saca está en la etapa final de un anteproyecto de ley sobre la producción y uso del etanol, un biocombustible que se fabrica a partir de la caña de azúcar y que se utiliza mezclado con gasolina.
El presidente Tony Saca dijo recientemente que con la medida, espera que el país obtenga “importantes ahorros en la importación del petróleo” y que a través de las nuevas inversiones se generen oportunidades de crecimiento en el sector cañero.
La cancillería informó además que el tema será abordado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Laínez, durante una visita oficial de cinco días a Brasil, que comenzará desde el lunes.
ESTATUTO DE “SOBERANÍA NACIONAL”
Entretanto, en Brasilia el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, propuso dar estatuto de “soberanía nacional” a los biocombustibles, para que Brasil no pierda su ventaja tecnológica en ese campo.
“El debate sobre los biocombustibles es algo extremadamente serio. Yo estoy pensando (...) en darles estatuto de soberanía nacional a los biocombustibles”, dijo Lula en el Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES), una instancia consultiva que agrupa a representantes del gobierno y la sociedad civil (empresarios, sindicatos, movimientos sociales, etc).
También defendió el etanol (que Brasil fabrica con caña de azúcar) del aluvión de críticas que se le formulan por sus presuntos riesgos para la producción de alimentos o la conservación de la selva amazónica.
“En los próximos veinte años, los biocombustibles serán una realidad en el planeta Tierra”, proclamó.
“Es importante recordar que los 850 millones de seres humanos que hoy pasan hambre, no es por la falta de alimentos, sino por la falta de renta para comprar alimentos”, destacó.