El Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) y el Banco Mundial registran que en 103 cabeceras municipales rurales del país no hay acceso a internet, o cuentan con acceso de baja velocidad y a un alto precio, no obstante, esta brecha se pretende reducir en el marco de la ejecución del proyecto Fitel II, mediante la instalación de puntos de acceso a internet.
Sin embargo, un estudio realizado por el programa eNicaragua, de la Asociación de Internet de Nicaragua (AIN), en 105 municipios de 14 departamentos del país, tales como Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Jinotega, RAAN, Matagalpa, Boaco, Chontales, RAAS, Río San Juan, Chinandega, Granada, León y Rivas, brinda una amplia radiografía sobre el tema.
La Unidad Ejecutora del “Proyecto de Telecomunicaciones Rurales” Fitel II, contrató por medio del consultor Cornelius Hopmann, a eNicaragua, para realizar un estudio de la demanda por internet en las cabeceras municipales que han sido seleccionadas.
Sin embargo, las evidencias recolectadas en el transcurso del estudio, demuestran que seis supuestos del proyecto Fitel II, no corresponden necesariamente a la realidad presente de los municipios ni al nivel actual de desarrollo de las telecomunicaciones en Nicaragua.
Estos supuestos se refieren a la disponibilidad de portadores de banda ancha en los municipios, cobertura por telefonía celular, caracterización de los municipios y su variación, la distribución de la población dentro de los municipios, los centros de acceso público y el modelo para definir la demanda de servicios.
DISPONIBILIDAD DE BANDA ANCHA E INTERNET
Los términos de referencia para el estudio asumen que falta disponibilidad de enlaces de banda ancha en las cabeceras municipales rurales, sin embargo, los resultados demuestran que este supuesto es falso. Por ejemplo, en el 93 por ciento de los municipios existen o existirán antes de finalizar el año (2007), portadores de banda ancha terrestre con capacidades muy encima de E1 (que es un formato de transmisión digital de datos que opera a una tasa de 2.048 kb/s), en base de fibra óptica o radio digital, sin incluir enlaces satelitales con capacidades de E1 y más.
Según el estudio, la disponibilidad de los portadores no ha llevado aún a una oferta de servicio de internet en estos municipios usando dichos portadores, o que se haya sustituido en forma sistemática portadores obsoletos por esta nueva oferta. “El problema principal parece ser la reestructuración de los servicios, no la disponibilidad de portadores. No obstante, hay 13 municipios que aún carecen de portadores de banda ancha y siete que son accesibles solamente vía el costoso satélite, incluyendo tres municipios no investigados (La Cruz de Río Grande, El Tortuguero y la Desembocadura del Río Grande de Matagalpa).
TELEFONÍA CELULAR
El documento que es analizado por las nuevas autoridades del Instituto de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), indica que al 93 por ciento de las cabeceras municipales rurales ya llegó el servicio de telefonía celular, cubriendo en el 17 por ciento de los municipios analizados, el territorio en su totalidad. En estos municipios debe replantearse el modelo tradicional de teléfonos públicos, señala el estudio.
Sin embargo, hay un 76 por ciento de los municipios donde la telefonía celular no llega más allá de la cabecera y sus cercanías, entre otras cosas, por falta de suministro de energía eléctrica, a pesar de que la mayoría de la población se encuentra distribuida en las comarcas y no aglomerada en las cabeceras. “Este hallazgo debería llevar a estrategias diferenciadas para promover la cobertura, incluyendo fuentes de energía alternativas, tecnologías alternas y conceptos alternos (micro-operadores modelo Nokia). En particular, éstos últimos requieren también adecuaciones del marco regulatorio), recomienda el estudio.
LO RURAL EN NICARAGUA Y SUS SIGNIFICADOS
La lista de municipios propuestos para Fitel II contiene municipios rurales pequeños y grandes, tanto en población como en territorio. En particular en los municipios extensos, la cabecera no es necesariamente el lugar de mayor concentración poblacional, sino que dentro del mismo municipio se encuentran varios centros poblacionales, los que en otras zonas del país ya se hubiesen constituido como municipios propios.
Adicionalmente —según el estudio— la caracterización “urbano” o “rural” en Nicaragua, es relativa, resultante de la comparación entre la respectiva cabecera y sus comarcas y no de parámetros nacionales invariantes. “En consecuencia, hay zonas con características de residenciales de altos ingresos, que no obstante, aparecen como zona rural por estar en la periferia de áreas metropolitanas”, destaca el estudio.
No obstante, por otro lado, el estudio indica que se caracteriza a todo el municipio isleño de Corn Island como “urbano”, pero no hay diferencia alguna entre su cabecera y la isla entera. “Tratar todas estas variaciones con la misma medida es simplemente inadecuado”, agrega el documento.
CABECERAS VS. COMARCAS
Los términos de referencia para el estudio parten del supuesto que la mayor parte de la población vive en las cabeceras municipales. “Esto es muchas veces falso por las razones ya mencionadas, cuando hay varios y no solamente un centro poblacional dentro del municipio. Sin embargo, hay una situación aún más dramática: en los 82 municipios verdaderamente rurales de los 105 investigados, solamente el 26 por ciento de la población vive en áreas urbanas, mientras el 74 por ciento vive en las comarcas”, refleja el documento.
El estudio sugiere que mejorando las condiciones de telecomunicaciones en las zonas urbanas de estos municipios, se beneficiaría solamente a una minoría, y no a la mayoría, pues el problema de falta de infraestructura vial está dentro de los municipios. “De esta manera sólo se movería la brecha digital hacia adentro de los municipios, donde hoy ya existe un abismo cultural entre el incipiente siglo XXI y el pleno siglo XIX. De hecho, un 59 por ciento de la población a beneficiarse se quedaría sin beneficio directo. En lugar de “suavizar” la brecha, se le haría más profunda en contextos socio-culturales desde ya muy vulnerables”, agrega el texto elaborado por eNicaragua.