Sencilla y con estilo campechano, así es Petrona Martínez, “la Reina del Bullerengue”, quien llegó al país desde su natal Colombia, el pasado lunes para ofrecer anoche un espectáculo danzario en el que dominaron la polleras, los tambores y la vibrante música de origen afrocaribeño, el bullerengue.
Durante el ensayo previo a su presentación, ayer en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, la “cantaora” colombiana conversó un poco sobre el éxito que ha logrado en los 23 años que lleva de carrera artística y de la sencillez que ha conservado pese a haber recibido una nominación al Grammy Latino en el 2002.
¿Cuál fue el trabajo discográfico clave en su carrera?
Bueno, el disco que me salió a mí, de mi patria es Bullerengue y por medio de esa producción es que rodó Petrona Martínez. Eso fue en el 1996. Después grabé La Vida Vale la Pena, que no tuvo mucho éxito y grabé en Inglaterra Bonito que Canta, que fue nominado al Grammy.
¿Qué tuvo de especial ese disco o de diferente a los demás para que lograra la nominación?
No sé, porque a veces uno canta o compone, pero uno no sabe la canción que le va a gustar al público. Ahora estamos preparando un disco con las canciones inéditas que tenemos, en agosto vamos a empezar a dedicarnos a eso, cuando regresemos de unas presentaciones en Miami y Los Ángeles.
A pesar del éxito que ha tenido, Petrona Martínez se ha caracterizado por ser una mujer muy sencilla...
Se debe a que soy de origen bajo, yo nací bajo la pobreza, crecí trabajando, luchando, he sido una mujer luchadora para levantar a mis hijos a la par de mi esposo y eso me ha llevado a continuar en mi misma sencillez. A mí no me dicta el corazón a tirarme al estilo de que soy artista, soy una estrella reconocida, internacional, vestirme nada más de gala y andar (…), no. Ahorita estoy aquí, canto y mañana me voy... Pasado mañana, cuando me levanto en la mañana en mi casa, agarro la escoba y me dedico a barrer el patio, a recoger la basura y a organizar mi casa.
¿ Cómo es el espectáculo de Petrona Martínez?
Las presentaciones mías empiezan con un intro, ya sea Cartagena de Indias o El Tamborero. Canto tres o cuatro canciones, después paso a la hija mía que también canta, después vengo yo, después la hija mía, y así. En cuanto al vestuario, nosotros usamos polleras de flores y blusa blanca. Los músicos llevan flores en la cabeza, de las mismas flores de las polleras y el pantalón ya sea blanco o negro.
¿Se siente satisfecha con lo logrado en estos 23 años de carrera?
Me siento bastante satisfecha, me siento orgullosa porque he removido el corazón de muchos niños y eso me llena de orgullo, porque hasta a los niñitos les fascina la música y he sembrado una esperanza de que cuando yo me muera alguno de ellos puede seguir con la tradición de Petrona Martínez.