La renuncia de la Ministra argentina de Economía, acosada por sospechas de corrupción, infringe un daño político al gobierno de Néstor Kirchner en pleno lanzamiento de la candidatura a la presidencia de su esposa, Cristina Fernández, en la elección de octubre.
Tras varias semanas en la mira de la prensa, por la aparición de una bolsa con 64,000 dólares de dudoso origen en un baño de su despacho, la renunciante Felisa Miceli dio finalmente un paso al costado el lunes, luego de que un fiscal federal elevara un pedido de indagatoria en su contra.
En un muy duro dictamen, el fiscal Guillermo Marijuan acusó a Miceli de ocultar dinero proveniente de un posible hecho irregular, de “haber sustraído” y retenido el acta policial que dio cuenta del hallazgo y de haber ordenado a sus custodios retirar ese papel clave del Departamento de Policía.
Se trata de la primera baja por un caso de presunta corrupción de un miembro del gabinete de Kirchner, luego de la separación de sus cargos de otros tres funcionarios de menor rango, acusados de diferentes maniobras ilícitas.
La inmediata designación de Miguel Peirano evitó al Gobierno pagar mayores costos políticos.
“Kirchner no disponía de más tiempo político para aguantar un caso que lo venía desgastando. No podía dejar pasar la última oportunidad”, editorializó el diario Clarín, el de mayor circulación.
Peirano, un economista de 40 años y férreo impulsor del desarrollo industrial y de las inversiones, asumió este martes en un acto en Casa Rosada (sede del gobierno).
En su primera aparición como ministro designado, Peirano anunció el martes la llegada al país de la empresa japonesa Honda, para producir automóviles, con una inversión inicial de 100 millones de dólares.