El cónsul costarricense en Managua, Víctor Láscarez Láscarez, desacató dos veces la orden de su gobierno de no cobrar el valor de las visas y autenticación de documentos ante la carencia de timbres fiscales, en un intento por retenerse la comisión del cinco por ciento del valor de estos trámites consulares.
Láscarez intentó dejarse en el bolsillo un dólar por cada visa emitida en Managua y cuatro dólares por documento autenticado, a pesar de que carece de los timbres fiscales para hacerlo, según reconoció él mismo al diario costarricense La Nación y lo constató LA PRENSA mediante documentos de nicaragüenses, que indican que el 10 de julio pasado en horas de la tarde el cónsul entregaba pasaportes y cobraba por trámites consulares.
“La gente llega con los 20 dólares a comprar el timbre consular y lo que le vendo es el servicio. Yo agarro la plata y la deposito en mi cuenta. Y si la deposito en mi cuenta, no cobro el descuento del cinco por ciento en el timbre, sino que cobro la intermediación financiera que cobra un banco y punto”, expresó Láscarez a La Nación, la semana pasada.
Sin embargo, desde el jueves 12 de julio dejó de hacerlo tras un segundo llamado de atención de sus superiores.
El desacato bien pudo costarle el puesto porque “incurrió en un delito de mayor cuantía”, según el diputado opositor costarricense, Alberto Salom, pero el director de política exterior de la Cancillería tica, Víctor Monge, no pudo asegurar si será sancionado.
“Todo funcionario está en obligación de cumplir con las instrucciones que recibe. Cuando hay violación a las normas y a las leyes y a lo establecido, en ese caso las autoridades superiores analizarán la situación, evaluarán y determinarán el procedimiento a seguir. Usted sabe, muchas veces nos llegan acusaciones y denuncias sencillamente por acusar”, indicó.
La Ley 8303 faculta a los cónsules costarricenses en el exterior a comprar timbres consulares y dejarse una comisión del cinco por ciento para cubrir el riesgo del manejo de los mismos, pero en algunos consulados costarricenses como el de Managua se agotaron.
Ante la falta de timbres en un consulado, el diplomático debe emitir la visa o autenticar documentos poniendo un sello indicando que el trámite debe pagarse en Costa Rica, de acuerdo con una orden girada por el Ministerio de Hacienda.
No obstante, el cónsul Láscarez omitió este mandato y no sólo estuvo cobrando por estos trámites en Nicaragua, sino que intentó ser intermediario financiero por la visa que en Managua cuesta 20 dólares y la autenticación de documentos que cuesta 40 dólares, actividad que sólo compete a instituciones autorizadas, de acuerdo con la Ley Orgánica del Banco Central costarricense.
Durante esos días el ingreso adicional a su pago pudo ser de 300 dólares en concepto de visas, según él mismo reconoció al diario La Nación, pero no especificó cuánto dinero le quedaría por autenticar documentos.
Ante este error, la Cancillería costarricense giró instrucciones el 10 de julio a sus cónsules en el exterior, a que se abstuvieran de cobrar por estos servicios, pero para evitar que Láscarez lo siguiera haciendo, pues incluso el mismo 10 de julio siguió cobrando, dos días después el Ministerio de Relaciones Exteriores de este país debió enviar nuevamente la orden.
“De hecho ayer – jueves 12 de julio— ya él hizo la transferencia de los fondos que había captado hasta ayer —jueves 12 de julio— al mediodía. Ingresaron al Ministerio de Hacienda, la Tesorería Nacional y desde ayer mismo todos los derechos son a pagarse en Costa Rica y —desde ese día Láscarez— no está recibiendo dinero de parte de nadie”, aseguró Monge.
CÓNSUL ACATÓ HASTAEN EL SEGUNDO LLAMADO
“El martes 10 de julio se le giraron las instrucciones —a los cónsules costarricenses en el exterior— y el pasado jueves en la mañana se reforzó la instrucción, pidiéndoles que colocaran un rótulo en el consulado en donde se decía que todos los gastos consulares, ante la carencia de timbres, venían con derechos a pagar aquí a Costa Rica”, indicó Monge.
Fue hasta el segundo llamado de la Cancillería costarricense que Láscarez ya no cobra este tipo de impuestos en Managua y ese mismo día giró lo recaudado indebidamente al Ministerio de Hacienda, según Monge.
“El procedimiento fue lo que varió el señor cónsul. Él abrió una cuenta en donde mantenía el dinero recaudado, sin embargo, la instrucción —del Ministerio de Hacienda— señalaba que tenía 30 días para hacer ese informe y la transferencia de ese fondo”, justificó Monge.
“Desde luego, dependiendo del monto, el cónsul perfectamente podía enviar día a día, o semana a semana o al final de los 30 días que no se han vencido. O sea, la disposición de Hacienda salió el 18 de junio y es muy clara, al finalizar el mes tiene que hacer la transferencia, por lo tanto el dinero que él recibió bajo control estricto, bajo numeración y bajo anotación y bajo recibo, tenía que ser transferido de la cuenta que él abrió”, añadió.
NICAS AFECTADOS
Sin embargo, por el error de Láscarez, muchas personas y organismos que pagaron en Managua sus trámites, pasaron inconvenientes en la Cancillería costarricense para que se los autenticaran.
Tal fue el caso del Servicio Jesuita para Migrantes (SJM), organismo amparado por la Iglesia que realiza una labor humanitaria debido al acompañamiento legal que hace a nicaragüenses que quieren mejorar su estatus migratorio en el país.
Su directora Karina Fonseca comentó que a inicios de julio el SJM tuvo problemas para que en la Cancillería costarricense reconocieran como válidos firmas y sellos de un legajo de unos 50 documentos, que llevaron autenticados de Nicaragua, por el simple hecho de que Láscarez se cobró en Managua lo que se debió pagar en Costa Rica.
“Al llevarlos a la Cancillería de acá hubo complicaciones para que recibieran los documentos. La muchacha que nos ayuda tuvo que pasar tres días para que pudieran aceptarlos, cuando normalmente eso se hace en un mismo día”, dijo Fonseca.
TODO SE PAGA
Aunque Láscarez Láscarez sólo tiene un año de ejercer funciones como Cónsul General de Costa Rica en Nicaragua (ingresó 1 de julio 2006), en ese tiempo las quejas y denuncias en su contra van desde la suspensión de las visas de cortesía, el cobro por visas a personas que poseen visas norteamericana o de la Unión Europea, obviando la disposición del Ministerio de Gobernación y Extranjería de Costa Rica, de dejar entrar a su territorio como turistas a quienes posean visas estadounidenses o de la Unión Europea, por un período de 30 días, sin necesidad de una visa consular.
Según Láscarez, en entrevista con LA PRENSA, los timbres se han agotado porque desde que vino a Nicaragua “todo se paga”.
“Con el debido respeto a los cónsules anteriores ahora se acabaron los timbres, porque desde que vine yo todo se paga. Yo agarro y compro en el Banco de Crédito Agrícola de Cartago los timbres y los vendo. Yo doy fe de que no son falsos, yo tengo aquí los comprobantes de pago y trato de ser lo más ordenado posible. El 8 de mayo del 2007 yo compré 94 mil 500 dólares en timbres, para poder venir aquí tuve que conseguir un préstamo y dar el servicio, porque el Estado costarricense no corre ningún riesgo, ellos reciben la plata de una sola vez, yo les pago y por esas compras me dan un cinco por ciento de administración y riesgo por decirlo así”.
Pese a esa inversión, el cónsul señaló que la escasez de timbres en Nicaragua se da “masivamente” desde finales de junio.
A finales del mes de junio Oscar Hernández, director del grupo musical La Nueva Compañía, dijo que solicitaron visa para entrar a Costa Rica para asistir a un concierto y que a pesar de tener la visa estadounidense el cónsul Láscarez les cobró ocho de un total de 16 visas de los integrantes del grupo.