El Comisionado de la Policía Nacional, Manuel Guillermo Obando, fue asesinado de ocho estocadas por dos vecinos suyos, supuestamente para robarle, informó el comisionado Denis Tinoco, jefe nacional de la Dirección de Auxilio Judicial.
Los autores del crimen están detenidos y fueron identificados como Héctor Antonio Aragón Roa, de 22 años, y Luis Miguel Ordóñez Leiva, de 19, quienes serán acusados por el delito de asesinato, en las próximas horas.
“Ellos dicen que el móvil fue robarle, pero nosotros como Policía no podemos asegurarlo. Tenemos las evidencias para decir que ellos lo mataron, pero por principio no podemos decir que las investigaciones están cerradas”, afirmó la jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, al referirse a otras posibles causas del crimen.
Las investigaciones policiales indican que el comisionado Obando estuvo conversando dentro de su casa con los supuestos asesinos en la noche del sábado 7 de julio.
Esa misma noche, los dos jóvenes volvieron a entrar a la casa de Obando directamente a matarlo con una navaja y un cuchillo.
IGUAL QUE A MUNGUÍA
El asesinato de Obando tiene similitudes con el del comisionado Christian Munguía, ocurrido en mayo del año 2002.
Ambos laboraban investigando actos de corrupción de otros miembros de la Policía Nacional y murieron a manos de jóvenes delincuentes, supuestamente para robarles.
Munguía fue interceptado en los semáforos del barrio Riguero por dos jóvenes armados, cuando esperaba la luz verde una mañana. Lo mataron a balazos cuando se resistió al robo de su reloj de pulsera, indicaron las investigaciones oficiales.
LO ATARON CON CORBATA
Fuentes extraoficiales revelaron a LA PRENSA que los ejecutores del asesinato del comisionado Obando crecieron como amigos de sus hijos mayores y también tenían cierta confianza con él.
El comisionado Tinoco reveló que parte de las confesiones que hicieron los supuestos asesinos del comisionado Obando indican que ellos entraron a la vivienda aprovechando la confianza de vecinos, lo encontraron solo, acostado en su cama, y desde que ingresaron lo atacaron con una navaja y un cuchillo.
Le propinaron ocho estocadas al comisionado Obando y luego lo envolvieron en una sábana, lo metieron en su vehículo y lo fueron a tirar a un predio montoso del kilómetro ocho y medio de la Carretera Nueva a León, donde también dejaron tirado un colchón.
La víctima tenía atados los pies con unos cordones y las manos con una corbata. Todos esos elementos llevaron a la Policía a presumir que lo habían asesinado en su propia vivienda, donde los investigadores encontraron una prótesis dental del comisionado, su ropa y su calzado.
Después que lanzaron el cuerpo, los asesinos llevaron el carro, placas M-093-048, a un autolavado ubicado frente a La Kativo y luego lo dejaron abandonado en el barrio Villa Cuba.
Los trabajadores del autolavado reconocen a los detenidos como las personas que llegaron a lavar el vehículo, y otro testigo identifica a Héctor Aragón Roa como uno de los dos sujetos que dejaron abandonado el carro de Obando en Villa Cuba.
RASTREARON CELULAR
La navaja y el cuchillo con que mataron al comisionado Obando fueron encontrados en un cauce de las Américas Dos, tal como confesaron los detenidos. Las armas blancas fueron descritas con exactitud por Aragón y Ordóñez.
Un elemento que llamó la atención de la Policía fue que los investigados, en la versión que brindaron del crimen, detallaron en qué partes del cuerpo le habían propinado las estocadas a la víctima, las cuales coincidían con el dictamen del Instituto de Medicina Legal.
La Policía logró detectar el teléfono celular asignado por la institución al comisionado Obando, un modelo V3, que estaba en manos de una persona de nombre Héctor, quien al ser entrevistado aseguró que lo había comprado en un mil córdobas a Héctor Aragón Roa.
Sobre los robos de teléfonos celulares asignados a los policías, Granera indicó que, aunque les cambien el chip, los pueden rastrear y dar con la persona que lo tiene en su poder.
Otro elemento que llevó a la Policía a determinar la responsabilidad de los detenidos, es que hay testigos que los observaron conversando con el comisionado Obando, la misma noche.
DOS MÁS DETENIDOS
La comisionada Aminta Granera informó de la detención de otros dos sujetos, los que no identificó pero están siendo investigados sólo por el arma del comisionado Obando, que aún no ha sido encontrada.
La jefa policial llegó al final de la conferencia de prensa, vestida de civil, porque no tenía programado estar presente.
PIDEN INVESTIGAR MÁS
El hermetismo que rodeó a las investigaciones produjeron rumores sobre el posible involucramiento de familiares del comisionado Obando en el asesinato, pero la Policía descartó esa posibilidad.
Los dos hijos mayores del comisionado Obando, uno que lleva su mismo nombre y Edgard Emir Obando Reyes, fueron interrogados por la Policía Nacional para reconstruir las últimas horas de su vida.
Anoche, tras conocer por los medios los resultados preliminares de la investigación, Edgard Emir manifestó que su familia se siente indignada por el actuar de sus vecinos, Héctor Aragón y Luis Miguel Ordóñez.
“Para nosotros es muy difícil de creer. Ellos decían llamarse amigos de nosotros, pero con esos amigos para qué queremos enemigos”, comentó el joven.
Aseguró que oficialmente la Policía aún no se ha comunicado con su familia, pero conocieron por los medios el desenlace de las investigaciones.
“Ahora lo que nos queda es esperar qué más investiga la Policía”, dijo Edgard Emir tras asistir a una misa de nueve días que le están realizando a su padre.
María Teresa Reyes, viuda de Obando, dijo a LA PRENSA que sólo desea que las investigaciones lleguen hasta el fondo, para que no queden personas impunes por la muerte de su marido.
RECABAN EVIDENCIAS
Fuerzas de las Tropas Tácticas, Armas Policiales de Intervención y Rescate (Tapir) de la Policía Nacional mantuvieron cercada la vivienda del asesinado comisionado Manuel Guillermo Obando, en busca de evidencias para esclarecer el crimen.
La Policía ocupó en la casa de uno de los vecinos sospechosos dos teléfonos celulares, prendas de ropa con aparentes manchas de sangre y una camiseta que fue localizada en un sumidero.
Las autoridades también buscan una llanta de automóvil número trece, que es la que usaba como repuesto el comisionado en su vehículo, así como un maletín de la víctima.