El monstruo de Laguna de Perlas, Devern Hansack, brindó otra demostración admirable de dominio para alcanzar su sexta victoria de la temporada en la Triple A con los Medias Rojas de Pawtucket.
Hansack lanzó 6.1 entradas para cuatro hits y dos carreras, con dos bases y cinco ponches, y con la ayuda del relevista Craig Hansen derrotó 8-2 a Syracuse, la sucursal de los Azulejos de Toronto.
El costeño entró al séptimo inning tirando pelota de dos hits y con 11 bateadores retirados en orden, pero el cansancio lo alcanzó y con dos outs fue descifrado por dobletes consecutivos de Kevin Baker y Mike Vento, que marcharon su labor al producir una carrera cada uno. Cuatro bolas malas consecutivas a John Hattig confirmó que el nica se quedó sin gasolina y fue rescatado por Hansen.
Con seis ceros en fila, Hansack había reducido su efectividad a 3.18, pero las dos anotaciones de última hora lo elevaron a 3.35.
En 16 aperturas en Triple A, el nica ha caminado 96.2 entradas, en las cuales admite 86 hits y 9 jonrones, además de 36 carreras limpias de 41 en total. La relación de 92 ponches por únicamente 22 boletos es la mejor de la liga.
Hansack figura en el quinto lugar en efectividad y abanicados de la Liga Internacional, ha ganado cinco de sus últimos siete salidas y como prueba de su dominio es el tercer lanzador del circuito con menos corredores embasados por innings.
Aunque Hansack está quemando la liga, su regreso a los Medias Rojas de Boston en el Gran Circo no sólo depende de sus numeritos, porque el staff que encabeza Daisuke Matsuzaka es uno de los más compactos de las Mayores.