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eL CONJUNTO gENERAL sOMOZA fundado en julio de 1933. ()
EL “ESFINGE” Y EL “GENERAL SOMOZA” EN LOS AÑOS TREINTA
Dos giras internacionales del Esfinge (selección de masayas y granadinos) a El Salvador y a Guatemala primero, y después a ambos países y a México, más la aparición del equipo General Somoza —formado por el Jefe Director de la Guardia Nacional— fueron los acontecimientos determinantes de nuestro beisbol entre 1934 y 1936. Aquí se refieren e interpretan
La conspiración del Jefe Director de la GN en el Estadio de "la Peni"

El partido sirvió al dueño del equipo victorioso para un propósito político: una cita con el embajador estadounidense Arturo Bliss Lane (Millet, 1979: 211). Somoza García, mientras presenciaba el juego con Bliss Lane, debió exponerle sus planes de eliminar -o al menos de neutralizar- al general Augusto C. Sandino, libre en las montañas con una fuerza potencial de 600 hombres desde febrero de 1933. El Jefe Director de la Guardia Nacional había declarado en la revista de su institución, y en La Noticia del 4 de febrero, que Sandino tenía que entregar sus armas en febrero de 1934, puesto que en este mes concluía el año establecido por el tratado de paz. Por su lado, Sandino había proseguido sus ataques contra la institución castrence denunciando que era ilegal e insconstitucional, y exigiendo su reforma inmediata. Al llegar a Managua el 16 de febrero, Sandino calificó de nuevo a la Guardia de inconstitucional y declaró que nunca entregaría las armas. Millet precisa:
"Estas declaraciones enfurecieron a Somoza y durante un almuerzo con Arturo Bliss Lane, le pidió al representante estadounidense aparentar no saber nada para así encerrar él a Sandino. El Ministro le dio una respuesta decididamente negativa y lo hizo repetir su promesa de no hacer nada contra Sandino. Somoza fue a encontrarse con Bliss Lane en un partido de beisbol, evento citado mas tarde por quienes los acusaron de conspirar juntos".

La noche del miércoles 21 de febrero, tres días depués de este juego en el estadio de "La Peni", Sandino era asesinado por orden de Somoza, apoyado por los más importantes oficiales de la Guardia Nacional. El beisbol había brindado un espacio al hombre fuerte para deliberar una acción que le despejaba su camino hacia el poder. "Somoza ambicionaba la presidencia -concluye Millet- y dos años más tarde expulsó a Sacasa de ella".

El Esfinge y su gira por el El Salvador y Guatemala

Pasando a la primera gira internacional del Esfinge, nada mejor que remitir a la primera página del diario La Noticia (jueves, 15 de febrero de 1934). Allí se informó de la bienvenida, en la Estación del Ferrocarril de Managua, que unos quinientos fanáticos capitalinos le hicieron al Esfinge, a la una de la tarde del día anterior, convocados por Pedro P. Espinosa, representante del conjunto oriental. A ellos se sumaron los jugadores del Bóer, del Managua y del General Somoza, mas no pocos de la Liga Menor. La Comisión Departamental de Deportes, en cuerpo también se hizo presente. Cohetes, morteros y triquitraques se dispararon en señal de regocijo. Adolfo Calero Orozco, de 35 años y agente de propaganda de la casa Pedro Belli y Cía, obsequió a cada uno de los destacados peloteros seis paquetes de cigarrillos Esfinge. A causa de esta experiencia internacional, se había creado un anuncio, el segundo después del Navy, que inspiraba nuestro beisbol: “Juegan bien/Fuman bien/Son Esfinge” (Ópera bufa, no. 5, 21 de julio, 1935 p. 19).

A su paso por las estaciones, ya rumbo a Granada, el equipo de masayas y granadinos era saludado por estallante pólvora que aumentaría al llegar el tren a Masaya. De grandioso fue calificado el delirio provocado en esa ciudad por el Esfinge. Los espaciosos andenes de la Estación estaban completamente llenos de admiradores ansiosos de estrechar las manos de los simpáticos players —detallaba la misma fuente— “que traían un fresco ramo de laureles como presente a la patria”. El tren de Oriente portaba en uno de sus carros la bandera de Nicaragua que les había obsequiado, antes de su gira, el pueblo de Granada. Allí llegaron a las cuatro y media de la tarde. Casi cinco mil personas les esperaban jubilosas.

De la estación partió el Esfinge en medio de alegres marchas, mayores estallidos de pólvora y gritos de entusiasmo hacia la Calle Atravesada. En el puente de los Dardanelos (esquina de las calles de Santa Lucía y la Otra Banda) se erigía un arco triunfal. La manifestación dobló el cruce de la Calle Real de Jalteva, lugar en la que tornaría hacia la Capilla de María Auxiliadora, donde fue cantado un Tedeum. Esa misma noche, en los salones del restaurante San Francis, en la misma Calle Real, “la mejor sociedad granadina y el obrerismo” les ofrecieron un banquete de 100 cubiertos, organizado por el maestro Francisco Véliz y don Arturo Gómez, que concluiría a las once y cuarenta y cinco minutos p.m. Véliz era barbero de oficio y Gómez sastre.

Ofreció el soberbio agasajo el bachiller Guillermo Torres Sanabria. Siguieron en el uso de la palabra los doctores Juan Ignacio Moreira y Juan Marcos López (abogados), Lorenzo Guerrero y Carlos M. Guillén (médicos), el alcalde Juan Mena Arana, don Julio García y don Luis Castrillo. Todos —de filiación política liberal— ponderaron las glorias del Esfinge en su más alto grado. Y no era para menos.

Cuatro meses del Esfinge en México

El domingo 10 de febrero el Esfinge estaba ya en la capital de Guatemala derrotando a los Cardenales. Como en 1933-34, se mantuvo invicto frente a los equipos chapines y, al concluir esos encuentros, emprendió su expedición a México, “la más arriesgada que haría cualquier equipo de esta Tierra de los Lagos”, señalaba Lacayo Ocampo. El sábado 2 de marzo este cronista informó del debut de los nicas en ciudad México con el seleccionado olímpico que participaría en los terceros Juegos Centroamericanos y del Caribe en El Salvador, integrado por algunos profesionales. “Hay entusiasmo en los círculos deportivos mexicanos por ver actuar a la novena granadina”, puntualizó.

En La Prensa del martes 5 de marzo el mismo Don se hizo eco del resultado: 3 a 2 a favor de la Selección Mexicana. “La partida estuvo interesantísima, permaneciendo el score amarrado hasta el octavo inning con 2 carreras por 2, pero al batear los aztecas en el noveno anotaron la carrera decisiva, obteniendo el triunfo. El domingo 3 volvieron a perder los nicas esta vez con 6 carreras por 2”.

Como se verá, la Junta Nacional Mexicana de esos Juegos resolvió no enviar su selección a San Salvador. Mientras tanto, el Esfinge continuaría su gira en México que comprendió 63 desafíos, de los cuales ganó 23, perdió 22 y empató 18. Oviedo, "El Serpentinero" y "Chiquirín" asumieron la responsabilidad del montículo. El último obtuvo 10 victorias y sufrió 4 derrotas.

Resumen

El General Somoza surgió vinculado a la fuerza militar que heredaba de la intervención estadounidense el Jefe Director de la G.N; pero el Esfinge le dio más glorias al beisbol de Nicaragua.

Ya se destacó que el domingo 14 de mayo de 1933 los arrasantes cubanos del Cueto Cubs sufrieron su única derrota en Nicaragua ante la Selección Oriental, integrada por peloteros de Masaya y Granada. La iniciativa fue de éstos y no hacían sino repetir la fusión que realizaron en 1918 de los conjuntos de la ciudad —Japón y América— para fundar otro equipo con el nombre de Gigantes. Ahora el San Fernando y el Granada desaparecían para transformarse en Esfinge, cuyo condueño era don Emilio Benard Gómez.

Al respecto, Chepe Chico Borgen comentó que la ley prohibía el cambio de nombres de los equipos participando en Liga. “Esfinge no es lo mismo que Granada. De acuerdo con los reglamentos vigentes, el Granada desapareció del torneo y el Esfinge no debía contar con más average que los tres ceros que lo ocasionó el Bóer en su debut” (El Gráfico, no. 297, 9 de julio, 1933). Pero después de ganar dos partidos al Bóer, en la serie final de ese año, el Esfinge perdió los tres siguientes, obteniendo el pendant el equipo capital; la batería de éste la conformaron José Ángel “Chino” Meléndez y Eduardo López Mario “Patón” (Uriarte, 1961:22).

Crisanto Adán Balmaceda, champion bate

El score del último desafío —dedicado al mandatario de Panamá Harmodio Arias— fue de 5 a 0. Ocho mil fanáticos asistieron al estadio de “La Peni”. Perdió por el Esfinge Alfonso Noguera Solórzano, a quien relevó Pedro José Oviedo. Dos granadinos del mismo Esfinge se disputaron en la serie final el liderato de bateo: Crisanto Adán Balmaceda y Carlos Gómez “Chigüín”. Ambos obtuvieron el mismo average: .423 (del 26-11). Pero Balmaceda bateó un extrabase más que “Chigüín” y el trofeo “Moncada” de champion bate le fue otorgado a Balmaceda (Uriarte, 1960: 22).

Tras su primera gira a Guatemala y El Salvador, que se resumirá oportunamente, el Esfinge llegó a sustituir al Bóer como el “Club de las grandes jornadas”, según titular de la revista Orbe (no. 3, julio, 1934). Este año disputó de nuevo el campeonato —que lo era sólo del Pacífico— y su lanzador estrella Alfonso Noguera Solórzano “El Serpentinero” resultó champion pitcher por ganar el mayor número de juegos. Lo mismo había logrado en 1932 (con el San Fernando) y 1933 (con el Esfinge), como lo informa la Revista Nicaragua en su número de octubre del último año). Pero el Esfinge fue vencido por el equipo General Somoza en cuatro juegos (La Prensa, 27 de febrero, 1935). ¿El “General Somoza”?

El General Somoza

Al mismo Chepe Chico se le debe la observación de que el beisbol en Nicaragua comenzó a politizarse con el ascenso del general Anastasio Somoza García al primer plano del escenario nacional. Mas no creía que el equipo formado por el emergente hombre fuerte del país haya sido exclusiva imitación del General Trujillo, que nos visitó antes de su nombramiento como Jefe Director de la Guardia Nacional el 1 de enero de 1933. La vinculación del nuevo militar con el beisbol debió remontarse a sus cuatro años transcurridos en Filadelfia (donde se había graduado de Perito Mercantil) y Nueva York, trabajando como Tenedor de Libros de la Paige Motor Co., y después como Auditor General de la Lexington Motor Co. Posteriormente, a raíz de su matrimonio (1919), había dirigido un equipo de León; y en Managua se le contaba entre los admiradores de Paco Soriano. Era, realmente, un fanático (Borgen, 1979: 104).

Por lo tanto, el primo en segundo grado del general José María Moncada y sobrino político del doctor Juan Bautista Sacasa (mandatarios, respectivamente, entre 1929-1932 y 1933- junio, 36), consideró legítima la oportunidad de ser dueño de un conjunto, aprovechándose de su cargo. Así surgió el General Somoza que le serviría a su propietario para ganarse las simpatías de las masas, es decir, como propaganda. Con los mejores peloteros del Navy costeño (los hermanos Stanley y George Cayasso, Culvert Newell, Herbie Carter), del Bóer (José Ángel “Chino” Meléndez) y con los Cuetos del primer equipo cubano que nos visitara (Manuel y Roberto, padre e hijo), logró crear el suyo a mediados de 1933.

La candidatura presidencial de Somoza surgida en un juego de beisbol

“Que se quede el viejo Cueto, y también los mejores del Navy”, dijo entonces, según recordaría Chale Pereira Ocampo, para quien Somoza García era sinónimo de beisbol. “El Jefe Director ordena que se cubra con el presupuesto de la institución armada las plazas que tienen que hacer grande a Nicaragua”. Y, con ellos, promover sus ambiciones personales y presidenciales. Sin especificar año, Chale evocó que la primera candidatura de Somoza había surgido al concluir un juego de beisbol “en que él mismo fue el pitcher vencedor en tres ocasiones”. Somoza lanzaba por el conjunto de segunda fuerza Los Aguacates y derrotó tres veces en Managua a Los Nambiras. En ese equipo jugaban Chale, Adán Solórzano, Basilio Marín, Roberto González, Jerónimo Ramírez Brown, Gilberto Ramírez, Leonardo Lacayo; “y en el cuadro, el teniente Lagos, Malespín, Schuman, etcétera. Somoza obsequió un brindis en el Café Florido a sus vencidos y allí se dio el lanzamiento de su candidatura”.

Esta proclamación privada y producida en el ámbito beisbolero debe ubicarse antes del viaje de Chale Pereira Ocampo a los Estados Unidos y cuando Somoza García era Subsecretario de Relaciones Exteriores, y luego Encargado del Despacho del gobierno de Moncada, cargo que desempeñaría hasta el 14 de noviembre de 1932, fecha de su ingreso a la Guardia Nacional con el grado de General. Anteriormente, había sido Administrador de Rentas de la ciudad de León (enero-octubre, 1925), Jefe Político del Departamento de León (mayo, 1927-diciembre, 1928) y Ministro Plenipotenciario ante el Gobierno de Costa Rica (1929).

En El Gráfico (no. 281, 12 de marzo, 1933) se leía: “Es uno de los hombres nuevos de Nicaragua. En rápido ascenso ha llegado a ocupar destacadas posiciones. Se distingue por su trato afable, por sus dotes de caballero, por la entereza de sus convicciones, el tesón y la inteligencia con que ha prestado sus servicios a la Patria y al Partido Liberal”.

El “General Somoza” en la Costa

Ente el 18 y el 31 de diciembre de 1933, el General Somoza realizó su primera gira a Bluefields. Pero no le fue bien. Perdió tres juegos (dos capotes: 5 a 0 y 1 a 0 ante el Alerts y 6 a 4 ante el Acorn), empató otro (2 a 2 con el mismo Acorn) y ganó sólo uno (14 a 4 al Strong). La gira, realizada naturalmente por vía aérea, se extendería a Puerto Cabezas; pero no se tienen noticias de tales resultados.

Pronto, sin embargo, se impondría como la más potente escuadra beisbolística de la capital. Los hechos comenzaron a demostrarlo. El 11 de enero de 1934, en el Field de “La Peni”, derrotó al Nueve Fuertes 5 a 3. Celio Humberto Barreto, “Big Boy” —de años— narró el partido a través de Y.N.V.A. de la radio Rubén Darío, propiedad de don Victorino Argüello (La Noticia, 20 de febrero 1934) Esta fue la primera vez que se recurría a las ondas radiales para llevar la emoción del beisbol a la fanaticada.

El Nueve Fuertes lo había organizado en Managua el veterano Gustavo Ochomogo, de Masaya, precisamente para enfrentar al General Somoza. Este le ganaría el domingo 18 de febrero 4 a 3 al Managua, aunque Alfredo “Chiquirín” García —nuevo lanzador estrella— silenciara prácticamente a los cañones militares que dispararon 5 hits contra 8 de su contendiente.

La visita de las “Estrellas del Almendárez”

Sin duda para distraer la tensión después del magnicidio, el Jefe Director de la Guardia Nacional promovió tres encuentros con el pujante Esfinge. El primero se jugó en Granada el domingo 11 de marzo y los otros dos el domingo siguiente. El General Somoza ganó el primero 9 a 4, perdió el segundo por forfaited (al oponerse su mánager Manuel Cueto sacar a unos de sus jugadores expulsados por el juez) y ganó el tercero 8 a 2.

El 23 de marzo de 1934 La Noticia publicaba el cuadro de 12 partidos que sostendría en Nicaragua el Almendárez Stars, segunda escuadra cubana que nos visitaba, contratada por Manuel Cueto desde enero, con autorización de la Junta de Beneficencia. Pocas noticias se tiene de esa visita. Antes de referirlas, es necesario aclarar que no se trataba del auténtico Almendárez de la Liga Profesional de Cuba, conocido como Los Azules, sino de un improvisado equipo de peloteros con alguna experiencia profesional. En todo caso, aquí se disolvió.

Durante la serie, el jardinero izquierdo de los cubanos, José Antonio Machado, desertó para incorporarse al General Somoza; luego, a raíz del traslado de Cueto a El Salvador para entrenar y dirigir la selección amateur de ese país, Machado sustituiría al hombre diablo como mánager. Pero los dos cubiches del Almendárez Stars “que se entregaron al beis nica fueron Ponciano Lombillo y Ramón Méndez, ambos incorporados también al General Somoza. Uno receptor y el otro lanzador. (Más tarde Méndez sería mánager de la selección nacional en 1939, 1940, 1941 y 1944).

El domingo 29 de abril de 1934 el General Somoza fue derrotado por la escuadra cubana 10 a 6 en el estadio de “La Peni”. Sus lanzadores Forbes y Nazario se impusieron al “Chino”. A la altura del tercer inning, Herbie Carter, del General Somoza, pescó un lanzamiento de Leandro Forbes, “expulsando la bola en una espectacular línea 2 varas arriba de la cerca izquierda, cuando la pizarra marcaba dos out. En el remolque anotaron Stanley Cayasso desde segunda y Roberto Cueto desde primera” (Uriarte 1961: 8).

El Almendárez Stars se enfrentó dos veces más al General Somoza, tres al Esfinge (siendo derrotados dos de ellas por Alfredo “Chiquirín” García ) otras tres al Mennicuci y tres más al Managua. De los doce partidos, dos se desarrollaron en León y otros dos en Granada.

“16 juegos ganados y ninguno perdido”

El récord que sentaron fue de 16 juegos ganados y ninguno perdido: 13 en Guatemala y 3 en El Salvador, con un total de 180 carreras anotadas, permitiendo 38. “Cuatro de las partidas fueron ganadas por capote, habiendo obsequiado además 3 mantillas. El cálculo promedial fue de 20 hits por partida. Hubo 5 jonrones: 2 de (Carlos) Lacayo, 2 de (Pedro José) Oviedo y 1 de José Ángel Meléndez (‘El Chino’). El total de triples fue de 80”. Los tres últimos encuentros tuvieron lugar en San Salvador: uno el sábado 13 de enero de 1934 (contra el Interrogación) y los otros el domingo 14 (contra el Hércules en la mañana y la Selección Nacional por la tarde). Los resultados, respectivamente fueron de 16 a 3; 31 a 10 y 10 a 0.

En Guatemala, Nuestro Diario, siguió la actuación del Esfinge, reforzado en su pitcheo por el “Chino” Meléndez. El primer capote de la gira tuvo de víctima al campeón chapín Cardenales (donde jugaba el nica José Sosa), 1 a 0, score alentador para los chapines que habían perdido su primer encuentro. “Ahora creemos —decía el cronista deportivo de ese periódico— que el viejito [Fernando] Vicioso ya se va convenciendo de que podemos ganarle al Esfinge” (Nuestro Diario, 8 de enero, 1934). No pudieron, sin embargo, concretar sus aspiraciones. Los mejores equipos guatemaltecos —como el Anglo, la Selección Nacional y el Palic de la agencia Blane— fueron derrotados en 13 ocasiones consecutivas. El encuentro con la Selección Nacional fue dedicada por el Esfinge al Presidente de la República de Nicaragua, Juan B. Sacasa.

El responsable de todo ese logro fue el mánager del Esfinge, Fernando Vicioso, a quien los fanáticos guatemaltecos le llamaron “La Llorona”. Vicioso sometió a los jugadores a una disciplina estricta. “Sus muchachos estuvieron en posibilidad de contrarrestar hasta la acción terrible de la temperatura; días en la pensión, práctica de dos horas, comida a sus tiempos, pocas salidas por las tardes; salidas por las noches hasta las diez, cosa que creyó dificilísimo obtener de los peloteros, pero estos —celosos del amor patrio—, se prestaron voluntarios a cooperar con Vicioso”. Este respondía al prestigio de Granada y también al de los deportistas nicaragüenses.

De hecho, la gira despertó interés. Según La Noticia del 14 de enero de 1934, el partido del Esfinge con el Palic (Pan American Life Insurance Company) fue transmitido por radioteléfono, a través del servicio de la Tropical Radio, cada tres innings. La Cervecería anunció en Managua el triunfo del Esfinge con dos largos pitazos (en caso contrario, hubiera dado un escueto pitazo). El resultado fue de 8 a 5. Luego el Esfinge derrotó de nuevo a los Cardenales 4 a 3. “Al ‘Chino’ le pegaron fuerte, pero su cuadro magnífico y sus incomparables jardineros trabajaron efectivamente, atrapando grandes batazos”, consignó el mismo diario el 16 de enero, añadiendo: “Nuestros jugadores, habituados al clima tórrido, resienten la temperatura fresca de la meseta en que está asentada la capital chapina”.

El “Chino” Meléndez contra el Esfinge en Guatemala

Poco más tarde, La Noticia del 8 de febrero de 1934 reprodujo una crónica de El Imparcial de Guatemala sobre el último partido del Esfinge con un equipo local que solicitó al “Chino” Meléndez sus servicios: “El mejor lanzador de Nicaragua que prestaba su potencia a los nuestros. Desde el strike inicial, los ojos convergieron hacia él, que hacía un trabajo como para superarse en cada tiro. Su esfuerzo era constante y sin decaimiento; trabajaba con la cabeza y con el brazo, pero desafortunadamente —¡vaya una lamentación más inútil!— no encontró cooperación en el cuadro. Y Meléndez trabajó contra las fallas de su cuadro y contra el Esfinge por doble manera, porque ellos, conocedores de la calidad del pitcher que tenían enfrente, lo acosaron con frases mordaces y con insultos para ser oídos en pleitos de comadres arrabaleras. Pero Luis H. Evertz negó tales apreciaciones”.

En la carta titulada Nicaragua debe reconocer al Esfinge, Evertz señalaba que los jóvenes beisboleros habían llegado a la capital de Guatemala, tras duros sacrificios, dispuestos a poner en la órbita de sus funciones “muy en alto en nombre de la patria” a establecer lazos “de aproximación centroamericana” y a comportarse “como perfectos caballeros”. "Si no alcanzaron nada desde el punto de vista económico, puesto que no ganaron ni siquiera ni para cubrir los gastos del hotel —puntualizó— llevan en cambio la gran satisfacción de haber conquistado sus victorias con un oro de más quilates aún: el de la hidalguía y el buen comportamiento” (La Noticia, 15 de febrero, 1934).

Evertz reiteró que los nicas vencieron la acción negativa y deprimente del frío, a que no estaban habituados, y sobre todo a la altura. Quien firmaba esta carta dirigida a Juan Manuel Torres (Safe), era nada menos que el Encargado de Negocios en Guatemala. En el mismo diario de La Noticia se informó que el Esfinge, tras el banquete referido, partiría la próxima semana a la hacienda de su condueño, don Emilio Benard Gómez, donde establecería su campamento de training.

El Esfinge de nuevo en El Salvador y Guatemala

Motivada por su gira a Guatemala primero y a El Salvador (de regreso) entre 1933-34, durante la cual había derrotado 13 veces consecutivas a los contendientes de ambos países, el Esfinge decidió repetir la experiencia y extenderla a México. Cinco meses (uno en tierras salvadoreña y guatemalteca, cuatro en México) duraría esa experiencia, “la más larga de la historia, que fue de glorias para el beisbol de Nicaragua”, declaró Pedro José Oviedo, uno de sus protagonistas en el suplemento La Prensa Deportiva (no. 8, 20 de diciembre, 1959). Fernando Vicioso, el de la iniciativa, seguía siendo el mánager. Tres iban como lanzadores: el sultaneco Oviedo, Alfredo “Chiquirín” García de Managua, y el masaya Alfonso Noguera Solórzano “El Serpentinero”. Sus otros integrantes eran Emilio “Chacoteo” Álvarez, Crisando Adán Balmaceda, Carlos Gómez “Chigüín” y Carlos Lacayo, granadinos; Samuel Amador, Fernando Blandino y Rodolfo Marenco, masayas y los cubanos “Castillito”, Arancibia y Gámiz (La Prensa, 16 de enero, 1935).

Esta vez la gira comenzó en San Salvador, donde ya se había establecido Manuel Cueto para entrenar la selección olímpica de ese país ante la proximidad de los Terceros Juegos Centroamericanos y del Caribe. El Esfinge ganó ocho de nueve encuentros en el diamante del campo de Marte a “los pupilos del viejo Cueto”. Inició la serie blanqueando 6 a 0. “Chiquirín”, el lanzador victorioso, sólo permitió tres hits mientras los pinoleros conectaron 11. En el segundo partido, “los salvadoreños se pusieron a la cabeza de los innings iniciales y continuaron manteniendo el margen hasta el último innig, en que un triple de Solórzano con dos embasados inició una terrible carnicería que hizo entrar al plato cuatro carreras” (La Prensa, 26 de enero, 1935). El score fue de 9 a 8.

El tercero lo ganó Oviedo —quien mantuvo a los cuscatlecos sin hit ni carrera hasta el octavo inning— 8 a 1; el cuarto, Noguera Solórzano 6 a 2. “El partido en general estuvo poco interesante y solamente fue en la séptima entrada que se comenzó a ver el pepper que debe ser la características de estos juegos”, registró un diario salvadoreño en una crónica reproducida en La Prensa del 30 de enero. El quinto, jugado el sábado 4 de febrero, se lo adjudicó Oviedo, y fue otro blanqueo: 6 a 0. Noguera Solórzano ganó el domingo siguiente dos encuentros, hazaña reservada solamente para los consagrados del box. (La Prensa, 10 de febrero, 1935). En la mañana 2 a 1 y en la tarde 14 a 1.

La rivalidad Esfinge vs. General Somoza

A su regreso de México, el Esfinge reapareció ante la afición nacional en Managua, imponiéndose 9 a 0 Los Tigres del Distrito el domingo 7 de julio de 1935. El inicialista granadino Crisanto Adán Balmaceda fue el mejor bateador del encuentro (de 4-3) y el lanzador victorioso Alfonso Noguera Solórzano “El Serpentinero” (Uriarte, 1961: 31). El conjunto de la capital era comandado por Moncho Bonilla.

El domingo 10 de agosto, continuando la rivalidad que mantenía desde 1934 con el poderoso General Somoza, (que le había ganado la serie al final del año por el campeonato), el Esfinge derrotó a la novena militar 8 a 3 en el Estadio de la Penitenciaría. Los peloteros del General Somoza fueron dominados totalmente por las curvas de Noguera Solórzano, quien permitió 9 incogibles. El “Chino” Meléndez, “Jagüita” Vallecillo y Jonathan Robinson ocuparon el montículo por los asalariados de la Guardia Nacional. Edgar Castillo “Koriko” ha recordado este encuentro:

“El ‘Chino’ explotó en la tercera entrada cuando después de dos outs se le embasaron tres hombres. Enseguida, Margarito ‘Cojo’ Gámiz disparó una línea violenta entre el jardín central y el derecho impulsando a dos de sus compañeros. Luego San Garth siguió la fiesta con un doble. Esto fue lo suficiente para que el gran ‘Chino’ se fuera a la lucha”.

El Esfinge disparó 11 imparables y su alineación fue la siguiente: Emilio “Cacoteo” Álvarez (ss), Pedro José Oviedo (1f), Crisando Adán Balmaceda (1b), Margarito “Cojo” Gamiz (c), Sam Garth (rf), Alfonso Noguera Solórzano (p), Carlos Lacayo (cf), Carlos “Chigüín” Gómez (3b) y Rodolfo “Vigorón” Marenco (2b). Los kakis alinearon así: Culvert Newell (1f), Hernán “Chaparrón” Hernández (ss), Roberto Cueto (1b), Stanley Cayasso (cf), Jonathan Robinson (rf y p), Jorge Cayasso (2b), José Ángel “Chino” Meléndez (p) y Carlos “Pichón” Navas (3b). “Jagüita” entró a relevar en el tercero y Bernardino Loáisiga a batear de emergente por el “Pichón” Navas (Castillo, 7 de marzo, 2007).

El Trofeo México obtenido por el “General Somoza” en diciembre de 1935

En diciembre de 1935 se disputó el Trofeo México, donado por el Ministro de ese país, Octavio Reyes Espíndola, resultando éste blanqueado 3 a 0 durante el último y gran partido. En la primera plana de La Noticia del martes 21 de enero de 1936, se despliega una foto de la entrega del trofeo por Reyes Espíndola, rodeado por “los equidistas militares”; figura también Big Boy (Celeo Humberto Barrero), crítico deportivo del diario.

Según Juan Manuel Torres (Safe), cronista del mismo diario, los récords obtenidos en los juegos del torneo —que constó de seis— fueron los siguientes: Canales champion batting con un promedio de 0.500 (de 12-16); Carlos Lacayo: máximo jonronero; Stanley Cayasso: empujador de carreras; San Garth: bateador de dobles; Rodolfo “Vigorón” Marenco: robador de bases con 6. Timothy Mena y Pedro José Oviedo, respectivamente, mejor pitcher y mejor outfielder. Todos, excepto Cayasso, eran del Esfinge. José Francisco Pinell ya se encargaba de las anotaciones oficiales (La Noticia, 7 de enero, 1936).

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