LA HABANA. - Los obispos católicos del continente clausuran hoy una asamblea ordinaria tras haber elegido una directiva para su Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y haberse entrevistado con las autoridades de la isla.
El diario oficial Granma informó el viernes de un encuentro entre los vicepresidente isleños Carlos Lage y Esteban Lazo con las autoridades del Celam, encabezados por el brasileño Raymundo Damasceno Assis.
Según el diario, la reunión se realizó el miércoles y "transcurrió en un ambiente cordial y constructivo". Entre los temas de intercambio estuvieron algunos relacionados con la realidad cubana y continental, dijo el comunicado.
Además, según la nota de Granma, "se coincidió" en la necesidad de continuar la formación de profesionales del continente en Cuba --seleccionado entre las comunidades de menores recursos-- con el compromiso de que al finalizar sus estudios regresen a trabajar entre los suyos.
Paralelamente se destacó que las facilidades brindas por el gobierno cubano para la realización de esta XXXI Asamblea Ordinaria del Celam, la primera que se realizó en este país en cuatro décadas, con la participación de 70 prelados como representantes de las 22 conferencias episcopales de la región.
ELIGEN DIRECTIVA
Los obispos eligieron una nueva directivas presidida por Assis y los obispos Víctor Sánchez de México como secretario general, el primer vicepresidente Baltazar Porras de Venezuela y el argentino Andrés Stanovnik como segundo vicepresidente.
Además se rindieron informes de la actividad del mandato anterior y se analizó la forma de poner en dimensión los lineamientos pastorales en base al "Documento de Aparecida" --la ciudad brasileña donde los obispos se reunieron junto con el Papa Benedicto XVI en mayo-- dado a conocer por primera vez esta semana en el marco del encuentro de la Celam luego de que el pontífice autorizara su publicación.
El texto hace un análisis minucioso de la realidad latinoamericana reconociendo las falencias de la iglesia, el avance de otras religiones y orientándose a profundizar la formación de los católicos como prevención de las deserciones y los males del continente.
Se busca "revitalizar el ser católico" para que las personas no sólo se digan bautizadas sino que vivan activa y coherentemente como tales y para ello se trazan estrategias incluso para el trabajo concreto con comunidades vulnerables como los presos, migrantes y personas que viven en la calle.