La Cámara de Representantes estadounidense aprobó este jueves, por 223 contra 201, una ley que insta al Gobierno a iniciar el repliegue de las tropas de Irak para completarlo el 1 de abril, pese al veto anunciado por el presidente George W. Bush contra medidas de ese tipo.
La Cámara, controlada por la oposición demócrata, aprobó la medida que insta al “Departamento de Defensa a iniciar el repliegue de las tropas durante los 120 días que sigan a la promulgación de dicha ley y completar de aquí al 1 de abril del 2008 la reducción y transición para dejar una presencia limitada” en Irak.
Horas antes, en rueda de prensa, Bush había advertido al Congreso que vetaría una ley de ese tipo: “Tratar de dirigir una guerra mediante una resolución es una receta para el fracaso”, sostuvo.
La aprobación de la retirada de las tropas de Irak, que todavía debe ser sometida al Senado, se produjo tras la publicación de un informe de evaluación de la Casa Blanca, que pintó un sombrío panorama en Irak, pese al envío en enero de 30,000 soldados suplementarios a dicho país.
Irak logró “avances satisfactorios” en sólo ocho de los 18 objetivos fijados por el Congreso estadounidense, como contrapartida del envío de 30,000 tropas extras en enero, según un informe intermedio de la Casa Blanca dado a conocer este jueves.
El informe de 25 páginas afirma que los progresos son “insatisfactorios” en otras ocho metas y “mixtos” en otras dos.
El documento evalúa la situación en Irak luego de que Bush elevara a cerca de 160,000 hombres las tropas estadounidenses en dicho país en enero, a pesar de la fuerte oposición demócrata.
Según el informe, Irak tuvo un “progreso insatisfactorio” en una de las metas más importante para la Administración Bush: lograr que las fuerzas de seguridad iraquíes actuaran en forma independiente de las unidades estadounidenses.
El objetivo era considerado importante por la Administración Bush porque permitiría eventualmente un recorte al número de tropas estadounidenses en Irak.
El informe también afirma que “los prerrequisitos para un desarme de las milicias no están presentes” en Irak.
Bagdad tampoco logró colmar las expectativas de Washington en cuanto a una legislación que permita calmar la violencia sectaria. Sin embargo, la Casa Blanca vio algunos progresos en la provincia de Anbar, donde algunos líderes tribales se han vuelto contra Al Qaeda.
Para una alta autoridad estadounidense, el informe es sólo una instantánea de las primeras etapas de la operación anunciada en enero. “El informe interino salió como esperarías que saliera un informe intermedio, con los indicadores de seguridad y políticos retrasados”, dijo el funcionario bajo condición de anonimato.