Después de sus usuales ofensas a la familia de su oponente, Ricardo Mayorga soltó un manotazo, más con intenciones de intimidar que de hacer estragos, pero la respuesta fue contundente.
Vinieron dos potentes derechas de Fernando Vargas, que sí llegaron al objetivo (la cabeza del nica) y ardió Troya en el Staples Center, de Los Ángeles.
Kathy Duva, la representante de Main Events, se vio obligada a escapar en medio del fuego cruzado y Don King se fue al piso, ya cuando el relajo se tornó incontrolable.
Eso sí, aún con sus años, seguro el promotor no sintió dolor. Sabe que semejante escándalo subió los decibeles en las emisoras y le permitió varios minutos en los noticieros televisivos.
Si el objetivo de la trifulca era levantar el entusiasmo por la pelea, eso se consiguió la tarde del martes en el Staples Center.
Que Mayorga haya perdido la compostura no sorprende a nadie. Lo que quizá no consideró el pinolero, es que en Vargas, pandillero confeso, había un oponente de su misma calaña.
Oscar De la Hoya toleró de manera estoica todas las ofensas del nica. Félix Trinidad también aguantó y como no articula rápidamente, no provoca tanto ruido como Mayorga.
Vargas habla, pero además golpea. Eso podría obligar a Mayorga a tener más cuidado en las próximas conferencias ante la prensa, o a garantizar un mejor respaldo de su seguridad, algo que quizá no tiene en este momento.
Lo que sí está claro es que estos dos peleadores se van a dar con todo a la hora del combate. Son hombres que no andan con muchas especulaciones, ni rounds para estudiar al rival.
Aunque Vargas tiene un boxeo más ordenado y ha mostrado aptitudes para seguir un plan, en el fondo es un peleador callejero y eso debe garantizar un constante intercambio de metralla con Mayorga, a quien se le puede acusar de todo, menos de ser un cobarde.