El primer Sistema de Manejo de Calidad de Cafés Especiales de Centroamérica, una herramienta que permitirá incrementar la oferta de café fino en el mediano plazo entre los productores de este rubro, fue lanzado oficialmente ayer en Managua.
Con este sistema los productores de café de Nicaragua podrán certificarse bajo la norma internacional de calidad ISO 9001:2000, que es un nuevo requerimiento en el mercado mundial de la caficultura.
Con este sistema los agricultores pueden conseguir mejores precios y mejorar la proyección de su imagen, lo que permitirá relaciones de largo plazo con compradores de todo el mundo.
El lanzamiento del sistema se realizó en el marco del Proyecto de Cafés para Centroamérica que ejecuta TechnoServe, Inc., a través de TechnoNicaragua, con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Sistema de Manejo de Calidad de Cafés tiene entre sus componentes un manual de buenas prácticas para la cosecha y beneficio húmedo, así como una guía para el cumplimiento de los requisitos sobre las normas de calidad que exige el mercado internacional para la comercialización de café especial.
Freddy Tórrez, miembro de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa, explicó que “los cafés especiales son aquellos que en los nichos del mercado se colocan con precios diferenciados” al reconocerse su calidad.
Es decir, que si el café cumple con una serie de requerimientos de calidad previamente establecidos, su precio es superior al precio convencional, es decir al establecido en la Bolsa de Valores de Nueva York, Estados Unidos, según explicó Tórrez.
Actualmente en Nueva York el quintal de café convencional ronda los 120 dólares, pero el precio del café convencional es superior, el cual depende de la negociación que realice el productor y el comprador.
La Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), como contraparte del proyecto en mención, será la encargada de difundir los componentes del sistema descrito entre sus socios.
Entre los criterios que se exigen para que un café sea considerado especial, figuran el que las fincas cuenten con infraestructura adecuada para el manejo del cultivo y que el productor aplique tecnologías limpias, entre otros, según mencionó Tórrez.
Además la zona de siembra de café debe ubicarse por encima de los 1,000 metros sobre el nivel del mar.