La primera imagen que se observa de Nicaragua, cuando se ingresa por el puesto fronterizo de Peñas Blancas, es desastrosa.
Luego de un fuerte aguacero las calles internas del complejo parecen piscinas y los transportistas de carga pesada se quejan, porque los furgones están sufriendo las consecuencias.
Las autoridades de Aduana anunciaron una reparación “temporal” del lugar y la administradora de esa instancia, Mayra Cisneros Saavedra, dijo desconocer si existe algún proyecto integral para mejorar el área internacional, aunque destacó que el problema es una preocupación de las autoridades nacionales.
Cisneros nos remitió a la sede central de Aduanas, en Managua, para obtener más información al respecto.
TRANSPORTISTAS AFECTADOS POR BACHES
Arkel Amed Tapia, un ciudadano panameño que de paso utiliza el puesto fronterizo de Peñas Blancas para transportar mercadería hacia países del área centroamericana, es uno de los tantos afectados por el mal estado de las calles internas del complejo aduanero.
Comentó que hace algunos meses perdió 150 galones de combustible cuando la manguera del tanque de diesel, del furgón que conducía, se rompió al pasar por uno de los huecos profundos del área.
“No es sólo el problema de las calles, sino que en esta Aduana no hay condiciones para nosotros, ojalá que las autoridades se preocupen y que traten de arreglar la zona para que de verdad parezca una Aduana”, dijo el ciudadano panameño.
CUANDO LLUEVE ES UN DOLOR DE CABEZA
El problema es mayor para estos transportistas cuando llueve, pues el paso por la zona casi se vuelve intransitable, debido a que los enormes agujeros que hay en las vías se llenan de agua y algunos, de considerable profundidad, son los que provocan más daño en los vehículos que por ahí circulan.
Arkel Tapia considera que un simple bacheo en los huecos no resuelve la situación, porque después de algún tiempo el material se vuelve a hundir.
Las zonas más críticas están a la entrada del complejo aduanero, por la aguja norte y la calle que conduce al área de inspección de la Policía Nacional, que es donde revisan parte de los furgones que transitan por el puesto fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica.