Una propiedad de mil metros cuadrados, ubicada en las costas de Casares, es la manzana de la discordia entre un abogado y un médico cirujano, quienes ahora están enfrascados en una lucha judicial.
El lote de terreno en disputa está ubicado exactamente en la urbanización Miramar, en el costado norte de la bocana del río La Flor.
Según el doctor Julio César Navarrete Báez, él es dueño y tiene posesión de dicho territorio desde hace más de 34 años, pero asegura que desde el año 2002 su propiedad está siendo usurpada, supuestamente, por el médico Jafeth Mendieta Mendieta y una persona identificada como Willard Silva Baltodano, un nicaragüense que vive en Estados Unidos.
Consultado por LA PRENSA, el médico Mendieta explicó que no existe tal usurpación, sino que él compró de “buena fe” el lote de terreno número 97 a Luciana Hernández Garay, quien a su vez obtuvo la propiedad el 22 de abril del año 1990 a través de la Ley 86, Ley Especial de Legalización de Viviendas y Terrenos.
El abogado Navarrete aclaró que la Ley 86 se dictó sólo para terrenos en la ciudad y no para los ubicados en las costas, por lo que no pudo beneficiar a Hernández Garay.
DANZA DE DOCUMENTOS
Navarrete Báez también afirma que, después que el médico Mendieta tomó posesión del lote 97, realizó investigaciones que lo llevaron a descubrir una supuesta falsificación de documentos, para elaborar una falsa escritura del terreno en litigio y que Hernández Garay habría sido utilizada como testaferro.
Dentro de esa supuesta trama mencionó a autoridades judiciales y a una notario público, familiar del doctor Mendieta.
Mendieta reaccionó molesto por las insinuaciones de Navarrete. “Lo único que puedo decir es que actué de buena fe en la compra del terreno”, dijo Mendieta.
Relató que compró el terreno en marzo del 2002 y desde entonces ha tenido problemas con el abogado Navarrete.
“Él (Navarrete) no tenía posesión del terreno. Ahí lo que había era un predio montoso. Yo compré porque se comprobó que todo estaba legal”, expresó Mendieta.
Añadió que vendió la mitad de la propiedad a Willard Silva porque a éste le gusta la vista al mar, pero dijo que no tienen negocios en común.